El Sevilla olvida la épica en Múnich y cae con dignidad

LUIS F. GAGO

Final esperado, pese a la ilusión desatada por remontadas de antaño, para el Sevilla en Múnich. El empate a cero dejó una sensación agridulce, porque se demostró que sin unos jugadores agotados física y mentalmente, quizá este año era la temporada mágica del Sevilla la máxima competición continental. Hincaron la rodilla los hispalenses en uno de los encuentros que en la previa se presagiaban como más claros de todas las eliminatorias de cuartos de final.

El 1-2 que traían los rojiblancos de la ida en el Pizjuán fue una carga demasiada pesada de soportar, toda vez que el escenario de la vuelta era ya de por sí uno de los peores lugares para intentar una machada histórica. Lo intentó el Sevilla desde el primer minuto, pero la inoperancia atacante de los hombres de Montella y la eficacia defensiva y táctica del Bayern imposibilitaron una remontada épica como en noches de 'Champions' pasadas. Los hispalenses, pese a caer en uno de los campos más prestigiosos del viejo continente, ofreció una buena imagen, demostrando gran temple en los momentos de más nervios de los jugadores más novatos e incluso encogiendo un poco en determinados minutos del choque el gran corazón germano.

Tras una primera parte en la que el equipo teutón tuvo un par de ocasiones claras, sobre todo una de Ribery a puerta vacía que Navas se encargó de desbaratar para ampliar el halo de esperanza de sus compañeros, en la segunda mitad la maquinaria teutona hizo su trabajo como mejor saben hacer los alemanes. Perfecto engrase en el esquema el logrado por un Heynckes en el ocaso de su tercera reaparición y viendo cercada su segunda jubilación.

Poco se le puede pedir más a un Sevilla que piensa ahora en la final de Copa ante el Barcelona. Se espera un Sevilla con la misma imagen pero con más hambre de gol.

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