Diego Costa, gol y expulsión en su regreso al Atlético en partido de Liga

ÓSCAR BELLOT

madrid. Tres años y medio después, Diego Costa volvió a vestir como local la elástica rojiblanca, ya no en el viejo Vicente Calderón sino en el moderno Wanda Metropolitano. Y en 67 minutos dejó claro que sigue siendo el de siempre, para lo bueno y lo malo. Fue un auténtico incordio para la zaga del Getafe, abrió espacios para sus compañeros, marcó por primera vez en su nuevo estadio y contagió con su pasión al resto del equipo. Pero le insufló también un espíritu excesivamente bronco que a él terminó costándole la expulsión y mantuvo a su escuadra a un tris de perder lo que se había ganado con el cuero. No ocurrió así porque al Getafe se le volvió a mojar la pólvora, como cada vez que se mide al Atlético de Simeone, al que sigue sin hacerle una muesca, y porque para cuando el hispanobrasileño, que ya había visto una amarilla por sacar el codo a pasear ante Djené, se ganó la segunda por festejar su diana, el choque ya estaba sentenciado. En definitiva, Diego Costa en estado puro.

El de Lagarto fue el indiscutido protagonista del encuentro, con permiso del árbitro. Evidenció las ganas que tenía ya a los cinco minutos, con un disparo que se fue alto por poco. Su amenaza provocaba una atención constante de los zagueros visitantes, abriendo espacios para las incursiones de Griezmann, Carrasco y Correa. Nadie como el francés agradece tanto la incorporación del hispanobrasileño, que le permite retrasar su posición para operar como lanza del ataque rojiblanco, con metros para encarar y filtrar el pase. Fue así precisamente como llegó el primer tanto del Atlético, con el '7' atrayendo a los centrales del Getafe como un imán para soltar el cuero al espacio por el que arremetía Correa, que amartilló con seguridad para rebasar al argentino Emi Martínez.

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