El clásico más político, seguro y con duelo de banderas

RODRIGO ERRASTI

madrid. En noviembre de 2015 el Real Madrid-Barcelona se convirtió en el evento deportivo más seguro del mundo, al celebrarse justo una semana después de los atentados en París. Hubo un triple anillo de seguridad en los aledaños con controles exhaustivos por parte de los 2.500 efectivos de seguridad desde tres horas antes del comienzo del duelo. Se revisó el alcantarillado, los vehículos estacionados en la zona, se prohibió la entrada con mochilas e incluso se colocó 'vigilancia invisible' con tiradores de élite apostados en las partes más altas del estadio. El Real Madrid duplicó el personal de seguridad privada en el estadio y ha mantenido el número de agentes de seguridad desde entonces. Además, controla con identificación de huellas digitales la entrada y salida de personal temporal o externo antes y durante los partidos sean de alto riesgo o no -como este clásico-. El Real Madrid ha solicitado utilizar inhibidores de frecuencia para evitar posibles apariciones de drones.

La capital recibe miles de turistas y los seguidores azulgrana estarán en la zona designada para la afición rival y que no estén por todo el estadio, tal y como sucedió en el último clásico (más de 350 carnets fueron utilizados de forma fraudulenta para hacer negocio) lo que provocó que los abonados que revendieron su localidad fueran suspendidos de su condición de socios. Además, las entradas online tendrán que ser impresas en el estadio para evitar estafas: las fotocopias eran revendidas como originales.

El partido se disputa dos días después de las elecciones en Cataluña y se espera que muchos de los aficionados, al igual que han hecho en sus balcones, luzcan la bandera española en el estadio.

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