Diario Sur

MUNDIAL RUSIA 2018

Recuperado para la causa

Diego Costa, felicitado tras marcar el primer gol ante Liechtenstein.
Diego Costa, felicitado tras marcar el primer gol ante Liechtenstein. / REUTERS
  • Diego Costa se quita una losa de encima al sellar un doblete ante la humilde Liechtenstein y marcharse ovacionado de León

Paradójicamente, resulta complicado brillar en este tipo de partidos ante rivales de tercera fila que sólo piensan en cerrar espacios, y ni por asomo se plantean atacar. Para jugadores explosivos y rápidos como Diego Costa, es preferible medirse a equipos de enjundia que se abren y permiten a los rivales disponer de más metros para correr. Aunque el hispano-brasileño sí demostró en alguna ocasión con José Mourinho en el Chelsea que es capaz de moverse bien dentro del área, rodeado de jugadores, lo suyo es otra cosa. El mejor Costa se vio con el Cholo Simeone, cuando el Atlético jugaba en largo y dominaba el contragolpe.

     Tras llevarse el golpe moral de no ser convocado por Vicente del Bosque para la pasada Eurocopa, Costa ha vuelto a la selección con ilusiones renovadas, por decisión de Julen Lopetegui. El técnico guipuzcoano no sólo confía en él, sino que le pide que mantenga ese estilo guerrillero y, hasta desafiante, que le ha hecho crecer. Quiere al 'Lagarto' en estado puro, no a un jugador camaleónico. Entró por el lesionado Álvaro Morata en el reciente choque amistoso ante Bélgica, y rayó a un gran nivel. Luego, ante los periodistas, se despachó a gusto. Se quejó de recibir críticas por no jugar en el Barcelona, ni en el Real Madrid, y por no haber nacido en España. Brutal.

     Pese a sus salidas de tono, los internacionales cerraron filas en torno a él y el seleccionador le apoyó. Costa fue titular ante Liechtenstein. No realizó un partido extraordinario, pero se quitó una losa de encima. Se le ve que aún no encuentra su sitio perfecto en 'la Roja', que sus movimientos a veces resultan desacompasados, y que por momentos deambula desorientado, pero es un jugador recuperado para la causa. Luchó, presionó, percutió y se ofreció a sus compañeros. El toque en corto no es su fuerte, pero no desentonó.

     Lo más importante es que Diego Costa al fin marcó dos goles más como internacional. Había disputado hasta el de León 11 partidos con la selección, de ellos sólo dos completos, y nada más que había un gol en su casillero. Un pésimo registro para un ariete. Se había estrenado el 12 de octubre de 2014 ante Luxemburgo, después de nada menos que 514 minutos en siete partidos jugados. Y no volvió a haber noticias de alguna diana suya hasta este encuentro ante Liechtenstein.

     Funcionó la conexión colchonera. España no encontraba la vía para descerrajar pronto a los centroeuropeos, pero la encontró en una jugada a balón parado. Koke, con muchos más galones para Lopetegui que para Del Bosque, lanzó desde la izquierda una falta, y Costa se elevó para dibujar un sutil y preciso cabezazo. Su segundo gol con 'La Roja' abría el camino de la goleada frente a Liechtenstein y de la clasificación para el Mundial de Rusia. Costa se benefició luego del agotamiento de los abnegados rivales y del apogeo español. Selló el quinto, tras errar primero un remate claro y aprovechar el rechazo con la cabeza, y Julen aprovechó para cambiarlo, que la afición le ovacionara y que todo el cuerpo técnico y los integrantes del banquillo le felicitaran. Como la selección, Costa ha recuperado la sonrisa.