Diario Sur

2ª jornada

Saúl, el soldado perfecto para el ejército cholista

Saúl disputa un balón con Alaba.
Saúl disputa un balón con Alaba. / REUTERS
  • El canterano no le marcó esta vez ni al Bayern, ni a Ancelotti, pero fue clave para tapar las llegadas de Alaba, Ribéry y Vidal

Para Saúl Ñíguez, el Bayern de Múnich y Carlo Ancelotti siempre tendrán sendos capítulos reservado en su carrera deportiva, todavía corta. El canterano rojiblanco, que el curso pasado comenzó titubeante, pensando que el Cholo Simeone no le tenía tanta fe como le decía, se doctoró en el choque de ida de semifinales de la pasada Champions, jugado ante los bávaros en el Vicente Calderón. Esa noche, toda Europa conoció que en España existía otro gran centrocampista, además de las famosas estrellas del Real Madrid y el Barcelona. Sobre todo el tolosarra Xabi Alonso supo que se trataba de un jugador que no sólo defendía, era solidario con sus compañeros e iba a por todas en los balones aéreos. Entendió que Saúl posee toque, llegada, remate y, sobre todo, mucha decisión. Tras un eslalon soberbio, en el que también se vio favorecido por algún rechace, marcó un gol que acercaba a los colchoneros a la final de Milan, no sin antes sufrir un infierno en el choque de vuelta.

La grave lesión del portugués Thiago Mendes le había dado continuidad al polivalente centrocampista, capaz de jugar de casi todo, incluso de central en el Rayo Vallecano de Paco Jémez. A fe de perseverar, se hizo indispensable para Simeone, que ha encontrado en él a una especie de nuevo Raúl García, ahora enorme en el Athletic. El infortunio de un compañero y un golazo cambiaron la vida de este hombre clave para el Atlético en Champions, ya que en la primera jornada de la actual edición marcó el gol del triunfo colchonero en Eindhoven. Un gran remate con la zurda, tras intentarlo con la derecha.

La nueva visita del Bayern, esta vez con Ancelotti en lugar de Pep Guardiola, motivó sobremanera a este jugador al que Simeone dejó en la grada en el último choque ante el Deportivo para tenerle fresco ante los muniqueses. El técnico italiano también se vio sorprendido por este joven cuando emergía. En el famoso 4-0 liguero del Atlético ante el Real Madrid, que tuvo su continuidad en la fiesta de Cristiano amenizada por Kevin Roldán, Ñíguez firmó el segundo, tras una chilena extraordinaria.

Gracias en gran parte a Saúl, el Bayern respetó mucho más al Atlético. Si el año pasado Karl-Heinz Rummenigge, director general del Bayern, dijo que el Atlético no se merecía estar en semifinales y lo comparó con el PSV o el Wolfsburgo, en esta ocasión reconoció que firmaría un empate en el Calderón. Desde el principio, el canterano que dijo haber sido maltratado en sus inicios en Valdebebas, trató de marcar territorio ante los bávaros. Simeone le ubicó en la derecha y bastante retrasado. Tenía que ayudar a Juanfran, y al omnipresente Gabi, para frenar las acometidas por ahí del lateral Alaba y el extremo Frank Ribery. También debía vigilar al todoterreno Vidal, al que prontó mostró los tacos para ganarse la tarjeta amarilla.

No le condicionó jugar con una tarjeta desde el minuto 15. Supo medirse, pero nunca se escondió, ni dejó de meter el pie. Clave a balón parado, por su capacidad para peinar o rematar directamente, hizo un derroche físico encomiable. Y ya con el resultado a favor, tras el gran disparo de Yannick Carrasco, supo frenar el partido. Recibió una dura entrada de Boateng que le costó la amonestación al central. Y se revolcó sobre el césped para condicionar al árbitro polaco.

Simeone buscó el factor sorpresa al cambiarle de banda en el inicio de la segunda mitad. Nada más reanudarse el juego, percutió por ese costado y y generó una buena ocasión de gol. Pero enseguida volvió a su situación de origen, para cortocircuitar las salidas de los alemanes. Hizo un trabajo encomiable y pudo sufrir una grave lesión cerca del final, tras el penalti fallado por Griezmann. Recibió una durísima entrada de Vidal, que se resbaló, y se dolió varios minutos. Tenía dolor y ganas de que se acabara el partido. Valioso soldado para el ejército del Cholo.