El 'submarino' hunde al Real Madrid

Pablo Fornals celebra su gol decisivo en el Bernabéu. :: efe/
Pablo Fornals celebra su gol decisivo en el Bernabéu. :: efe

Asenjo frenó a los blancos en el primer tiempo y Fornals castigó al final el desorden de un equipo que ve peligrar el cuarto puesto liguero

IGNACIO TYLKO

madrid. Mereció el Real Madrid vencer incluso a los puntos, ya que dispuso de más ocasiones y convirtió, sobre todo en el primer tiempo, a Sergio Asenjo en el mejor jugador del Villarreal, pero el campeón sigue dando tumbos y ya ve peligrar el cuarto puesto tras la sonada derrota sufrida frente al equipo amarillo, uno de los más cuajados y mejor trabajados del campeonato e histórico vencedor por fin en el Bernabéu después de 18 partidos de Liga y uno de Copa. No es seguramente el problema de los blancos una cuestión de compromiso, ni de profesionalidad, ni quizá tampoco de tener la tripa llena de éxitos y la mente distraída, sino un tema de juego, de falta de pegada, de pérdida de autoestima de los jugadores y de poca respuesta táctica por parte de su entrenador. También existe un declive físico alarmante en las segundas partes que tendrá mucho que ver con la intensa preparación para ganar las supercopas en verano y el dichoso Mundial de Clubes en invierno. Y por supuesto, no deja de ser noticia la sequía alarmante de Cristiano Ronaldo, negado de cara al gol hasta el punto de que sólo ha marcado cuatro tantos en toda la primera vuelta.

0 R. MADRID

1 VILLARREAL

Real Madrid
Keylor Navas; Carvajal, Varane, Nacho, Marcelo; Casemiro, Kroos, Modric, Isco (Lucas Vázquez, min. 70); Bale (Asensio, min. 70) y Cristiano Ronaldo.
Villarreal
Asenjo; Mario, Bonera, Álvaro, Jaume Costa; Samu Castillejo (Rukavina, min. 82), Pablo, Trigueros; Raba (Chreyshev, min. 46) y Bacca (Unal, min. 76).
Gol
0-1, min. 88: Pablo Fornals.
Árbitro
Undiano Mallenco (navarro). Amarilla a Bacca, Carvajal y Lucas Vázquez.
Campo
Santiago Bernabéu. 63.403 espectadores.

Aseguró 'Zizou' tras el último empate ante el Celta que jamás iba a señalar a ningún jugador de su plantilla y lo demostró con hechos, ya que no rotó y alineó al mismo once que en Balaídos con la excepción de Carvajal, tras cumplir sanción, en lugar de Achraf. Sus discipúlos le respondieron desde el principio con ambición, ya que ejercieron una presión alta, jugaron de forma vistosa a ráfagas y someterion a Asenjo a enorme trabajo. Enorme mérito el del portero palentino, víctima de las peores lesiones posibles de rodilla, y además repetidas, pero con una fe inquebrantable en el trabajo diario para salir siempre adelante e incluso en mejor forma. Si los blancos no resolvieron el choque en ese período fue porque Asenjo, siempre atento y bien colocado, estuvo providencial en tres acciones. A los 18 minutos, desvió a mano cambiada un tremendo tiro lejano de Marcelo; después, el ex del Atlético sacó otra mano soberbia tras un lanzamiento de falta ejecutado por Cristiano con gran fuerza que rozó en la barrera; y al borde del descanso, recorrió toda su portería rapidísimo y salvó el remate a bocajarro del portugués, tras un pase genial de Isco. Reclamaron los locales penalti porque Mario Gaspar desequilibró a Cristiano antes de su golpeo, pero también el malagueño estaba en posición dudosa antes de centrar. Era mejor, más dominador, profundo y persistente el Madrid, pero el Villarreal mostraba la virtud de no descomponerse.

Más espacios atrás

Se reanudó el choque con Cheryshev en lugar del joven Raba, lesionado, y con una ocasión del exjugador madridista. Volvió a asustar el Villarreal en una internada de Samu Castillejo, que cambió su demarcación a la derecha, que luego no definió Bacca. El Madrid iba dejando más espacios a medida que a sus jugadores les faltaba oxígeno y les sobraban prisas. Sólo desde media y larga distancia y a base de centros laterales facilones probaban ahora los de Zidane a Asenjo. Había un murmullo ya en el Bernabéu cuando el francés recurrió, a falta de 20 minutos, a Lucas Vázquez y a Asensio en lugar de los agotados Isco y Bale. Las variantes previstas y a la hora habitual. Quedaba aún el tremendo castigo final para el campeón tras un contragolpe en el que que los blancos reclamaron, tímidamente, un fuera de juego previo.

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