Fallece un ertzaina en la batalla campal entre ultras del Athletic y Spartak

Altercados entre aficionados del Spartak de Moscú y la Ertzaintza en los prolegómenos del partido en San Mamés. :: miguel toña / efe/
Altercados entre aficionados del Spartak de Moscú y la Ertzaintza en los prolegómenos del partido en San Mamés. :: miguel toña / efe

El agente de la policía vasca sufrió un infarto durante los altercados producidos a la llegada de la afición rusa a los aledaños de San Mamés

RODRIGO ERRASTI BILBAO.

El fútbol vuelve a ser un lugar en el que los violentos provocan el caos e incluso la muerte. Se preveían incidentes en Bilbao por la presencia de ultras violentos entre los seguidores rusos y, lamentablemente, sucedieron. Un agente de la Ertzaintza, miembro de la Brigada Móvil (antidisturbios de la Policía vasca) e identificado como I. A., natural de Ermua y perteneciente a la 12ª promoción del cuerpo, falleció en el hospital de Basurto de un infarto tras una batalla campal sucedida dos horas antes del inicio del encuentro.

El agente no logró reponerse de la parada cardiorrespiratoria sufrida en los aledaños de San Mamés, después de una jornada en la que hubo algunos colegios que se vaciaron para evitar que los niños sufrieran problemas, calles cortadas e incluso bares cerrados por la recomendación policial de no servir botellas ni vasos de vidrio. Bilbao fue este jueves una ciudad extraña, con un despliegue policial de otras épocas (500 ertzainas, 100 policías municipales y 200 vigilantes privados).

Este 22 de febrero pasa a ser un día muy triste en Bilbao, que habitualmente se emociona cuando el Athletic compite en Europa. La calle Licenciado Poza se llena de gente que acude después de trabajar a disfrutar de su equipo mientras toma algo con sus amigos camino de San Mamés. El club, pese al cambio de ubicación de La Catedral, ayudó con buen criterio a mantener el ritual de tener un referente visual del estadio. Este jueves se podía ver en el videomarcador, ese que ha sustituido al antiguo escudo, una fotografía de Forges, famoso hincha rojiblanco, o de alguna de sus viñetas. Una hora antes del inicio del duelo con el Spartak apenas había gente en la famosa calle. No por el frío, sino por el pánico a los incidentes.

Allí cerca, en la explanada de San Mamés (la zona de la facultad de ingenieros de la UPV y las instalaciones de ETB), estaban, aparentemente, controlados los violentos rusos. La Ertzaintza requisó barras de hierro, puños americanos y barras extensibles a esos ultras que apenas representaban un tercio de los aficionados presentes después en el estadio. Los sonidos de sirenas empezaron a atronar después de que comenzaran los incidentes originados, según la policía, cuando uno de los seguidores rusos arrojó una botella a un grupo de aficionados del Athletic.

Barras de hierro

A partir de ahí todo estalló y comenzaron los golpes, cargas policiales de una Ertzaintza que había escoltado a los hinchas rusos. En cuanto se produjeron las peleas, los 'beltzas' golpearon a ambos lados, ya que algunos con camisetas rojiblancas lanzaban petardos, cohetes y bengalas a los que entraban en la zona delimitada para la afición visitante. Contenedores cruzados y objetos de todo tipo (botellas, bolas de golf, palos) volando por los aires.

Hubo menos heridos de los previsibles. Uno de ellos fue el agente de la Ertzaintza que luego falleció, además de otras tres personas atendidas por los sanitarios. Al menos cinco personas fueron detenidas por participar en los disturbios. Durante el partido, donde 200 guardias jurado vigilaban el córner con los aficionados rusos no VIP, hubo un momento de tensión. Fue nada más comenzar la segunda mitad, cuando se encendieron bengalas en la zona donde estaban los ultras rusos. El estadio comenzó a silbar, con la gente ajena al juego.

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