El Madrid, entre el trámite y la trampa

El Real Madrid inicia la defensa de su corona ante el anfitrión Al Jazira con el exceso de confianza como gran peligro

ÓSCAR BELLOT MADRID.

El emiratí Al Jazira, anfitrión y revelación del Mundial de Clubes tras apear primero al neozelandés Auckland City y después al japonés Urawa Red Diamonds, será el obstáculo a superar hoy por el Real Madrid en su asalto al que sería su tercer entorchado mundial y el quinto título de un año en el que añadió a sus vitrinas la Liga, la Champions, la Supercopa de Europa y la Supercopa de España. La competición es a la vez un premio y una posible trampa para el campeón del viejo continente, que tiene poco que ganar y mucho que perder si no se adjudica un triunfo que por su mayor calidad, nombre e historia tiende a darse por descontado pero que no es tan fácil de materializar sobre el césped, como comprobaron los blancos el año pasado en Yokohama, donde el Kashima Antlers llegó a tenerlo contra las cuerdas.

Grabada en la mente de los integrantes de la plantilla del Real Madrid está la trabajada victoria ante el peleón cuadro nipón, certificada con un tanto de Benzema y un 'hat-trick' de Cristiano Ronaldo. El exceso de confianza es el peor enemigo cuando de afrontar un duelo ante un adversario casi desconocido se trata. De ahí que en cada declaración se hayan encargado de puntualizar que en fútbol no hay rival fácil. «Vamos a darlo todo», prometió ayer Marcelo, que recalcó que se trata de un torneo «muy importante» ya que la obligación de quienes visten la elástica blanca es «luchar por todos los títulos». «Es el partido del año para ellos y sabemos que será complicado», advirtió por su parte Zidane.

Dudas con Varane y Bale

Mantuvo el técnico galo la duda sobre si Varane y Bale contarán con minutos. «Vamos a ver si juegan», se limitó a señalar, aunque puntualizó que llevan dos días entrenándose «bien» y se mostró «contento de tener a todos». El central se ha recuperado a marchas forzadas, por lo que lo más probable es que Nacho acompañe a Sergio Ramos. El galés parece totalmente restablecido de sus problemas, pero la falta de confianza en su físico, que sólo le ha permitido disputar 30 minutos en dos meses y medio, lo mantendrá en el banco.

Ese será precisamente el gran reto del Madrid ante el conjunto que tiene como dueño al jeque Mansour bin Zayed, hermano del emir Sheikh Jalifa Bin Zayed y propietario también del Manchester City, entre otras escuadras. Entrenado por Ten Cate, ganador de dos Ligas y una Champions en su etapa como ayudante de Frank Rijkaard en el Barça y devoto de la escuela holandesa, aunque las limitaciones de su plantel le hayan obligado a adoptar un estilo de juego propio del 'catenaccio'. El marroquí Boussoufa, curtido en la cantera de Ajax y Chelsea y que conoció sus mejores días en el Anderlecht, y el brasileño Romarinho, que ganó el Mundialito en el Corinthians hace cinco años y clave en el presente al marcar el tanto que dio el pase ante el Auckland y asistir en el gol que selló el boleto para semifinales, son los futbolistas a vigilar por el Madrid, que tendrá que resguardarse de expulsiones. Una roja privaría al que la viese de la final si la alcanza y de estar en el clásico del 23 de diciembre si no, ya que la sanción tendría que cumplirla en el siguiente encuentro oficial.

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