Fútbol

Primera División

Jornada 6

El Real Madrid gana pero no se rehabilita

Dani Ceballos. / Reuters

El cuadro de Zidane sufre más de lo debido ante el comatoso Alavés, pero Ceballos y los postes salvan la victoria

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Ni la visita al norte, donde ha vivido su únicos días alegres en este comienzo de curso ni la presencia de un adversario que venía de firmar el peor comienzo de la historia de la Liga española sirvió al Real Madrid para rehabilitarse tras tres tropiezos consecutivos en el Santiago Bernabéu que le han puesto contra las cuerdas cuando apenas unas semanas atrás caminaba imperial con la conquista de las dos Supercopas. Al contrario, la escuadra de Zidane, pese a conseguir la victoria con más sufrimiento del esperado, ahondó en las miserias que le han aquejado en las últimas jornadas –insólita falta de puntería de sus habitualmente certeros futbolistas- y exhibió otras que no se le conocían, con un juego abúlico por momentos, nuevamente precipitado en otros, sobre todo en el segundo periodo, que permitió al Alavés soñar hasta el último instante con arañar sus primeros puntos de la temporada. No lo hizo gracias a los postes, que por dos veces negaron el empate al cuadro babazorro, merecedor de más dada la anemia que padece, y al primer doblete en Primera de Ceballos, ejecutor en su estreno como titular blanco de un triunfo que sabe a muy poco en el peor partido del vigente campeón de Liga y Champions.

1 Alavés

Pacheco, Vigaray (Alexis, min. 46), Ely, Maripán, Rubén Duarte, Daniel Torres, Manu García, Burgui (Pedraza, min. 66), Medrán, Ibai Gómez (Sobrino, min. 81) y Munir.

2 Real Madrid

Keylor Navas, Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Nacho, Casemiro, Ceballos (Marcos Llorente, min. 72), Isco (Borja Mayoral, min. 90), Lucas Vázquez, Marco Asensio y Cristiano Ronaldo.

Goles:
0-1: min. 10, Ceballos. 1-1: min. 39, Manu García. 1-2: min. 42, Ceballos.
Árbitro:
Undiano Mallenco (C. (Navarro). Mostró amarilla a Vigaray, Ely, Medrán, Manu García y Daniel Torres por parte del Alavés, y a Carvajal y Nacho por la del Real Madrid.
Incidencias:
Partido correspondiente a la sexta jornada de Liga disputado en el estadio de Mendizorroza ante 19.159 espectadores.

Acuciado por su situación en la tabla y el impecable arranque del Barça, cabía esperar un Real Madrid mandón desde el inicio. Sorprendió por ello que fuese el Alavés el que comenzase amenazando la meta de Keylor Navas, con un par de balones en largo para Munir y un córner que obligó sacar el guante al tico. Volcado el Real Madrid al ataque, exigía el delantero de origen marroquí al eje de la zaga blanca, forzando a Sergio Ramos a multiplicarse en el corte. No pudo aprovechar con todo el ex del Barça ninguna de esas oportunidades. Sí lo hizo Ceballos al recoger en el vértice del área un pase de Marco Asensio desde la izquierda que el utrerano, en su estreno como titular, embocó a la red con un disparo raso y ajustado al palo. No hay, sobre el papel, mejor forma de espantar fantasmas que un gol tempranero, pero el discurrir del duelo había de volver a hacerlos presentes en la mente de los visitantes.

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Aguardando en cuidados intensivos a que su nuevo técnico, el italiano De Biasi, trate de revertir el nefasto comienzo de campaña del que fuera el cuadro revelación del pasado curso, se afanaba el Glorioso en ofrecer una buena imagen que al menos sirviese para como punto de partida de un renacer ante adversarios de menor abolengo.

Dueño absoluto del cuero frente a un rival en estado comatoso y con una pléyade de futbolistas de trazo fino como Ceballos, Asensio e Isco, gozaba el equipo de Zidane de una excelente oportunidad de revitalizar su alicaído ánimo. Los goles son el mejor bálsamo contra la depresión y a su caza fue una escuadra que vivía de continuo de las inmediaciones del área de Pacheco. Entrañan sin embargo este tipo de partidos el riesgo de que el pequeño se crezca a medida que el abrumador dominio no se traduce en tantos, a la vez que el grande se adormila y se entrega a la autocomplacencia. Sucedió cuando Burgui metió un balón al espacio que Munir recogió en el costado derecho y metió un preciso centro que aprovechó Manu García para inaugurar de cabeza la cuenta de goles del Alavés en esta campaña. Un zarpazo que pudo dejar herido al equipo de Zidane de no haber pescado Ceballos un rechace de Pacheco tras centro de Carvajal que no pudo alcanzar Cristiano Ronaldo para volver a poner por delante a los blancos justo antes de encarar el camino de los vestuarios. Era el primer doblete como profesional del talentoso centrocampista sevillano, que hasta este sábado sólo había anotado cuatro dianas en Primera: frente a Las Palmas y Barcelona hace dos campañas y ante Eibar y Atlético de Madrid en la recta final del pasado curso.

La victoria en Mendizorroza permite al Real Madrid igualar el récord del Barça de victorias consecutivas a domicilio, doce

Sobrexcitación

El cuadro visitante, que había dispuesto de posesión y ocasiones suficientes para encarar tranquilo la segunda mitad, avivó nuevamente las dudas sobre su consistencia. Vista la sideral distancia que le separa del Alavés, el susto debió servirle de acicate para matar el choque, pero el comienzo del segundo periodo reveló un panorama muy diferente del que cabía esperar. Niveló el encuentro el Alavés, que buscó con valentía al Real Madrid en pos de arañar sus primeros puntos. Mostraba la escuadra de Zidane su peor rostro, pacato en ataque a excepción de un mano a mano de Isco con Pacheco que el malagueño estrelló contra el muñeco mientras Cristiano Ronaldo le reprendía por no haberle dado el pase de la muerte y un tiro cruzado del luso que impactó contra el palo tras superar al cancerbero pacense.

Nuevamente sobrexcitados, como evidenció Lucas Vázquez en un enfrentamiento con Manu García tras recibir una patada del capitán del Alavés, se perdían los futbolistas del Real Madrid en una guerra de guerrillas en la que no tenían nada que ganar y sí mucho que perder. Pudo ocurrir cuando minutos después de ese lance Pedraza estrelló contra el larguero un zambombazo que tocó ligeramente en Varane, desviando su trayectoria.

Consciente de que la victoria peligraba, Zidane optó por retirar al bigoleador Ceballos para aplicar más músculo al mediocampo con la irrupción del exalavesista Marcos Llorente. La necesidad de proteger a su equipo con un doble pivote de las embestidas del flojo Alavés no era sino la asunción de la propia flojera, impropia de quien viene de encadenar cuatro títulos. Y ni con tantas salvaguardas pudo respirar el doce veces campeón de Europa, que contuvo el aliento mientras un disparo de Pedraza besaba, otra vez, el palo. De haber hallado el esférico el destino que ambicionaba el extremo cedido por el Villarreal, se habría acordado el Real Madrid del balón que poco antes había enviado a las nubes Sergio Ramos con todo de cara para sentenciar el choque. Respiró al final el Real Madrid con los tres puntos, que le permiten igualar el récord de triunfos consecutivos a domicilio en Liga que tenía el Barça con doce; no tanto su afición con el decepcionante desempeño de su equipo.

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