El Real Madrid sigue mandón

Karim Benzema y Gareth Bale celebran el primero de los goles del Real Madrid en Riazor. :: MIGUEL RIOPA / afp
Karim Benzema y Gareth Bale celebran el primero de los goles del Real Madrid en Riazor. :: MIGUEL RIOPA / afp

Marcó dos goles antes de mostrar el buen juego con el que ha conquistado dos títulos en el inicio de campaña Goleó en Riazor a un Deportivo que desperdició sus ocasiones en el arranque

RODRIGO ERRASTI

El Real Madrid es líder porque golea antes de ponerse a jugar bien. No lo necesita. Se presentó en Riazor, otrora lugar maldito, y se llevó el triunfo demostrando que los dichos futbolísticos se crearon por una experiencia empírica. El equipo madridista, el de 'otra vez campeón de Europa', compareció en la noche coruñesa sin intensidad pero no necesitó de una tormenta futbolística para comenzar mandando en una Liga de la que es y se siente vigente campeón. Ante el Deportivo, tan voluntarioso como romo, resolvió con dos rayos que partieron el espíritu inicial de los blanquiazules.

Andone, profundo y eléctrico, tuvo la primera al ir con fe en un balón dividido con Carvajal y se plantó ante Keylor, pero el meta costarricense repelió su disparo, más potente que colocado. Fue una buena opción la que se inventó el punta, pero logró crear otra y también la malgastó. Lanzó un desmarque a la espalda de la zaga, Ramos midió mal y permitió que el rumano volviese a plantarse ante el meta madridista. Pese a tener más tiempo y mejor ángulo volvió a disparar a una distancia posible para el guardameta. Bakkali cabeceó después desviado con todo a favor el córner.

Perdonó tanto y de manera tan veloz el Deportivo que hasta el último de los hinchas presente tiró del famoso dicho popular, 'el que perdona la paga'. Los aficionados locales, seguramente, lo hicieron como superstición para que no se produjera. Pero llegó.

Lo hizo porque Rubén no atrapó un chut lejano de Modric, que tras brincarle del pecho al no sujetarlo le quedó a Benzema dentro del área. Remató mordido el francés pero de manera efectiva para que Bale llegase sólo a marcar a puerta vacía. El gol de Bale -que vuelve a ser el primer anotador liguero blanco- fue casi ridículo, de esos que provocan la ira del que los recibe y sacan la risa floja al que los logra.

Mel había insistido en los días anteriores pidiendo un nuevo portero, siendo una preferencia incluso por delante de un ídolo (Lucas Pérez). Quizá lo sucedido ayude a que se cumplan sus deseos y pueda pensar 'no hay mal que por bien no venga'. Y es que 'el que no se consuela es porque no quiere'. El golpe aturdió al Deportivo, que sin haber asimilado lo sucedido, observó cómo, tras 42 pases, Marcelo pudo plantarse en el área viendo la llegada de Casemiro. Puso la pelota cruzada y en el área pequeña llegó a embocarla el brasileño. 'Case' ya no sólo barre y aporta músculo, sino que parece haber descubierto su vena goleadora en los últimos tiempos. Lleva tres goles en sus cinco últimos partidos, varios de ellos decisivos. El Madrid, donde Zidane no hizo rotar a su espina central (Keylor, Carvajal, Ramos, Marcelo, Kroos y Benzema) no estaba dominando tanto como ante el Barça, pero ese tanto, tras una secuencia tan certera generaron esa sensación de superioridad.

Quedaba una hora, pero con 0-2 sólo los más optimistas de Riazor soñaban con una remontada al estilo de la del PSG, cuando los parisinos aún estaban lejos de tener inversores cataríes. 'No hay dos sin tres', recordaron los más madridistas. Llegó en una jugada que arrancó de un saque de banda mal defendido, en la que Bale se marchó tras combinar con Isco, dribló y esperó la llegada de Kroos, que fusiló desde cerca a Rubén.

Riazor no entró en depresión porque su equipo demostró arrojo, se topó con la madera y González González le encrespó con sus decisiones. Ramos se jugó la expulsión al empujar a Schär por una bola no devuelta y pasó a ser objeto de chanzas hasta que fue expulsado mientras Casemiro acumuló infracciones sin ser castigado hasta que Zidane optó por darle descanso por el debutante Marcos Llorente. La recta final dejó el regreso de Adrián a Riazor y una pitada para el gallego Lucas Vázquez antes de que Andone fallase un penalti cometido por Carvajal. No era su día.

Es cierto que sólo es una jornada pero este bloque de Zidane, que lleva 69 partidos marcando y en el que dos decenas de futbolistas rinden como titulares, parece que dejará poco margen de error a Barça, Atlético o cualquier otro que opte por soñar con la Liga. Esa, ahora, ya no es la guerra de un Deportivo que si cierra su meta y afina un poco su puntería no está destinado a sufrir cuando florezcan las hortensias en mayo.

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