Desde la barriada Girón a levantar la Copa de España

David Ruiz, 'Burrito', con el trofeo de la Copa de España en el vestuario del Wizink Center. /
David Ruiz, 'Burrito', con el trofeo de la Copa de España en el vestuario del Wizink Center.

El ala malagueño David Ruiz, 'Burrito', se coronó campeón nacional de fútbol-sala con el Jaén

MARINA RIVAS Málaga

Hasta los 15 años compaginó el fútbol con el fútbol-sala, en sus ratos libres es aprendiz de peluquero y, por delante de su nombre, se impone el alias de 'Burrito', por su parecido con el mítico exjugador de la selección argentina, Ariel Ortega. Ahora, a sus 27 años y, después de debutar con sólo 17 en la máxima categoría del fútbol-sala nacional, el malagueño, David Ruiz se proclamó hace una semana campeón de la Copa de España con el Jaén Paraíso Interior. Una de esas noticias que sorprende y agrada, al ver que un equipo de naturaleza modesta puede no sólo plantar cara a uno de los equipos más potentes del mundo, como es el Inter Movistar, sino además ganarle. «Ha sido un sueño, tenía esa espina clavada. Ellos no se lo creían cuando les remontamos (3-4)», asegura el ala.

Con la impericia de cualquier adolescente y la ambición de todo joven futbolista que sueña con ser grande, Burrito se fue pronto de su casa, con 15 años, para incorporarse a la cantera del Caja Segovia, que jugaba en Primera. Fue una semana, de prueba y allí se quedó siete años. «Me costó mucho al principio, cada vez que iba a Málaga y me volvía a ir veía a toda la familia llorando y me ponía yo también a llorar...», recuerda. Le costó dejar atrás los entrenos en la pista de Girón, una castiza barriada malagueña, levantada en una de las promociones de viviendas que el régimen franquista llevó a cabo en la Costa del Sol y, donde él comenzó a destacar. «Desde pequeños teníamos un equipazo, fuimos campeones de Andalucía, de España y además éramos todos amigos. De infantil (12-13 años) metí 120 goles y marcábamos como veinte por partido».

El malagueño comenzó moviéndose como pívot; esto es, liderando la ofensiva del equipo, aunque más tarde pasó a jugar como ala, posición en la que se desarrollan los jugadores más creativos y que, por lo general, tienen mejor manejo del balón. «Me encanta picarla, que la gente se divierta conmigo, con mi juego», asegura el malagueño. Su versatilidad en la pista le llevó, incluso, a captar la atención del seleccionador nacional en varias ocasiones. «Fui internacional sub-21 y con la absoluta fui convocado dos veces, para jugar amistosos contra Noruega, pero después me lesioné, me hice un esguince de tobillo», añadió. Tras aquello, pese a recuperarse completamente meses después, no volvió a saber nada del cuadro nacional, aunque siguió cosechando éxitos en la Liga. Con 21 años y como capitán del Segovia, fue nombrado el tercer mejor jugador de fútbol-sala del mundo en categoría sub-23, por la reconocida web Futsalplanet, además de recibir el premio al mejor jugador de la liga 2012-13 por la Asociación Nacional de Entrenadores de Fútbol sala, en la misma categoría.

Tras aquella temporada de ensueño, el ala malagueño llegó a tantear su entrada en el Inter Movistar, aunque acabaría pasando por cuadros como el Burela, el Palma e incluso el Acquae Sapone, de la Primera italiana. «Ahora están denunciados, me debían unos pagos... Un lío», aclara. Y continúa: «Por un tema del 'transfer ' me tuve que venir al Betis, en Segunda, a un día de que se cerrara el mercado de fichajes. Justo ese año me iba a ir con el UMA Antequera. Estaba casi hecho, quería quedarme en casa, pero al final el Betis me hizo un contrato muy bueno», se sinceró. Allí jugó la pasada temporada, justo antes de fichar por el Jaén. «Estamos haciendo historia en el club. Hemos conseguido el récord de puntos en la primera vuelta, ahora la Copa; nos hemos metido en las 'semis' de Copa del Rey, que ellos nunca habían pasado de cuartos...», enumera Burrito. Y concluye: «Al menos que cuando nos vayamos, nos recuerden».

Un hito

El Jaén revivió una gesta, la de levantar la Copa y, de nuevo, ante un gigante mundial. Un hito para el costasoleño: «La media de presupuesto de un grande puede ser de unos 120.000 euros al año, mientras el resto podemos rondar los 25.000, más o menos... Las diferencias son muy grandes, por eso se le da tanto reconocimiento. Ellos están obligados a ganar estos campeonatos, y para nosotros es un premio». Fue, además, su primer título nacional en la élite, aunque podría sumar un segundo esta misma campaña. «Nos queda mucho que pelear, en la Copa del Rey tenemos que jugar la vuelta de semifinales con el Zaragoza (ganaron la ida 0-1)», comenta.

Por el momento, Burrito tiene un más que trabajado hueco en el equipo y espera renovar. Quizás, en unos años, su futuro pase por enseñar a niños que, como él, sueñen con llegar a lo más alto. «Pusieron mi nombre a la pista de Girón, es toda una responsabilidad. A la larga puedo tener futuro allí, de donde salí. Muchos niños de Málaga son muy buenos y no tienen la oportunidad de llegar y, como ya vamos conociendo gente, quizás puedo ayudarles a hacerlo, como en su día tuve la oportunidad yo», plantea.

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