El Atlético mantiene la fe a la espera de un milagro

Los golazos de Griezmann y Gameiro dejan vivo a un equipo que debe ganar al Chelsea y que la Roma falle ante el Qarabag

RODRIGO ERRASTI MADRID.

El Atlético no deja de creer. Y sigue soñando con estar en octavos de final. Lo tiene casi en chino, ya que necesita una carambola que pasa por su machada en Londres ante el Chelsea y que el Qarabag, el mismo que le hizo sentirse pequeño durante 180 minutos, le haga el favor de su vida y evite la derrota en el Olímpico ante la Roma. Lo más probable es que no se produzca pero al menos comparecerá en la jornada final creyendo en sus opciones. Y eso, a día de hoy, lo agradece una afición que se fue contenta por la actitud del equipo, que jugó con determinación y recuperó al menos parte del alma demostrada en este último lustro con Simeone y que parecía haber perdido en las últimas semanas. «Atleti hasta la muerte», le cantó antes de irse del Metropolitano.

2 ATLÉTICO

0 ROMA

Atlético
Oblak, Thomas, Giménez, Lucas, Filipe, Saúl, Augusto (Correa, min. 57), Koke (Gabi, min. 63), Carrasco (Gameiro, min. 67), Griezmann y Torres.
Roma
Alisson, Peres, Manolas, Fazio, Kolarov, Nainggolan, Gonalons (El Shaarawy, min. 77), Pellegrini (Strootman, min. 62), Perotti, Dzeko y Gerson (Defrel, min. 70).
Goles
1-0: min. 70, Griezmann. 2-0: min. 85, Gameiro.
Árbitro
Bjorn Kuipers (Holanda). Amonestó a Manolas, Filipe, El Shaarawy. Expulsó por doble amarilla a Peres (min. 83).
Campo:
Unos 50.000 espectadores en el Wanda Metropolitano, 3.000 italianos.

Es innegable que se ha perdido pasión con la mudanza, pero esta vez la hinchada estuvo volcada desde el comienzo. Quizá intuyendo una presumible eliminación se dedicó a corear a Simeone, a Torres y también a Griezmann, que luego respondió con una chilena soberbia que abrió el camino de una misión (casi) imposible. El Atleti necesitaba vencer, repetir triunfo en Stamford Bridge y que la Roma no superase en su estadio al Qarabag. La primera variable sí que la tenía en su mano. Y no falló.

Se lanzó desde el inicio a por la victoria, aunque eso convirtiese el duelo en un ida y vuelta que parecía favorecer a la Roma, con la confianza que inspira estar casi clasificado. Por segundo partido la actitud fue bastante buena, mejor que la precisión en la salida y tener una mayor armonía sin balón, ya que había mucha desconexión entre líneas. Así la Roma, con poco, tuvo varias salidas aprovechando los grandes espacios que encontraba al dudar algunos futbolistas si presionar o recular.

Ganas sí, pero poco remate. Sí acertó Augusto a mandarla entre palos de Alisson, la pesadilla de Saúl en Roma, pero le habían pitado una mano cuando la controló en la media luna. Una de esas acciones complicadas, en directo dio la sensación de ser punible y la televisión convirtió a Kuipers en un colegiado demasiado estricto. El holandés fue pitado al dejar el campo en el entreacto, cuando pitó sin dar tiempo extra; esa decisión por la que es recordada su presencia en la final de Lisboa.

Simeone decidió agitar el partido con Correa, Gabi y Gameiro, dejando en el campo a sus delanteros pero no a Carrasco, tan voluntarioso como individualista. La Roma seguía cómoda y pudo adelantarse en un centro chut de Nainggolan que escupió el poste de Oblak, poco exigido en la primera hora. Torres generó un 'uuuy' con un remate desviado que precedió a la chilena de Griezmann. Un gol cicatrizante, para el francés y también para el equipo. Se creó un ambiente de positividad que contagió a Gameiro, que marcó casi sin ángulo tras driblar al portero romano. Así, de un plumazo los dos puntas galos se llenan de confianza.

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