La otra realidad de 'Zizou'

Zinedine Zidane, cabizbajo, durante el partido ante el Levante. :: afp/
Zinedine Zidane, cabizbajo, durante el partido ante el Levante. :: afp

El técnico blanco no halla la fórmula antidepresiva pero insiste en el mensaje de que la Liga aún no está sentenciada

IGNACIO TYLKO MADRID.

Los brotes verdes que florecieron en el Real Madrid tras el siete que le hizo al Deportivo y el engañoso 1-4 de Mestalla se han marchitado en cuestión de días. A poco más de una semana de la gran cita del año ante el PSG en los octavos de la Champions, y sólo con el ensayo ante la Real Sociedad por delante, el equipo de Zinedine Zidane agravó en el Ciutat de Valencia todos los síntomas de una enfermedad que le tiene débil, deprimido y bajísimo de defensas.

A día de hoy, pensar que este equipo puede eliminar a los Neymar, Cavani, Mbappé y tomar impulso para conquistar su decimotercera Champions, tercera consecutiva con Zidane en el banquillo, es una cuestión de fe. Al Madrid le avalan la historia, su idilio con la Copa de Europa y la calidad individual de sus jugadores, pero le destruyen su mal juego, su desgobierno y su progresiva pérdida de autoestima y de confianza por la pésima trayectoria en el torneo de la regularidad, el más importante de todos, según reconoce el propio técnico marsellés, porque mide el trabajo diario.

Aunque se puso por delante muy rápido en el marcador ante el Levante gracias al afortunado cabezazo de Sergio Ramos, el primer defensa que logra marcar en 14 temporadas de liga seguidas, el campeón fue incapaz de manejar el espacio y el tiempo del partido. Y eso que el rival lucha por la permanencia y suma dos meses y medio sin ganar. Los granotas jamás le han derrotado al Madrid en 12 choques en el Ciutat de Valencia y sólo han sumado tres empates, dos con Mourinho en el banquillo merengue y el de este sábado.

Las brillantes actuaciones individuales de Luka Modric, que se fajó hasta en defensa, del portero costarricense Keylor Navas, determinante en varias acciones que incluso evitaron la derrota, y de Isco, que marcó y dio más movilidad al equipo cuando salió al rescate a 25 minutos del final, no pueden esconder una imagen global descorazonadora.

Comenzó bastante bien el Madrid, con mucha presencia de Modric y Kroos, buenos movimientos de Karim Benzema, y Carvajal y Marcelo profundizando como dos extremos, pero se diluyó como un azucarillo. Sobre todo, careció de ambición para cerrar el partido en el primer acto, cuando el Levante ofrecía una sensación de impotencia preocupante. Encajó el Madrid un gol en la primera llegada de su rival, una acción que dejó en mal lugar a Ramos, que todavía está buscando a Morales, y también a los centrocampistas, que permitieron pensar demasiado al serbio Lukic antes de filtrar el pase a la espalda de la zaga. Zidane tardó en reaccionar con los cambios, siempre previsibles, y no supo leer tácticamente el juego, un mal habitual en el estratega francés este curso.

Cuando marcó Isco cerca del final, el equipo volvió a dar varios pasos atrás y recibió el merecido castigo. Durante toda la segunda parte, fue un grupo descosido, sin orden ni concierto en el centro del campo, con poca llegada y pésimo en el balance defensivo. Carvajal erró en el gol del empate, Marcelo volvió a ser vulnerable y Gareth Bale y Cristiano Ronaldo fueron sustituidos. El cambio del portugués traerá cola porque se marchó molesto con el entrenador y le espetó a un cámara de televisión que no le enfocase a él sino al juego. 'Zizou' justificó la sustitución de CR7 porque quiso introducir a un jugador más en el centro del campo para dar más fuerza y consistencia al equipo.

El cuestionado entrenador francés no da con la tecla en el campo y no encuentra explicaciones ante los periodistas. Vive en una realidad paralela, o al menos así lo demuestra al insistir en que «la Liga aún no está sentenciada» y asegurar que está «disgustado, pero no tocado». Sí reconoció dos evidencias numéricas, que este Madrid no es regular y se muestra incapaz de encadenar varias victorias consecutivas.

Los titularísimos

Si ante el Leganés en Copa fracasó la unidad B, que quedó señalada para el técnico, frente al Levante no dio la talla el equipo titularísimo, el mismo que jugará ante el PSG con la entrada de Nacho en lugar del sancionado Carvajal. Ni con la BBC ni sin ella, tienen las penas remedio en esta Liga teñida de azulgrana. Y suerte tiene el Madrid de que el Villarreal y el Sevilla fallan y el cuarto puesto hoy por hoy no peligra.

Aunque insistió en que es hora de «hablar menos y demostrar más en el campo», Ramos volvió a dar la cara tras otro mal resultado. Apeló a la unión, evitó buscar culpables, reconoció que todos están «jodidos, no sólo Cris por el cambio», y lamentó que el Madrid no supiera «tirar de experiencia. «A falta de cinco minutos hay que intentar perder tiempo, que no se juegue», dijo el sevillano en zona mixta. Y eso ante el Levante. Lanzó un mensaje de optimismo ante la cita frente al PSG, pero igual que subrayó Casemiro, advirtió de que «estos errores te condenan en la Champions».

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