Emery mide su progresión bajo una enorme presión

Pasó en una mañana de sentirse despedido tras caer ante el Barça a saber que tendría a Neymar para el reto de ganar la Champions en 2018

JAVIER VARELA MADRID.

París, mayo de 2017. Unai Emery pasea por el pasillo que lleva al despacho de Nasser Al-Khelaïfi como aquellos franceses condenados a muerte que daban sus últimos pasos camino de la guillotina. La cabeza del técnico vasco le decía que iba a ser despedido por el propietario del equipo parisino tras haber caído eliminado a manos del Barcelona después de haber ganado 4-0 en el Parque de los Príncipes y caer de forma estrepitosa en el partido de vuelta (6-1). La entonces inminente llegada de un nuevo director deportivo al club para ejercer las labores de director deportivo en sustitución de Olivier Létang (al final fue el portugués Antero Henrique), amenaza su continuidad perdidos los dos principales títulos de la campaña tras tres Ligue 1 consecutivas. Pero su corazón se resistía a esa condena a muerte, si bien sabía que ganar la Copa no era suficiente.

En lugar de ser decapitado -deportivamente- recibió una sorpresa por parte de los propietarios árabes: «La próxima temporada podrás tener a Neymar en tu plantilla para ganar la Champions». Apenas podía pestañear. El club sabía que Neymar estaba dispuesto a dar el paso y buscaba cómo hacer la operación para superar el 'fair play' económico. Además, le preguntaron por Antero Henrique y Unai dio buenas referencias de su trabajo en Oporto como mano derecha de Pinto da Costa. El portugués llegó y cerró la operación de Neymar utilizando a Dani Alves y Maxwell como aliados para convencer al brasileño. «Solo diré que el club está trabajando muy bien para que todos estemos ilusionados y motivados», dijo días antes de anunciarse el fichaje, cuando empezaron los rumores y era consciente de que la promesa de su jefe iba en serio.

Un año después, Emery vuelve a medir su progresión en la máxima competición ante un equipo español. Si el año pasado fue ante el Barcelona, este año el reto es ante el Real Madrid de Zinedine Zidane, pero a diferencia de entonces en su equipo está aquella promesa que le hicieron en el despacho parisino y el extra Kylian Mbappé por más de 400 millones de euros. Parecía una apuesta a todo o nada de Nasser Al-Khelaïfi para conseguir su sueño de la Champions League. Un desembolso económico que volvía a poner la guillotina en el cuello de Emery a la espera de cualquier traspié. Toda la presión para un técnico que parece vivir siempre en el alambre a pesar de que en Francia es el equipo dominador. Con la Ligue 1 asegurada -la ventaja sobre el Mónaco es de 12 puntos- en el PSG todas las miradas están puestas en la máxima competición.

La derrota ante el Bayern en Múnich en diciembre hizo que de nuevo desde los despachos parisinos pusieran el dedo acusador sobre el técnico, por lo que una posible eliminación a manos del Real Madrid podría ser el final a una prórroga que habría durado un año. «Tenemos el nivel para afrontarlo y la Liga de Campeones consiste en medirse a los mejores. Estamos contentos de desafiarles», apunta pese a que no ha conseguido ganar en sus diez visitas al Bernabéu como entrenador (sólo un empate en la 11-12 con el Valencia). Eso sí, los franceses siempre se impusieron a los blancos en las eliminatorias europeas.

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