Messi, un aguafiestas clásico hasta descalzo

El argentino lidera a un Barça que asalta Chamartín al mediodía y con canciones navideñas

RODRIGO ERRASTI MADRID.

El primer clásico a las 13 horas, al margen de que el resultado pone la Liga imposible para el Madrid, dejó muchas situaciones extrañas para un duelo que se supone vieron millones de chinos delante de la televisión. Confiemos en que este regalo navideño para ese mercado habrá servido para vender el producto La Liga, en ese mercado, porque en Latinoamérica, quizá lo más fieles aficionados a nuestra competición, fueron castigados con carbón.

'Blanca Navidad' rezaba el tifo que se desplegó tras la portería antes de que Sergio Ramos mostrase el trofeo del Mundial de Clubes tras el sorteo de campos, lo que provocó que la grada entonase 'Campeones' antes de que arrancase el partido con puntualidad prusiana. Seguro que los hinchas locales no esperaban dos horas después afrontar las navidades preocupados y cabizbajos tras un 2017 con cinco títulos. Es curioso, pero 90 minutos pueden cambiar la 'foto' de todo un año.

El clásico fue más o menos normal desde que Leo Messi está en la Liga, con otra victoria azulgrana en La Castellana, si bien futbolisticamente arrancó con la sensación de que ninguno deseaba descolocarse porque el empate no era malo. Eso debe pensar a esta hora el Real Madrid, que volvió a caer por tercera campaña consecutiva en su estadio frente al eterno rival en una mañana peculiar.

Ambiente algo tibio para un clásico con turistas y cuyo horario castigó a los hinchas latinoamericanos

Desde dos horas antes había mucho revuelo por el Bernabéu, plagado de turistas. Los valientes que buscaron en la reventa. Los que accedieron al estadio fueron recibidos en siete idiomas por los videomarcadores. Ninguno era el catalán para disgusto de Inés Arrimadas: chino, ruso, inglés, portugués, alemán, francés y castellano. La megafonía atronó desde 90 minutos antes con temas navideños. La espera fue edulcorada. A las 12:16 saltó Ter Stegen y se llevó una pitada de las gordas mientras calentaba en el único área con sol hasta ese momento. ¿Jugaría con gorra por el sol? No, usó la mano como los metas más rudos.

Ambiente festivo irreal

Saltó el Madrid mientras sonaba 'Jingle Bells' antes de una versión tecno de 'Last Christmas' del difunto George Michael. Media hora antes del inicio el sonido mutó al tomar protagonismo los patrocinadores del club, justo antes de que compareciese el Barcelona en el césped a las 12:35 mientras los presentes charlaban sobre la decisión de Zidane de colocar a Kovavic en lugar de Isco, el 'vencedor' tras el 0-3 y que negó después con ira, en las redes sociales, haberse negado a calentar en pleno naufragio madridista. Completó una primera mitad con pleno de acierto en los pases (24) aunque su repliegue defensivo en el 0-1 siguiendo a Messi afeó su actuación.

Ese gol llegó en el segundo acto, después de que el asunto comenzase con color blanco ante un Barça que buscó un duelo de bajas revoluciones. Se aceleró solo al ritmo de Messi, que da la sensación de ser más de bio ritmo vespertino, aún caminando fue capaz de generar ocasiones a sus compañeros y marcar desde el punto de penalti.

Cristiano, muy bicicletero en el inicio, marcó en fuera de juego en un córner mal defendido en el primer minuto y después desperdició una ocasión clarísima. Le pegó al aire, como los niños en el patio del colegio. Por contra, Messi, como se demostró en el 0-3 que regaló a Aleix Vidal, no necesita botas para reinar en el césped.

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