Sueños dorados tras un 2017 impecable

La España de Lopetegui, que aún no conoce la derrota, alimenta las ilusiones mundialistas

RODRIGO ERRASTI MÁLAGA.

«No tengo ninguna duda de que vamos a disfrutar del Mundial», repite estos días navideños, confiado, Julen Lopetegui. Después de superar polémicas extradeportivas tras cada lista desde agosto de 2016 ha visto cómo se ponía en tela de juicio la participación de la selección por una supuesta injerencia del Gobierno en la gestión de la Federación Española. El seleccionador sólo deseó que «todo el mundo esté a la altura» tras un 2017 «de balance positivo». «Primero, se ha conseguido el objetivo principal, la clasificación al Mundial. Segundo, porque lo hemos hecho jugando bien y siendo muy competitivos. Los jugadores han sido tremendamente competitivos y han demostrado una gran ilusión por jugar. Estamos muy contentos por el rendimiento», explicó a Movistar.

En apenas año y medio, este vasco de 51 años ha recuperado la ilusión por una selección que tras ganarlo todo (dos Eurocopas consecutivas y el Mundial), acumuló dos rotundos fracasos: la Copa del Mundo en Brasil y la Eurocopa en Francia. Una situación complicada, que unida a los conflictos que rodeaban a la institución convertían la tarea en una misión delicada, en la que debía actuar con inteligencia y mucha mano izquierda. «Esa época dorada está muy bien para mirar atrás y dar las gracias a la mejor generación del fútbol español de todos los tiempos. Pero aquello ya pasó», recuerda. «Ahora, quedan algunos de esos jugadores con otros chicos jóvenes y estamos tratando de mezclar a las generaciones, pero sin comparar. Confiamos en los futbolistas que vienen. Y hay que dejarles que hagan su camino». El grupo transmite energía, su toque se ha acelerado y ya no es anodino: es más vertical y es potente en la estrategia.

La Roja vuelve estar entre las favoritas para conseguir el título. Y eso que no fue cabeza de serie en el sorteo pese a que no ha perdido ni un solo partido con Lopetegui: doce victorias y cuatro empates. «Somos muy conscientes de que lo hecho en la fase de clasificación no nos garantiza absolutamente nada», insiste el seleccionador. No se puede negar que tengan todo estudiado, ya que eligieron Krasnodar (cerca de Sochi) como sede fija en la cita mundialista tras un estudio de las instalaciones (por los ayudantes, Pablo Sanz y Óscar Caro) apenas unos días después de lograr la clasificación para el torneo, decisión refrendada por la junta directiva de la Federación el pasado día 20.

El sorteo la emparejó con Portugal, Irán y Marruecos en el grupo B, lo que para el gran público es algo bueno, si bien el cuerpo técnico no es de la misma opinión. «Nos enfrentamos al actual campeón de Europa, donde juega uno de los mejores jugadores de la historia con una gran generación detrás. Irán es el mejor equipo de Asia y Marruecos ha sido este año el mejor equipo de África», argumenta Lopetegui antes de recordar que «un Portugal-España (15 de junio a las 20:00 horas en Sochi) podría ser una final. Si se cumplen los pronósticos y España pasa como líder y evita a uno de los cocos en octavos, aunque podría caer en suerte la ruda y experimentada Uruguay, en unos supuestos cuartos esperaría Argentina con Messi. Tras superar ese ficticio duelo, España se enfrentaría en semifinales a Alemania... siempre que los de Joachim Low. Y en la hipotética final esperaría Brasil. Pero eso es fútbol ficción. Primero, la selección debe superar la fase inicial, algo que no hizo en el último torneo disputado en Brasil pese a que entonces era la campeona.

Pequeños cambios

Ahora este equipo parece muy distinto al de 2014. «Los cambios no son sencillos y tienen matices. Nosotros tratamos, sobre todo, de hablar muy claro con los jugadores, de transmitirles el fútbol que queremos y de recuperar sensaciones. Debíamos hacer los cambios necesarios para volver a potenciar al equipo. Esta España no podía jugar como en el pasado simplemente porque no hay dos equipos exactamente iguales. Por eso, hemos intentado potenciar las virtudes de nuestros futbolistas, y adaptarnos con nuestra manera de entender el juego, intentando ser competitivos, ordenados, agresivos y ambiciosos», recordaba el técnico.

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