La actitud delata al Madrid

Zidane, durante el encuentro que el Madrid perdió en el campo del Girona. :: efe/
Zidane, durante el encuentro que el Madrid perdió en el campo del Girona. :: efe

AMADOR GÓMEZ MADRID.

Más que la falta de gol o los llamados «detalles de concentración» en defensa, como lamentó Zinedine Zidane tras el batacazo del Real Madrid ante el ascendido Girona, es la actitud lo que delata al equipo blanco, que en sólo diez jornadas ha perdido otros tantos puntos para alejarse a ocho del Barça, una desventaja que nunca remontó para conquistar la Liga. Ahora que se reclama que las grandes estrellas reaccionen y den un paso al frente y a Zidane incluso que cambie un sistema que, con Isco en la media punta y con dos delanteros tanto prometía a principios de temporada, el técnico del Madrid siempre ha insistido en que lo importante «es la actitud, no el dibujo». Y ahí es donde falla el equipo.

En opinión de Zidane, en Montilivi hubo «intensidad y esfuerzo» por parte de sus jugadores, pero además del mal momento de algunos futbolistas y la ausencia de puntería de los blancos, fue, sobre todo, la relajación la que costó la histórica derrota ante un rival hipermotivado que dio un repaso físico y táctico al campeón de Europa. Es la misma desidia y el complejo de equivocada superioridad que suele marcar al equipo madridista antes de los partidos de Champions. Al margen de los encuentros ligueros previos a los europeos que con Zidane en el banquillo ha tenido que afrontar contra el Barça, lo que concede un plus de agresividad y sacrificio a los blancos, cuando el Madrid de Zidane se enfrenta a equipos en teoría bastante más débiles y después tiene que disputar choques, si no decisivos, sí importantes en la Liga de Campeones, llegan tropiezos inesperados.

Así ocurrió en Gerona tres días antes de jugar con el Tottenham en Wembley y también en la presente temporada, en la tercera jornada, con el empate en el Bernabéu ante otro recién ascendido, el Levante (1-1), antes de golear al Apoel de Nicosia. La dolorosa derrota en casa frente al Betis en el último segundo (0-1) llegó entresemana (quinta jornada) y se pudo considerar un accidente, después de que el Madrid malograse sus ocasiones, pero el caso es que ahora el equipo no sólo no juega, sino que no crea oportunidades claras de gol y, como en sus peores tiempos, se ve sobrepasado por adversarios incansables en la presión (caso del Girona) y que no cansan de apretar y defender dos contra uno. En Montilivi, la intocable línea de tres en el medio campo, formada por Modric, Casemiro y Kross, básica en los títulos de Zidane, llegó a perder 40 balones. «Dices que he fallado... ¿y tú no fallas?», le lanzó Marcelo a Modric durante el partido después de que el croata recriminase una pérdida al brasileño, según reveló ayer 'Deportes Cuatro'.

Apatía contagiosa

La pasada temporada, la del doblete Liga-Copa de Europa, también se dejó llevar el Madrid en demasiados partidos, entre ellos el de Las Palmas (2-2), también muy temprano en la Liga (sexta jornada), antes de enfrentarse al Borussia Dortmund en Alemania, en la fase de grupos de la Champions. El Madrid no pudo imponerse a Las Palmas tras empatar frente al Villarreal y recibió entonces críticas incluso de su técnico por la escasa intensidad mostrada en el primer tiempo en Gran Canaria, donde desperdició hasta dos ventajas y perdió dos puntos por su ausencia de concentración defensiva. Hasta en seis ocasiones se quejó Zidane el pasado curso de «falta de intensidad» del equipo, aunque después de la derrota en Gerona el técnico francés prefirió escudarse en los referidos detalles contra un adversario que no sólo marcó dos goles a los blancos, sino que lanzó otros dos remates al poste. Zidane también aseguró tras el varapalo que tanto en juego como en esfuerzo el equipo «estuvo bien», pero el Madrid fracasó en generación de fútbol y en capacidad de trabajo.

Fotos

Vídeos