Quini se ganó el cielo

Quini saluda al público en El Molinón antes de un partido del Sporting el día de su 60 cumpleaños, en 2009. :: efe
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Quini saluda al público en El Molinón antes de un partido del Sporting el día de su 60 cumpleaños, en 2009. :: efe

El mítico delantero del Sporting, el Barça y la selección española muere, a los 68 años, víctima de un infarto

IGNACIO TYLKO MADRID.

Enrique Castro 'Quini', mítico exjugador del Sporting de Gijón, del Barcelona y de la selección española, y sobre todo uno de los grandes caballeros del fútbol español, falleció ayer a los 68 años tras sufrir a última hora de la tarde una crisis coronaria que le sobrevino mientras conducía su vehículo por las calles de Gijón. Los sanitarios lograron estabilizarle en un primer momento, pero cuando ya se dirigían al hospital de Cabueñes sufrió otro infarto que ya no pudo superar e ingresó cadáver.

Su pérdida ha causado un hondo pesar en el mundo del deporte y deja una huella irreparable al tratarse de un histórico, de un referente, de una persona excepcional que se ganó el cariño de toda España. Deportista extraordinario, elegante y con una deportividad exquisita sobre el campo y fuera de él, fue uno de esos jugadores muy queridos por su afición pero también por las de los rivales.

Operado dos veces de cáncer, Quini fue perdiendo salud pero jamás su sonrisa. Con un carisma arrollador, es una de las figuras más populares que ha dado Asturias en las últimas décadas. Nacido en Oviedo y criado en Avilés, lideró en Gijón la época más brillante del fútbol asturiano. Sus números son reveladores. El conocido «¡Ahora, Quini, ahora!», se convirtió en el grito más coreado de la más espléndida época sportinguista, que se repetía cada jornada en la que visitaba otros campos de fútbol como alto representante del club rojiblanco.

Alzarse cinco veces con el Trofeo Pichichi de Primera supone gesta a la que sólo pueden aspirar estrellas de la talla de Telmo Zarra (lo fue en seis ocasiones), Alfredo Di Stéfano o Hugo Sánchez. A esta cifra añadió Quin otros dos entorchados de máximo realizador las dos temporadas que jugó completas en Segunda. Su espíritu, su entusiasmo y su carácter bonachón, contagiaban a compañeros y rivales.

Desarrolló su fantástica carrera profesional entre el Sporting, en el que jugó un total de quince temporadas en dos intervalos -1968-1980 y 1984-1987- y el Barcelona, donde militó entre 1980 y 1984. Quini ocupa la octava posición en la clasificación de goleadores históricos de Primera y es el máximo realizador histórido del Sporting en la categoría, con 165. A lo largo de su carrera, disputó 940 encuentros en los que marcó 545 goles.

La muerte de su hermano

Nació el 23 de septiembre de 1949 en Oviedo, aunque pasó su infancia en Avilés. Fue el primero de los tres hijos de Enrique Castro -trabajador de Ensidesa y cuyo apodo, Quini, heredó- y María Elena González. Fue el mayor de tres hermanos. Jesús fue portero del Sporting durante diecisiete años y falleció ahogado en 1993 en la playa de Amió (Cantabria). Su otro hermano, Rafael, también jugó como guardameta en el Sporting B.

En 1968 fue fichado por el Sporting y en 1980 dio el salto al Barça, club con el que ganó dos Copas (1981 y 1983) y Recopa de Europa (1982). En 1981 fue secuestrado y liberado por la Policía 25 días después. Todavía con los ojos vidriosos por la tensión vivida, tuvo la generosidad de perdonar a sus secuestradores.

Volvió al club de sus amores en 1987, donde acabó su carrera. Hasta su repentino fallecimiento ejercía como responsable institucional del Sporting después de haber ocupado distintos cargos en el equipo, como los de secretario técnico, ayudante del primer entrenador y delegado de campo.

En la selección española, Ladislao Kubala le hizo debutar en 1970, en un partido contra Grecia en el que marcó. Ese fue el primero de los 35 partidos que disputó con la selección absoluta y el primero de sus 8 goles con 'La Roja', con la que jugó los Mundiales de Argentina'78 y España'82, además de la Eurocopa Italia'80.

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