Fútbol

Primera División

Jornada 11

Asensio bien vale un partido

Marco Asensio se dispone a marcar su golazo a Las Palmas./Reuters
Marco Asensio se dispone a marcar su golazo a Las Palmas. / Reuters

Otro disparo enorme del balear dio calma a un Real Madrid que fue de menos a más ante un equipo grancanario en caída libre

IGNACIO TYLKOMadrid

Hay victorias que se dan casi por descontadas, como la del Real Madrid ante una UD Las Palmas en caída libre, pero jugadores que nunca dejan de sorprender. El golazo de Marco Asensio, el segundo del partido, el que permitió a los blancos jugar con más confianza y seguridad en sí mismos, vale el precio de varias entradas. Cuando los grancanarios todavía soñaban con poder neutralizar el tanto anotado por Casemiro al borde del descanso y reclamaban un penalti del propio mediocentro brasileño a Vitolo, el balear abrochó la victoria local con un zurdazo colosal desde unos 10 metros fuera del área. Le vino el balón rechazado por el portero tras una falta lateral, y lanzó un obús por la escuadra.

Lo celebró a lo grande Asensio, un jugador aportó clase y más vigor que Luka Modric aunque ha experimentado el típico bajón temporal del joven que explotó pronto y recibió unos halagos quizá desmesurados. Y es que en el Real Madrid, como en el Barça, todo se exagera hasta límites insospechados. Es imposible mantener el mismo nivel de fuera de serie jornada tras jornada.

3 REAL MADRID

Casilla, Nacho, Vallejo, Ramos, Marcelo, Asensio, Casemiro (Marcos Llorente, min. 67), Kroos (Ceballos, min. 78), Isco, Benzema (Lucas Vázquez, min. 75) y Cristiano.

0 LAS PALMAS

Raúl Lizoain, Míchel, Ximo Navarro, Lemos, Bigas, Dani Castellano, Javi Castellano, Vicente (Remy, min. 19), Aquilani (Hernán, min. 82), Vitolo y Calleri.

ÁRBITRO:
Sánchez Martínez (Comité Murciano): Mostró amarillo a Isco, Kroos, Ximo Navarro.
GOLES:
1-0: min. 41, Casemiro. 2-0: min. 55, Asensio. 3-0: min. 74, Isco.
INCIDENCIAS:
Partido de la 11ª jornada de Liga, disputado en el Santiago Bernabéu ante unos 65.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Manolo Sanchís, padre. Marcelo disputó su partido 300 con el Real Madrid.

Aunque los grancanarios se encuentran en descenso y acumulan nada menos que siete derrotas consecutivas, cinco de ellas con Pako Ayestarán, Zidane evitó adoptar decisiones que sus jugadores pudieran interpretar como un exceso de confianza y mantuvo el 4-4-2 habitual sin la ‘BBC’ al completo. Pese a las dos derrotas recientes ante Girona y Tottenham, nada de hacer una revolución en el once ni de reservar a Casemiro y a Nacho, a una amarilla de perderse el primer derbi en el Wanda Metropolitano. Obligado por las lesiones y la ausencia en la lista del marroquí Acharf, sólo recurrió en defensa a Vallejo y prescindió en el centro del campo de Modric. Se encuentra el croata en un pésimo momento de forma y, además, le espera una dramática eliminatoria de respesca mundialista ante Grecia.

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En los canarios, huérfanos de juego entre líneas y del último pase mágico sin Jonathan Viera, Ayestarán jugó a perdedor y ya presenta un récord negativo en España con 12 derrotas consecutivas contando las del Valencia. Anticipó que la clave para soñar con el éxito era cerrar filas, juntar líneas, no cometer pérdidas de balón para evitar contragolpes y tocar con calma para dormir en lo posible el partido. Se trataba de jugar con la ansiedad de los madridistas si los minutos pasaban y el empate a nada se mantenía. Lo consiguió hasta que Casemiro descerrajó a los canarios con un certero cabezazo, a tres del descanso. Su dibujó, con cinco defensas y Vitolo de segundo delantero, ya evidenció sus temores. Nada que ver con ese equipo alegre y desenfadado que dirigía Quique Setién y que el curso pasado estuvo 1-3 a falta de cinco minutos y terminó empatando.

Pese a la urgente necesidad de ganar, disipar dudas y revertir la situación, tampoco salió el Real Madrid a toda mecha. No fue la indolencia de Girona ni el caos de Wembley, entre otras cosas porque Las Palmas no es el Tottenhamn, pero tampoco fue una actitud propia de un equipo que se juega seguir enganchado a la Liga. Quizá es agarrotamiento y tensión, pero se esperaba una puesta en escena más decidida. El campeón de Europa sigue convencido de que ganará casi siempre en el Bernabéu con la ley del mínimo esfuerzo. Le faltan aún a este Madrid dinamismo, fluidez, rapidez, profundidad y, sobre todo, más movimiento de sus jugadores sin balón. Sobre todo en el primer tiempo, demasiado estáticos Cristiano y Benzema, abucheado por la afición ya tras su primer error, bastante grave. Recién iniciado el choque, recibió un buen pase de Cristiano, se plantó delante del portero y se le hizo de noche. Tiró sin ninguna fe y desvió Raúl. Cerca del descanso, el galo se llevó otra pitada por no tocar ni siquiera el balón al intentar rematar de cabeza.

Aunque Las Palmas pudo adelantarse también en una gran ocasión fabricada por Vitolo que salvó casi bajo palos Vallejo tras tocar Kiko Casilla, el campo se fue inclinando y las ocasiones del Real Madrid sucediéndose. No era tampoco un asedio, ni un torrente de oportunidades, pero sí cuatro o cinco claras en el primer acto.

Cristiano y Benzema, negados

Tuvo que ser Casemiro a la salida de un córner que peinó sin querer Dani Castellano, el que abrió la lata. Cristiano lo intentó a la media vuelta, de cabeza y tras un gran recorte que continuó con un tiro que rozó el palo, pero de momento no es su temporada en Liga. Tras un cabezazo flojito, a las manos de Raúl, mostró su disconformidad al darle un puñetazo al césped.

Los canarios intentaron avanzar líneas en el inicio de la segunda mitad pero fue un espejismo. Reclamaron penalti por un agarrón de Casemiro a Vitolo y justo antes por una mano involuntaria, pero se vinieron abajo instantes después, tras el golazo extraordinario de Asensio. A partir de ahí, el Madrid jugó a placer y pudo firmar una goleada mucho más amplia. Lo evitaron el poste y el portero visitante.

Ya con todo resuelto, Zidane sí reservó a Casemiro, Kroos y a Benzema, cambiado justo después de que Isco lograse el tercero. Una jugada típica de entrenador para evitar más pitos a su jugador mimado. Asensio e Isco, con cuatro goles cada uno, son los máximos artilleros blancos en esta Liga. Muy significativo. Cristiano no marca en el torneo de la regularidad ante su afición desde el pasado 14 de mayo ante el Sevilla y Benzema desde el choque ante el Alavés del 2 de abril, correspondiente a la 29ª jornada del anterior campeonato. Más llamativo aún. Están ofuscados.

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