Celebración

«Liiiga, Copa y ‘Champions’...»

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Aficionados del Barça en Canaletas. / AFP

  • Miles de ‘culés’ abarrotan Canaletas. El Barça celebrará la Liga en el Camp Nou, tras el último partido ante el Dépor

Tras un año en blanco, muy largo por los problemas extradeportivos que han rodeado al club, el barcelonismo tenía hambre de títulos, lo que se notó en la celebración. Aunque la fiesta gorda se la reservan para después de la ‘Champions’, siempre y cuando la ganen, miles de ‘culés’ abarrotaron este domingo la fuente de Canaletas, epicentro de las grandes farras blaugranas.

Una vez más, la forofada culé interpretó los clásicos de siempre: «Campeones, oe, oe, oe»; «Boti, boti, boti, madridista el que no boti [vote, vote, vote, madridista el que no vote]»; «Madrid se quema, se quema Madrid»; «oh, le, le, le, oh, la, la, ser del Barça és al millor que hi ha [Ser del Barça es lo mejor que hay]»; «Madrid, cabrón (o llorón en la versión de los más educados), saluda al campeón»; o «sí, sí, sí, la Liga ya está aquí». Lo han hecho 23 veces, tantas como ligas tiene el Barça, y la liturgia apenas cambia: euforia por el éxito cosechado, pero también recuerdo especial hacia el rival, el Real Madrid, sin el que no se puede entender el sentimiento barcelonista.

En el capítulo de dedicatorias, Cristiano Ronaldo se llevó la palma. Con Mourinho en la ‘Premier’, el delantero portugués es el principal blanco de la ‘culerada’. «Ese portugués, hijo puta es», cantaron. Como seguramente antiviolencia no intervendrá por los insultos en las celebraciones, la hinchada se empleó sin compansión contra ‘CR7’, jugador poco querido en las plazas antimadridistas y especialmente odiado en Barcelona. Ronaldo es el malo de la película para los blaugranas, el representante del lado oscuro, y el bueno es Messi. La 23ª liga del Barça tiene muchos calificativos: la del tridente, la de Luis Enrique, la octava de Xavi, la que se gestó tras caer en Anoeta y sobre todo la de Messi. Los aficionados así lo entienden y el argentino estuvo en boca de todos. Rendidos a su mesías, no pararon de gritar «Meeeeesssiiiii, Messi, Messi». Nunca antes hubo tanta unanimidad en torno a un jugador.

Con sus cánticos los aficionados también se metieron de lleno en la actualidad del equipo. Nadie sabe qué pasará la temporada que viene con Luis Enrique. Con toda seguridad, hasta que no acabe el curso, el técnico no hará públicas sus intenciones. Sin embargo, la gente está con él. A pesar de que durante el año ha tenido que aguantar algún feo por parte de sectores hostiles del Camp Nou, el asturiano se ha ganado a buena parte de los culés. «Luis Enrique, renovación», gritó la hinchada, «Luis... Enrique», insistió. La directiva toma nota, como lo hacen las otras candidaturas, que se presentarán a las elecciones previstas a la presidencia del club al termino de la temporada.

Fue la fiesta improvisada de la hinchada. La oficial tendrá lugar el domingo que viene en el Camp Nou, al término del partido entre el Barça y el Deportivo. De momento, en ‘Can Barça’ impera la discreción y la mesura. Hasta que no acabe la temporada, desde el club no quieren que se desate la euforia, más que nada porque la entidad ya ha aprendido lo que le pasó en 1994, en la final de Atenas ante el Milan, que pilló a la plantilla casi de resaca de la fiesta por la liga. Ahora el objetivo es el triplete y en la calle son conscientes. «Liiiga, Coopa y Champions», dice el estribillo más coreado en Canaletas con la melodía de Queen que tanto gusta en Barcelona. De momento, una de tres, pero los miles de aficionados prometieron regresar pronto a Canaletas.

Al cierre de esta edición la celebración era a lo grande, con bengalas y muchos petardos, pero cívica. El despliegue de los Mossos se esperaba para media noche, en el entorno de la plaza de Cataluña y las Ramblas, para garantizar la seguridad y evitar los altercados, que habitualmente se inician cuando acaba la fiesta.