Messi embruja la Liga

Un golazo del argentino de libre directo da una victoria clave al Barça sobre el Atlético, replegado durante toda la primera parte

JESÚS BALLESTEROS BARCELONA.

Por la mínima, exigido y sin terminar de hacer un partido redondo ganó el líder al segundo clasificado con golazo de Messi. Un triunfo que vale una Liga, pues recupera el Barcelona su ventaja de ocho puntos sobre su inmediato perseguidor y corta, de paso, la brutal racha de victorias del Atlético. En un encuentro disputado pero rácano en ocasiones apareció el de siempre, el 'Brujo' del siglo XXI, el que es capaz de marcar tres goles seguidos de falta, el que suma 600 dianas en su carrera profesional y el que, con sus 24 tantos, lleva en volandas a los suyos hacia el título de Liga.

1 BARCELONA

0 ATLÉTICO

Barcelona
Ter Stegen, Sergi Roberto, Piqué, Umtiti, Jordi Alba, Busquets, Rakitic, Iniesta (André Gomes, m.35), Coutinho (Paulinho, m.84), Messi y Luis Suárez.
Atlético
Oblak, Vrsaljko (Correa, m.59), Godín, Giménez, Filipe Luis (Lucas Hernández, m.74), Gabi (Gameiro, m.66), Thomas, Koke, Saúl, Griezmann y Diego Costa.
Goles
1-0, m.26: Messi.
Árbitro
Gil Manzano.
Incidencias
90.356 espectadores. Se homenajeó a Enrique Castro 'Quini'.

El Barça tiene a Messi y eso es mucho. Últimamente, no termina de estar cómodo el equipo de Valverde. Que el Barça acabara despejando balones como si de una final se tratase dice mucho de lo que había en juego y de lo trascendente que tenía el duelo ante el Atlético. Ganó porque tiró a puerta y porque acertó su estrella. Las 'colchoneras', desaparecidas, se chocaron de bruces con una inmejorable zaga que secó por completo a los de arriba.

Era el partido clave para el devenir de la Liga. Un triunfo visitante habría colocado la diferencia entre el líder y el segundo en apenas dos puntos. El Barça llegaba tras haber dilapidado en parte su colchón en un comienzo de año exigente con partidos de Liga, Copa y Champions. De los seis empates que suma en todo el curso, tres se han producido en las últimas cinco jornadas ligueras. Síntoma inequívoco de que el Atlético podía meterle mano.

Ernesto Valverde Entrenador del Barcelona

En la cresta de la ola llegaba el cuadro de Simeone tras seis victorias seguidas, pero el frenazo fue descomunal. Ante un equipo replegado y obsesionado con evitar el gol local, el Barça mostró su mejor versión a través de la posesión. Fue dueño y señor del primer tiempo y dejó al Atlético tan metido atrás que Ter Stegen no tuvo que intervenir ni una sola vez. Sin remates entre los tres palos y con cero ocasiones es imposible pelear nada. Y eso que los rojiblancos cerraron bien los espacios por el pasillo central, donde mejor se desenvuelve Messi. Pero el argentino sacó su zurda a pasear con un nuevo libre directo que quedará para el recuerdo. Magistral golpeo que ponía a los culés por delante y obligaba a rectificar al Atlético.

Ausencia de ocasiones

Simeone tenía que mover ficha si quería recuperar parte del protagonismo en el choque. Los de Valverde buscaban sentenciar el duelo y el campeonato incluso con el varapalo de Iniesta, quien se retiró lesionado pasada la media hora. Perdía control y magia el Barça sin su capitán. Huelga decir que André Gomes, por el que apostó Txingurri, no es el manchego. A ello se unió el paso adelante que dio el Atlético ante la necesidad de al menos puntuar. Buscó provecho el cuadro culé de esta nueva situación sobre el verde. Con más espacios, el líder mutó para hacer del contragolpe su mejor arma.

La ausencia de ocasiones seguía como el hilo conductor de un partido en el que el Atlético acabó con toda la carne en el asador. Simeone sacó a Correa, Gameiro y Lucas Hernández en busca del empate. El Barça se afanaba en defender una vez perdido el control del duelo. Si bien fue para el equipo azulgrana también la mejor ocasión del segundo tiempo. Por mucho que se empeñaba el cuadro rojiblanco en acercarse a Ter Stegen, sus ideas se desvanecían en los tres cuartos de campo. Apenas un tiro entre los tres palos y sin apenas peligro fue el bagaje ofensivo de los pupilos de Simeone.

Desaparecidos Griezmann, Diego Costa y también Gameiro y Correa, al Barça le bastó incluso con un Piqué lesionado para poner tierra de por medio y amarrar una nueva victoria que vale, quizás, algo más que las otras. Al menos por el componente psicológico que conlleva para el líder y su principal perseguidor.

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