Pulso firme durante 90 minutos

Zidane da indicaciones a sus futbolistas en vísperas de la Supercopa de Europa que concluiría con victoria del Real Madrid. :: eFE/
Zidane da indicaciones a sus futbolistas en vísperas de la Supercopa de Europa que concluiría con victoria del Real Madrid. :: eFE

Evitar errores de salida y 'pájaras' al final, prioridades de Zidane ante el Barça

ÓSCAR BELLOT MADRID.

Con el primer título de la temporada ya en el bolsillo y sin casi tiempo para el respiro, Zinedine Zidane prepara en Valdebebas la visita al Camp Nou de este domingo con dos referentes a evitar: la falta de intensidad con que saltaron sus futbolistas al césped del estadio Hard Rock de Miami a finales del pasado mes de julio y que les situó dos goles abajo cuando sólo habían transcurrido siete minutos de partido y el desfondamiento de la última media hora en el Estadio Nacional Filipo II de Skopje que a punto estuvo de costarle el empate. Concentración desde el minuto 1 y dosificación de esfuerzos son mandatos que se antojan capitales para salir del coliseo azulgrana con buenas opciones de alzar la Supercopa de España en el Santiago Bernabéu.

La caraja de Miami, asumible en un amistoso, fue sin embargo difícil de entender estando enfrente quien estaba. Más aún cuando Zidane dispuso un once muy similar al que posiblemente alineará el domingo. Kross, lesionado, y Cristiano Ronaldo, todavía de vacaciones, fueron las únicas ausencias del equipo tipo, con Asensio y Kovacic como recambios. Precisamente los dos futbolistas que salvaron la imagen del conjunto blanco con sendos tantos que pusieron las tablas en el marcador hasta que Piqué, aprovechando un despiste de la zaga, anotó el tercero del Barça.

Messi, picándole el balón a Keylor Navas tras romperle la cintura a Modric, había abierto la cuenta culminando una triangulación de la que también participaron Aleix Vidal y Busquets y a la que asistieron como meros espectadores los futbolistas blancos. Rakitic, embocando un pase de Neymar, puso el segundo después de que primero Varane y después Marcelo fueran incapaces de desbaratar la acción.

El Madrid se encontrará a un Barça deseoso de demostrar que la fuga de Neymar no le ha afectado

El Madrid, nuevamente, vio penalizada su mala entrada al campo. Un problema que ya lastró a la escuadra merengue el año pasado. De los 41 goles que encajó en su camino hacia el título de Liga, seis los recibió en el primer cuarto de hora de partido. Otros ocho se los endosaron sus rivales en el intervalo que va del minuto 46 al 60. Catorce dianas fueron el peaje que hubo de pagar el cuadro de Zidane por no salir con la guardia alta.

Más comprensible, aunque igualmente peligrosa, fue la falta de fuelle que exhibió el campeón de la Champions ante el Manchester United el martes. Avisados por el precedente de Miami y sabedores de que el equipo británico trataría de contrarrestar su inferior calidad tirando de despliegue físico, los once escogidos por Zidane subieron las líneas de presión y empujaron a sus adversarios hacia las inmediaciones del marco de De Gea. Capital resultó en esa estrategia Casemiro, autor además del primer gol. El tanto de Isco al poco de comenzar la segunda parte pareció dejar sentenciado el choque. Pero el United replicó pronto por mediación de Lukaku y se lanzó a tumba abierta hacia la portería de Keylor Navas. Modric y Kroos empezaron a quedarse sin resuello e Isco, el centrocampista más endeble, pagó el sobreesfuerzo a que se vio obligado para tapar espacios. Zidane temió que por ahí pudiera escapársele la victoria y optó por retirar al malagueño y a Bale para introducir a Lucas Vázquez y Marco Asensio, dos auténticos purasangres.

Absoluto dominador de la primera hora, el Real Madrid pudo echar por la borda el trabajo realizado en la última media. En el Camp Nou y ante un Barça deseoso de demostrar que la fuga de Neymar no ha disminuido su poderío, no habrá margen de error. Valverde, en su estreno oficial en el banquillo culé, ambiciona ganar la partida táctica a Zidane, que tendrá la baja de Modric por sanción y que podría acudir a las rotaciones que tan buen resultado le dieron el curso pasado. Pero, con plan A o B, la entrada y salida del choque se perfila crucial.

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