Zidane asume que sólo ganar otra Champions le mantendrá en el cargo

IGNACIO TYLKO MADRID.

Tras sufrir su mayor decepción como entrenador al caer en cuartos de final de la Copa del Rey ante el Leganés, Zinedine Zidane trasladó la imagen de un técnico desolado y sin respuesta, incapaz de enderezar el rumbo de una plantilla que se la ha ido de las manos y dispuesto incluso a renunciar al cargo. «Ha sido un fracaso personal clarísimamente, pero no queda más remedio que levantar la cabeza y seguir trabajando porque esa es la única solución», subrayó el marsellés en beIN LaLiga, nada más confirmarse la debacle. Aunque ha conquistado ocho de los doce últimos títulos en juego, contando esta Copa ya perdida y una Liga teñida de azulgrana, Zidane asume con naturalidad que no puede seguir si el Madrid cayera en octavos de la Champions ante el París Saint-Germain. «¿Se juega el puesto entonces?», le preguntaron. «Claro, eso está clarísimo», respondió, sin ambages.

Es más, su entorno revela que ya antes de disputarse el choque de vuelta ante los 'pepineros' comentaba ante su círculo más íntimo que la Liga de Campeones marcará su futuro y que ni ganar la Copa le podía salvar si no conquistaba por tercera vez consecutiva el trofeo europeo. Y recordaba con cierto pesar lo que le ocurrió a Ancelotti, que había sido su jefe, al frente del cuerpo técnico del club blanco. El italiano fue destituido a pesar de ganar Champions, Supercopa de Europa y 'Mundialito', como Zidane, y caer en semifinales de la Copa de Europa contra la Juventus siendo el vigente campeón. Gran cocinero antes que fraile y perfecto conocedor del Real Madrid, 'Zizou' sabe que el fútbol no tiene memoria y mucho menos en este club. Incluso con una leyenda como él. Y lo asume con la misma naturalidad con la que llegó para reemplazar a Rafa Benítez. El madrileño había acumulado una serie de malos resultados en la Liga y estaba fuera de la Copa por la alineación indebida de Cheryshev.

Escenario abierto

Zidane ya abrió el escenario de su posible salida hace dos semanas, al término del partido ante el Numancia en el Bernabéu (2-2). «Mi renovación está firmada, hasta el 2020, pero eso no significa nada. Voy partido a partido y año tras año. No me puedo ver de entrenador en el Madrid dentro de dos años porque aquí no es así», advirtió ya entonces un técnico que vive su peor momento desde que se hizo cargo del club en enero de 2016.

Dispuesto a morir, Zidane lo haría exculpando a su gente. Si algo dejó clara la eliminación ante el 'Lega', primera en la historia copera del Real Madrid tras ganar fuera en la ida, es que defenderá a quienes le han dado la gloria. Aunque pueda sentirse traicionado por la 'unidad B', que mostró una indolencia impropia, se siente preso de la plantilla.

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