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El mandamiento de Zidane para lograr el doblete

Zidane, durante un entrenamiento en Valdebebas.
Zidane, durante un entrenamiento en Valdebebas. / Gerard Julien (Afp)
  • El técnico vacuna a sus futbolistas contra un exceso de euforia que podría impedir una hazaña negada a los blancos desde 1958

Cautela. Esa es la palabra clave estos días en el Santiago Bernabéu. Pese a que en menos de un mes el equipo que entrena Zinedine Zidane podría conseguir un doblete que no se ve por Chamartín desde hace casi seis décadas, nadie quiere vender la piel del oso antes de cazarlo. Y el que menos el técnico, que se ha apresurado a cortar cualquier conato de euforia en sus jugadores obligándoles a pensar sólo en el presente para no distraerse con el futuro. Se podría decir que el galo se ha apropiado del «partido a partido» que ha constituido el mantra de Simeone desde que el argentino arribó al banquillo del Manzanares.

«No he soñado con el doblete. Pienso únicamente en el partido del miércoles», proclamó Zidane tras la victoria ante el Granada. «Nos faltan tres finales en la Liga y una el miércoles para pasar a la final de la Champions. Lo estamos haciendo bien y ahora nos quedan cuatro finales», agregó. Cuatro encuentros. Eso es lo único cierto para el preparador francés, que se ha cansado de despejar balones cuando le han preguntado en rueda de prensa una y otra vez por su futuro. «Todos dependemos de los resultados. Al Real Madrid le tengo en el corazón porque hace casi 17 años que estoy aquí, pero sé donde trabajo. Conozco que si no rindes, te vas a tu casa», había dicho la víspera de la visita al Nuevo Los Cármenes.

«Para nada me veo en Cardiff», subrayó el entrenador de los blancos tras el 3-0 del Santiago Bernabéu. «Cuando ves el marcador te das cuenta de que hicimos un gran partido, pero tenemos el partido de vuelta todavía y lo vamos a tener que trabajar y luchar porque allí vamos a sufrir seguro», agregó en una rueda de prensa en la que volvió a deslizar esa frase a la que recurre de continuo: «No hemos ganado nada todavía». Dicen que mirar la 'orejona' al saltar al césped trae mal fario. Pensar en ella antes de tiempo también, piensa Zidane, y sus futbolistas parecen haber interiorizado la lección.

La prudencia con que siempre se conduce el francés se ha convertido también en santo y seña de sus jugadores. Ninguno ha traslucido un exceso de optimismo en sus declaraciones. «No hay que sacar pecho, todo lo contrario. En el fútbol se puede dar la vuelta a resultados que parecen imposibles. Al Calderón vamos a ir a ganar», manifestó Sergio Ramos tras el 'hat-trick' de Cristiano Ronaldo el 2 de mayo. «Hay que estar contentos, pero ser conscientes de que aún no hemos conseguido nuestro objetivo», atajó Keylor Navas. «Queda la vuelta, y aunque sabemos que es un buen resultado, hay que afrontar la vuelta con seriedad», acotó Marco Asensio. El paso de los días no ha variado el relato. Hay que ir «poco a poco», apuntó Isco el pasado sábado. «Todos los partidos ante el Atlético son complicados porque es un gran equipo, con grandes jugadores», manifestaba Lucas Vázquez en una entrevista patrocinada por Codere en la que incidía en la necesidad de no pensar en administrar rentas sino en salir a disputar el partido e intentar llevarse la victoria.

El peligro de administrar rentas

Los precedentes animan a ello. Los blancos han sufrido en los partidos de vuelta de eliminatorias que parecían resueltas en la ida por jugar con el marcador. Entre los casos más recientes se cuenta el duelo ante el Schalke 04 correspondiente a los octavos de Champions de la campaña 2014-2015, cuando el cuadro germano se quedó a un tanto en el Bernabéu de voltear el 0-2 de la ida. El 3-4 que puso el exmadridista Huntelaar dio paso a cinco minutos de agonía en los que tembló el coliseo blanco. Aún peor fue el cruce con el Borussia Dortmund de la temporada precedente, cuando el equipo que por aquel entonces dirigía Jürgen Klopp acarició en las botas de Mkhitaryan la gesta de forzar la prórroga tras el 3-0 de la ida en el Bernabéu. Un encuentro el disputado en el Signal Iduna Park que condenó definitivamente a Illarramendi y que convirtió en héroe a Casemiro.

El comedimiento impera en una entidad que no quiere descentrarse cuando está tan cerca de un objetivo que lleva 59 años siéndole esquivo. A comienzos de temporada, la Liga parecía ser el reto principal, tras cuatro años sin levantar el título. Por una vez, la Champions quedaba en segundo plano, conscientes en el club de la dificultad de repetir dos años seguidos, algo que no ha conseguido nadie con el actual formato. Al Real Madrid, al contrario que al Barça, no se le ha dado bien compatibilizar ambos desafíos; siempre ha acabado aflojando en uno y apostando todo al otro. La escuadra culé, en cambio, presume de los tripletes alcanzados en las campañas 2008-2009 y 2014-2015. Registran también los azulgranas cinco dobletes Liga-Champions, agregándose a los de las temporadas anteriores los amasados en los cursos 1991-92, 2005-06 y 2010-11. Siempre que han alzado la 'orejona' se han llevado a casa la Liga. Este año esa opción sólo la tiene el Real Madrid, que únicamente pudo hacerlo en las campañas 1956-57 y 1957-58. Mantener la cabeza fría es el primer mandamiento de Zidane para elevar la cuenta.

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