Portugal sella su visado mundialista con el apoyo de Madonna desde la grada

Ronaldo no marcó en el 2-0 a Suiza que convierte al combinado luso en el campeón de su grupo clasificatorio

M. V. LISBOA.

Portugal se clasificó por séptima vez para un Mundial, quinta consecutiva, tras devolverle la moneda a Suiza con un 2-0 que le lleva a Rusia como campeón de su grupo. Los lusos habían perdido ante el rival helvético por idéntico marcado en Basilea en septiembre de 2016, por lo que estuvieron siempre por detrás en la clasificación hasta el adelantamiento definitivo de ayer.

Suiza, como segunda del grupo, deberá disputar una repesca en noviembre. Conocerá su rival en un sorteo programado para el 17 de octubre. Ayer, los lusos contaron en las gradas con un apoyo muy especial, el de la cantante Madonna, que lleva tiempo en Lisboa buscando casa. La estrella estadounidense vive cerca de la capital portuguesa desde que se mudó con la intención de que su hijo de once años se incorpore a la academia del Benfica con cuyo uniforme han posado sus otras dos hijas adoptivas por las calles lisboetas.

El dominio de Portugal en la primera parte resultó infructuoso, aunque llegó al descanso con ventaja gracias a un gol en propia puerta de Johan Djourou en el minuto 42.

Cristiano Ronaldo

En la reanudación, llegó el segundo tanto de Portugal, anotado por André Silva (minuto 57) al rematar un centro desde la derecha de Bernardo Silva. Antes, el equipo capitaneado por Ronaldo había dispuesto de varias oportunidades, la más clara de Bernardo Silva que fue rechazada por el portero Yann Sommer. Poco antes, Suiza tuvo su mejor ocasión en una jugada en la que Xherdan Shaqiri cayó dentro del área sin que prosperara la petición helvética de penalti.

Portugal había salido con muchas ganas, sabedor de que sólo le valía la victoria. Cristiano Ronaldo se mostró muy activo. Tuvo una buena oportunidad en el minuto 55 cuando le llegó el balón tras una jugada por la derecha y su remate se fue muy alto. Tuvo una mejor aún en el 79, en un mano a mano con el portero Sommer que el guardameta consiguió hacer suyo al rebañarle el balón al crack en pleno regate.

En el descuento, Bernardo Silva tuvo la última oportunidad, prefiriendo una jugada individual, en lugar de centrar a Cristiano Ronaldo, que estaba en boca de gol, con el consiguiente enfado de la estrella lusa. El 'bicho' tuvo que ceder así el protagonismo de la clasificación al colectivo.

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