La queja del jugador

«Mírame a los ojos»

Una estrella en el juzgado. El futbolista, en un acto publicitario en Portugal. : Efe
Una estrella en el juzgado. El futbolista, en un acto publicitario en Portugal. : Efe

La declaración judicial de Cristiano confirma que el madridista quiso ser una 'celebrity' también ante la juez que instruye la causa por delitos fiscales

JAVIER MUÑOZ* JMUNOZ@ELCORREO.COM BILBAO.

Si algo pone en evidencia, blanco sobre negro, el vídeo de Cristiano Ronaldo en el juzgado de Majadahonda, donde la estrella portuguesa fue citada el pasado 31 de julio por un presunto fraude fiscal de 14,7 millones de euros, es el comportamiento de 'celebrity' del portugués, coherente con el que exhibe en los estadios y que acaba solapándose con su brillantez futbolística. «Mírame a los ojos. Yo nunca oculté nada», emplaza el jugador a la jueza del caso, que le había preguntado por los cuatro delitos fiscales de los que le acusa la Agencia Tributaria, relacionados con unos derechos de imagen que presuntamente no declaró entre 2011 y 2014. El delantero del Real Madrid se dio por aludido con una interjección. «Ahá».

La diligencia de declaración de Ronaldo, recogida en una grabación que fue facilitada por el juzgado a las partes y que se filtró ayer desde Portugal, fue profusamente reproducida por los medios de comunicación españoles. El futbolista no parece comprender dónde se encuentra -si su letrados se lo indicaron, resulta todavía más sorprendente-. Responde a la instructora y al abogado del Estado en tono displicente y se presenta como un hombre de estudios modestos -«sexto grado»- que «sólo sabe jugar al fútbol» y que hace lo que le sugieren sus asesores, unos servidores a los que «pago a precio de oro». Sin dejar de proclamar su inocencia -«siempre hago lo que dice la ley», lo apostilla todo y sólo enmudece cuando a la jueza no le queda más remedio que exclamar: «¡Déjeme hablar!».

- Perdón.

LAS FRASES «Es ridículo (por los 14,7 millones de presunto fraude ). Una persona que ha dado tanto a España...» «Tengo 50.000 cartas en casa de gente que me pide dinero pero no podemos ayudar a todo el mundo»

En un escenario, el de la Administración de Justicia, donde es normal que una magistrada o magistrado pida al declarante que se saque el chicle de la boca o que no use el tuteo; y a las acusaciones, que moderen el tono o el lenguaje, en fin, donde letrados, acusados y testigos guardan las formas para no irritar al tribunal, Ronaldo se condujo en el juzgado de Majadahona como si fuera una olímpica excepción, reconocida incluso por el acusador público, un funcionario que confesó admirar «los goles que usted mete» antes de preguntar por los 14,7 millones supuestamente defraudados. «Ridículo», le replicó Ronaldo. «Una persona que ha dado tanto a España...».

«No sale de su bolsillo»

En su declaración del 31 de julio, el ídolo portugués elevó un peldaño las cotas de pintoresquismo que han alcanzado las tonadilleras perseguidas por Hacienda y jaleadas por los aficionados a la puerta de los juzgados. «Yo confío en mi gente, la gente que trabaja para mí y en lo que dice la ley», declaró el futbolista. «Pedir, pedir es fácil. Vamos a pedir esto, claro. No sale de su bolsillo. Es normal. La gente, no lo estoy diciendo por usted (en referencia al abogado del estado), sino en general. La gente sabe que pedir es fácil. Yo tengo 50.000 cartas en casa de gente que me pide dinero, pero no podemos ayudar a todo el mundo».

- ¿Sabe usted que (la empresa Tollin) está en un paraíso fiscal?

- Ahora lo sé.

Incluso cuando la jueza trata de hacer comprender a Ronaldo que hubiera sido citado de igual manera si se hubiera llamado «Antonio Pérez», él responde con un desafiante «No me lo creo».

De lo que cabe duda es que si otro ciudadano que no fuera Cristiano se hubiera dirigido en los mismos términos a un magistrado o magistrada con menos paciencia o peor humor hubiera sido apercibido varias veces como mínimo. Y a él además le dejaron dar esquinazo a los periodistas en el juzgado.

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