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Irak, tierra de asilo para los futbolistas sirios que huyen de la guerra

Nadim Sabbagh (izquierda) y Hussein Jawid (derecha9, jugadores del Al-Zawra FC./AFP
Nadim Sabbagh (izquierda) y Hussein Jawid (derecha9, jugadores del Al-Zawra FC. / AFP

Nadim Sabbagh y Hussein Jawid, jugadores de la selección siria, militan en las filas del Al-Zawra FC bagdadí

COLPISA / AFP

Hace una década, Nadim Sabbagh acogía en su equipo sirio, el Techrine de Alepo, a jugadores iraquíes que escapaban de la violencia de su país. Ahora es él quien acaba de firmar por una segunda temporada con el Al-Zawraa, uno de los clubes más importantes de Bagdad.

Desde 2011, cuando comenzó la guerra en su país, este jugador internacional sirio de 32 años aceptó la oportunidad que le brindó el Erbil, el club más grande del Kurdistán iraquí. Su fichaje fue una forma de exilio.

Mahmoud Khaddouj, su compañero en la selección nacional, señala a la AFP que recuerda "muy bien" los días en los que su equipo se entrenaba bajo "una lluvia de misiles y balas" en el estadio del Ittihad de Alepo, uno de los clubes más conocidos del país.

Pero en 2015, cuando la ciudad ya había sido en gran parte destruida por los combates y los bombarderos de las tropas del régimen de Bachar al-Assad, de la oposición armada, de los yihadistas y de la aviación rusa, decidió irse de allí. Fue el club de Kerbala, ciudad santa chiíta del sur de Irak el que le abrió las puertas.

"No fui el único, varios de mis compañeros también ficharon por clubes de fuera de Siria", explica a la AFP este treintañero que ahora milita en el Naft al-Wassat, uno de los más fuertes del campeonato.

En su opinión, es la guerra pero también la falta de medios lo que impulsa a los deportistas sirios a abandonar su país, desolado por seis años de una guerra civil cuyo final no se vislumbra.

La elección del exilio

Antes de que el régimen iniciase en 2011 una feroz represión de los manifestantes opositores, y que los yihadistas y las tropas antigubernamentales entablasen un conflicto armado que redujo a ruinas barrios enteros, "los futbolistas sirios no consideraban la opción de jugar en el extranjero", asegura Nadim Sabbagh.

"Pero con la guerra eligieron exiliarse, porque nosotros, los futbolistas, no tenemos otro modo de ganarnos la vida", afirma a la AFP en un receso de un entrenamiento, con su número 32 a la espalda.

Pero no sólo los futbolistas eligieron buscarse un futuro fuera. En el estadio del Air Force Club, del Al-Qowa Al-Jawiya de Bagdad, las órdenes del segundo entrenador se hacen oír con un acento sirio. Se trata de Mohammed Aqil, 35 años, entrenador en otro tiempo del l'Ittihad de Alepo.

En su país, en cualquiera de las ciudades, "las instalaciones deportivas fueron destruidas y numerosos jugadores tuvieron que marcharse", señala.

Hoy, asegura, el fútbol sirio intenta revivir después de años en los que los estadios se hicieron inutilizables debido a los combates entre sectores con afiliaciones políticas antagonistas.

Estabilidad deportiva

Pero la leve mejoría de la situación no convence a Hussein Joueid, antiguo jugador del al-Houriya de Alepo. A sus 27 años asegura haber encontrado en la capital de Irak, donde sin embargo también se producen periódicas acciones violentas, "la estabilidad" de la que disfrutaba en Siria antes de la Guerra.

Llegado en 2012, ahora espera "terminar su carrera en el fútbol de Irak y con el al-Zawrah". Otros, asegura Mohammed Aqil, confían en que Irak sirva de trampolín a "otros países árabes o europeos".

Algunos jugadores han logrado dejar a sus clubes de Bagdad o Bassora para unirse a equipos de Arabia Saudita o de Kuwait. Es el caso del sirio Alaa al-Chibli, quien tras pasar por el Kurdistán y Bagdad, recaló en el Zamalek egipcio, uno de los grandes de África.

Pero irse no quiere decir olvidar. Nadim Sabbagh pidió varios permisos excepcionales a su club al-Zawrah para participar en la fase de clasificación de la Copa del Mundo, en la que Siria fue una de las grandes sorpresas antes de caer en la repesca continental frente a Australia. Y no es el único: Hussein Joueid y Mahmoud Khaddouj hicieron lo mismo. "Mi corazón siempre ha estado y seguirá estando con la selección de Siria", lanza Mahmoud Khaddouj.

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