Neymar se corona como rey absoluto

Neymar pisa por primera vez el Parque de los Príncipes con la camiseta del PSG. :: C. Hartmann. reuters/
Neymar pisa por primera vez el Parque de los Príncipes con la camiseta del PSG. :: C. Hartmann. reuters

París se postra ante el brasileño, que asegura que su decisión de fichar por el PSG no se debió al dinero

ÓSCAR BELLOT

madrid. París ya tiene a su nuevo monarca absoluto. 228 años después del estallido de la Revolución Francesa que provocó el derrocamiento del Antiguo Régimen, la ciudad de la luz asistió ayer al advenimiento del nuevo rey llamado a catapultar al conjunto más poderoso de Francia al privilegiado lugar en la élite europea que el viejo linaje futbolístico le ha negado una y otra vez en las últimas temporadas pese al reguero de millones invertido en figuras como Ibahimovic, Cavani o Di María. Ninguna de ellas de fulgor tan rutilante como Neymar, comandante de la histórica remontada en el Camp Nou que abortó el último asalto al trono del París Saint-Germain, humillado por uno de los más reverenciados representantes de esa añeja casta cuyo espacio en la cima pretende usurpar.

El paulista clavó aquel día el puñal al cuadro de Unai Emery con una majestuosa faena que coronó con dos goles. Pero la estampa que para siempre quedará grabada en la retina de los aficionados, junto a la del milagroso gol de Sergi Roberto en los estertores del encuentro de vuelta de octavos de la Liga de Campeones que daba el milagroso pase al cuadro blaugrana es la de un Messi con el puño en alto reverenciado por una parroquia entre enfervorizada y atónita ante semejante vendaval futbolístico.

Neymar, por mucho que en su presentación en la abarrotada sala de prensa del Parque de los Príncipes, negase por activa y por pasiva que haya optado por el PSG movido por un deseo de salir de la alargada sombra que proyecta el rosarino, ha visto la luz con su aterrizaje en la capital gala. París se ha postrado ante 'Ney' y él, a su vez, se ha rendido al brillo de la ciudad y de su nuevo equipo, que da un salto gigantesco al rubricar el traspaso más caro de la historia.

«Nunca me he movido por dinero. Las personas que piensan así no saben nada de mi vida. El dinero nunca ha sido la primera cosa en la que pensé. Lo primero es la felicidad. Siempre sigo a mi corazón. No me importa el tema de la pasta, si fuera eso estaría en otro sitio», proclamó el brasileño ante los más de 400 periodistas que asistieron a una presentación histórica. El PSG, adujo, «tiene un potencial enorme para ser el club más grande del mundo». Es la ambición sin límites de su nueva escuadra la que motivó su salida del Barça. «He venido por nuevos títulos, por nuevos retos, para superarme», enfatizó antes de recordar que si hace cuatro años escogió al equipo culé de entre su corte de pretendientes fue, en buena medida, conducido por el anhelo «de poder jugar con Messi». «Mi deseo de venir al PSG se debió a que era un nuevo reto, para buscar algo diferente, no es porque me sintiese incómodo por falta de protagonismo», dijo.

'Neymanía'

Sea o no verdad, lo cierto es que París se ha entregado a la 'Neymanía'. Las colas para adquirir la camiseta con el '10' que Pastore le ha cedido al brasileño daban buena cuenta de esa fiebre que padece la ciudad de la Torre Eiffel. Los 140 euros que cuesta la elástica no disuadieron a unos aficionados que, con su llegada, sienten que son el centro del mundo. Ya lo dijo el presidente del PSG, Nasser Al-Khelaïfi, durante la presentación de su nuevo activo: «Todo el mundo hablará de ello por mucho tiempo». El catarí, que calificó a Neymar como «el mejor jugador del mundo», respondió a quienes tachan de locura la astronómica cantidad desembolsada por el delantero y aseguró que duplicará su precio en dos o tres años. «Antes de Neymar el valor del club eran 1.000 millones de euros y ahora son 1.500 millones», sentenció.

El protagonista del día, por su parte, mostró sus enormes ganas de debutar. «Yo soy un tipo muy chupón, me gusta estar siempre en el campo y estoy a disposición. Si puedo jugar mañana, quiero jugar mañana», apuntó. Se refería al choque que hoy medirá al PSG con el Amiens, en la primera jornada de la Ligue 1 y que comenzará 15 minutos más tarde de lo previsto inicialmente para que el Parque de los Príncipes pueda reverenciar como es debido a su nuevo rey absoluto.

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