El Atlético rompe su mala racha a balón parado

AMADOR GÓMEZ MADRID.

Después de cuatro partidos sin conocer la victoria, en un encuentro muy gris y sin apenas ocasiones del Atlético de Madrid, tuvo que ser una jugada a balón parado, como en los mejores tiempos del equipo de Simeone, el que salvase al conjunto rojiblanco en Balaídos, en un duelo disputado a puerta semicerrada por el cierre de la clausura de la grada de Río. El Atlético volvió a sus orígenes, con la clara intención de dejarse dominar por el Celta desde el pitido inicial y, una vez que se adelantó en el marcador tras un rechace a la salida de un córner, se reforzó aún más en el centro del campo y se encerró totalmente en su área para asegurar un triunfo que fue excesivo castigo para el Celta, dados los méritos de los 'colchoneros' ante un adversario que puso el juego pero al que le faltó puntería. El Atlético, sin embargo, en un duelo clave para una reanimación obligada, se alió de nuevo con la pelota parada que tantos puntos le dio en la Liga hace cuatro temporadas.

Sigue el Atlético sumido en dudas, igual que su técnico, que alineó su novena defensa distinta en otras tantas jornadas de Liga, pero rompió por fin su mala racha, la peor de la era Simeone, en un estadio que se le suele dar bien. En esta ocasión jugó con fuego y se arriesgó a perder al menos dos puntos. Lo evitaron Oblak, pasado el cuarto de hora, cuando el Atlético estaba totalmente desaparecido del partido en un inicio pésimo que recordó al de Azerbaiyán, y el larguero, a la hora, cuando Iago Aspas lanzó un libre directo que se estrelló en la madera, en los momentos en los que el Celta atacaba a tumba abierta contra un rival completamente echado atrás.

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