Desastre del Real Madrid en Montilivi

Cristiano Ronaldo se tropieza ante la zaga del Girona, ayer, en Montilivi. :: Juan Medina / reuters/
Cristiano Ronaldo se tropieza ante la zaga del Girona, ayer, en Montilivi. :: Juan Medina / reuters

Los blancos se quedan a ocho puntos del Barça tras sufrir su primera derrota en su estreno ante un recién ascendido en 27 años El Girona desarbola al vigente campeón, que volvió a mostrarse desatinado arriba y endeble atrás

ÓSCAR BELLOT

Montilivi dejó en trece la racha de partidos ligueros ganados por el Real Madrid de forma consecutiva a domicilio, aunque poco importa eso para un equipo que se queda a ocho puntos del Barça y a cuatro del Valencia y que, rebasado el primer cuarto de Liga, no tiene visos de enmendar su desatinado inicio de curso, al menos a tiempo para pelear por revalidar el título que levantó la pasada campaña. Frente a un rival aguerrido y que encaró el encuentro con determinación, los blancos volvieron a pagar su falta de cabeza, la entrega permanente a un ida y vuelta del que habitualmente suelen salir vencedores pero que en la presente temporada les está pasando una factura que va camino de no poder satisfacer a tiempo.

2 GIRONA

1 REAL MADRID

Girona
Bono, Maffeo, Juanpe, Bernardo, Muniesa, Aday Benítez, Pere Pons, Àlex Granell, Borja García (Timor, min. 74), Portu (Kayode, min. 81) y Stuani (Mojica, min. 88).
Real Madrid
Kiko Casilla, Achraf (Marco Asensio, min. 65), Varane (Nacho, min. 46), Sergio Ramos, Marcelo (Lucas Vázquez, min. 65), Casemiro, Modric, Kroos, Isco, Cristiano Ronaldo y Benzema.
Goles
0-1: min. 11, Isco. 1-1: min. 53, Stuani. 2-1: min. 58: Portu
Árbitro
Hernández Hernández (Comité Canario). Mostró amarilla a Aday y Mojica por parte del Girona y a Modric por el Madrid.
Campo
Estadio Municipal de Montilivi ante 13.382 espectadores.

Ganó con justicia el Girona, que superó en ganas al vigente campeón, algo hasta cierto punto entendible, pero que se llevó también la partida táctica, con dos carrileros que atormentaron de continuo a los desbordados laterales del cuadro merengue, un cuadrado mágico que Zidane no fue capaz de desarticular, y dos puntas que clavaron el puñal en un conjunto en el que volvió a no haber noticias de Cristiano Ronaldo y en el que, para más inri, acabó renqueante Isco, una de las pocas luces que aún permanecen encendidas en la 'casa blanca'.

Planteó el Girona un duelo intenso, con una aguerrida presión que provocó permanentes imprecisiones de los visitantes. Entendió la escuadra rojiblanca que cuanto más adelante robase la bola, más opciones tendría de amenazar la meta de Casilla. Tuvo el gol por esa vía hasta en dos ocasiones, primero en una falta que dejó a Portu solo con el guardameta tarraconense y casi a renglón seguido en un centro-chut de Maffeo que se envenenó y besó el palo. Acción esta última que provocó el enfado de Zidane, disconforme con el modo en que sus pupilos abordaban el encuentro. Especialmente superado se vio a Marcelo, que no acaba de recuperar el tono físico que tenía antes de caer lesionado frente al Betis.

En esas llegó el gol de los blancos. Recogió Sergio Ramos el cuero que segundos antes había impactado en la madera y se lo entregó a Benzema, que abrió a la izquierda para la incorporación de Cristiano Ronaldo. Repelió Bono el latigazo cruzado del luso, pero dejó la pelota para que Isco remachara a placer.

Se había topado el Real Madrid con uno de esos duelos de ida y vuelta que tanto le gustan. Entrañaba sin embargo el riesgo de que el Girona desnudase los problemas defensivos de su adversario. Los evidenció Sergio Ramos con una mala cesión que a punto estuvo de costarle un serio disgusto a Casilla. Más fiable se mostró Varane, que en su encuentro número 200 vistiendo la elástica merengue ofreció un compendio de sus virtudes hasta que el físico le traicionó y Zidane tuvo que dejarle en la caseta en el intermedio para meter a Nacho.

Fue con todo la madera la que salvó a los blancos en un primer tiempo en el que se permitieron demasiadas alegrías. Primero Maffeo y luego Portu probaron el amargo sabor de un tanto cantado pero no consumado. El murciano fue una pesadilla constante y de no ser por el palo y por la providencial aparición de Varane en la recta final del primer tiempo, habría ajusticiado los muchos desajustes de los visitantes.

Podía suceder cualquier cosa con semejantes concesiones. Tan concebible era que el Real Madrid golease como que el Girona empatase. Ocurrió esto último, a mayor gloria de Pere Pons, que tras un slalon metió el balón en el área, donde lo recogió Stuani después de que Nacho no lo consiguiese sacar y, con un zapatazo batió a Casilla. Dejó tocado el tanto al Madrid, que sin tiempo para recuperarse sufrió otro golpe cuando Portu golpeó con la espuela un rechace para anotar una diana que le devolvía al Girona lo que la madera le había hurtado en la primera parte. Pareció en fuera de juego el murciano, pero el gol hizo justicia a la convicción de la escuadra rojiblanca.

Al Real Madrid sólo le quedaba la heroica. La buscó Zidane retirando a sus dos laterales para dar carrete a Lucas Vázquez y Marco Asensio. Dejó tres atrás para lanzarse a tumba abierta en busca de la victoria. Una apuesta que no tuvo el fruto apetecido. 27 años hacía que el Real Madrid no perdía en su estreno ante un recién ascendido a Primera, una muestra más de que el campeón no es lo que era el pasado curso.

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