A Rusia con ilusión

La selección de Lopetegui goleó a Albania en un partido con fases de buen juego y recibió la ayuda final de Macedonia, que empató en Italia España se clasifica para su undécimo Mundial consecutivo tras una noche redonda en Alicante

RODRIGO ERRASTI

ALICANTE. España estará en Rusia y lo hará con la suficiencia de los aspirantes al título. Certificó en Alicante su presencia en el que será su undécimo Mundial consecutivo, después de golear con autoridad y ratos de buen juego a Albania. Nadie contaba con que Italia fallase ante Macedonia, pero sucedió, pasadas las 22:00 horas, cuando ya no estaba Gerard Piqué en el campo y la selección ganaba por 3-0. Todos en la selección contaban con conseguirlo en Tierra Santa, donde pese a que allí se han visto milagros de todo tipo nadie contaba con recibir una goleada histórica. Los futbolistas de la selección española dejaron el césped con una sonrisa delatadora en la cara, pese a que no sabían que ya era oficial su presencia en el Mundial. Sí lo sabían los suplentes y Julen Lopetegui, el artífice de que esta selección haya vuelto a enganchar a la afición. Trece partidos en casi año y medio en los que 'La Roja' ha vuelto a recuperar no sólo los resultados -no ha perdido ni un solo encuentro y casi roza el pleno en la fase de clasificación-, sino el buen juego. Ha armado un equipo ilusionante, tirando de jugadores que fueron titulares en la decepcionante Eurocopa de Francia y mezclando jóvenes a los que forjó en su etapa en las inferiores.

3 ESPAÑA

0 ALBANIA

España
De Gea, Odriozola, Piqué (Nacho, min. 59), Ramos, Alba, Saúl, Koke, Thiago, Isco, Silva (Asensio, min. 73) y Rodrigo (Aduriz, min. 81).
Albania
Berisha, Hysaj, Veselli, Ajeti, Memolla, Memushaj, Kaçe, Grezda (Latifi, min. 66), Xhaka, Llullaku y Balliu (Sadiku, min. 46).
Goles
1-0: min. 16, Rodrigo. 2-0: min. 23, Isco. 3-0: min. 27, Thiago.
Árbitro
Dmitri Mosyakin (Rusia). Amonestó a Llullaku, Kaçe, Xhaka, Grezda, Piqué, Silva y Hysaj.
Incidencias
Partido de la novena jornada en el grupo G de la fase de clasificación para el Mundial de Rusia 2018. Estadio Rico Pérez. Casi lleno. 25.397 espectadores, entre ellos, unos 150 de Albania.

Ante Albania, que presionó muy arriba en el inicio, Lopetegui sorprendió al hacer debutar a Odriozola y poner de inicio a Rodrigo. Además Saúl fue el elegido para suplir a Busquets. Eso sorprendió menos, porque el día de la lista de convocados lo nombró justo después del catalán, su ancla y hombre clave del equipo. El alicantino completó una actuación soberbia, en largo y en corto, pisando campo rival gracias a su zancada e incluso acercándose hasta el área. Le faltó muy poco para el gol. Su trabajo junto a Koke permitió que Thiago, Isco y Silva disfrutaran en la media luna rival, abriendo balones a los costados desde donde Alba y Odriozola buscaron de modo insistente al ariete del Valencia.

Rodrigo tuvo un redebut en el que mezcló aciertos, especialmente en sus movimientos, y errores en el remate cuando todos cantaban gol. Acertó quizá el más complicado, a los 16 minutos, y para abrir el marcador cuando algunos en la grada dudaban si el '9' le quedaba grande. Se inventó un golazo al controlar con el pecho un pase de Silva, girarse en una baldosa y pegarle con la izquierda a la red. Erró lo sencillo, anotó lo impensable. España buscaba ampliar la renta, pero mostró muchos más desajustes defensivos que el día de Italia. Generó peligro y le faltó acierto para concretarlo. Quizá su mejor opción llegó con un bote traicionero que confundió a Saúl, pero Llullaku no supo superar en el mano a mano a De Gea, que sigue con sus grandes números con Lopetegui, ya que sólo ha encajado tres goles en la clasificación. Dejó un paradón a bocajarro ante Latifi. También le ayudó el larguero con Llullaku, algo decisivo sobre todo en la primera mitad cuando el insistente delantero albanés hubiese superado por alto a Alba.

Sin puntería en la hora final

Fue el chispazo que hubiese calentado el partido, ya que España ya ganaba 2-0 gracias a un tanto soberbio de Isco después de una combinación tan llamativa como precisa entre Koke y Silva. Una delicia que recordó a los mejores tiempos de 'los bajitos'. Ramos, a quien a veces le puede el espíritu Beckenbauer y se incorpora al galope al ataque sobrepasando a sus propios centrocampistas, había buscado en un golpe franco el suyo gracias a su potente juego aéreo. Lo encontró Thiago, quizá a veces acelerado pero que fue abarcando más campo con acierto a medida que corría el reloj. Tenía claro que las llegadas debían hacerse por fuera y el fútbol generarse por dentro.

Así Odriozola se pegó otro 'sprint', en uno de los muchos balones profundos que le regaló Silva, para llegar en velocidad y superioridad con el tiempo necesario para poner un centro medido para la incorporación del jugador del Bayern, que marcó emulando a un especialista de área. El realista completó un gran debut, llegando para dejar regalos que no aprovechó Rodrigo. No le anduvo a la zaga Alba y regaló asistencias desde su lado, pero Berisha frenó los intentos. Especialmente bella fue una intervención a testarazo de Koke.

En la segunda mitad, aunque siguió presionando arriba, España se gustó demasiado. Isco se olvidó de los consejos de su entrenador y empezó a ser más efectista que efectivo, desperdiciando algunas situaciones para que el equipo hubiese ampliado la renta. Se topó en un centro-chut con la madera pero perdió claridad en la asociación. La grada, una vez se terminó el sainete de pitos y aplausos con cada balón que tocó Piqué hasta irse, empezó a pedir a Asensio, que rozó el cuarto en un golpe franco justo después de que Trajkovski, con su gol a Italia, hubiese certificado el billete mundialista. España se llevará al Mundial ilusión y buen fútbol en su maleta.

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