También con el mono de trabajo

Battaglia persigue a Messi. :: efe

El Barcelona venció al Sporting con otro gol en propia puerta y sigue líder de grupo en Champions

P. RÍOS

Sufrido, trabajado, merecido. Así fue el triunfo del Barcelona en Lisboa. El José Alvalade y el Sporting de Portugal exigieron la versión más pragmática del conjunto de Ernesto Valverde, que sigue, eso sí, comandando su grupo de Champions tras dos triunfos en otros tantos partidos. No fue noche de actuaciones estelares. Necesitó el mono de trabajo, su mayor capacidad de sacrificio y hasta un gol en propia puerta para sacar el duelo adelante. En la cuna de Cristiano Ronaldo o Figo, no apareció Messi, que vive un pequeño asueto anotador, pero sí el Barça en su conjunto, firme, sobrio, intratable en defensa.

0 SPORTING

1 BARCELONA

Sporting
Rui Patricio, Piccini, Coates, Mathieu, Coentrao (Silva, min. 73), William, Battaglia, Nelson, Fernándes, Acuña (César, m. 73) y Doumbia (Dost, m. 44).
Barcelona
Ter Stegen, Semedo, Piqué, Umtiti, Jordi Alba, Biusquets, Rakitic, Sergi Roberto (Gomes, m. 87), Iniesta (Paulinho, m. 79), Messi y Luis Suárez (Vidal, m. 89).
Goles
0-1: min. 48, Coates (p.p).
Árbitro
Ovidio Hategan (Rumanía): Amonestó a Gelson, Coentrao, Doumbia, Acuña, Piccini, Coates, Semedo, Aleix Vidal.

Sigue invicto el Barça en la competición continental y ya son ocho las victorias consecutivas que acumula Valverde entre Liga y Champions. Racha que le permite ver al resto de los rivales desde lo más alto en ambas competiciones.

Teniendo en cuenta el planteamiento del Sporting, iba a ser cuestión de paciencia. Mantuvo un nivel altísimo exigiendo el máximo del conjunto azulgrana. Los de Valverde buscaron con juego e intensidad la meta de Rui Patricio. Ocasiones tuvo para desequilibrar, pero el gol se resistía. Especialmente motivados, se multiplicaban en tareas defensivas los ex de la Liga, Mathieu y Contrao. Las líneas casi pegadas del equipo luso era un nuevo reto que superar por los malabaristas de la medular azulgrana.

Pero, el equipo de Ernesto Valverde también sabe remangarse cuando toca. Ha recuperado esa intensidad cuando quiere robar el esférico al contrario que termina asfixiando a cualquiera. En sus ansias por evitar que el rival se sintiese cómodo, el Sporting se olvidó casi por completo de crear ocasiones.

En esas estaba el partido, trabado, con alguna que otra interrupción, cuando llegó el gol que cambiaría el choque. Por cuarta vez en lo que va de campaña, el Barcelona celebraba un gol que no era marcado por ninguno de sus jugadores. En una saque de falta lateral, Coates acabó batiendo a su compañero Rui Patricio para desesperación local.

Al Sporting se le reducían las opciones de salir a la contra para sorprender al rival. Pero sus escasas ocasiones se encontraron con Ter Stegen. Enfrente, un Barcelona al que le seguía costando sacar el balón con fluidez. Movió tarde el banquillo el técnico culé, pero la entrada de Paulinho permitió tomar algo de aire.

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