El fútbol reclama el protagonismo en un duelo inédito en Montilivi

ÓSCAR BELLOT MADRID.

«Sé que hay mucho ruido pero no me voy a meter. Sólo pienso en el partido, en lo que vamos a hacer en el campo». Las palabras de Zidane evidencian que el choque de Montilivi, por mucho que tanto desde el Real Madrid como desde el Girona se empeñen en remarcar lo contrario, no es ajeno a la tensión política que se vive en Cataluña. Visitan los blancos por primera vez el estadio del recién ascendido a Primera, que desde que se sorteó el calendario tiene marcada la fecha como una de las citas más esperadas por sus aficionados. Prueba de ello es la rapidez con que se agotaron las entradas que se pusieron a la venta para ver al vigente campeón de Liga y Champions. Pero lo que se antojaba una fiesta del fútbol ha dejado paso en los últimos días a la preocupación, llegando incluso a temerse por la celebración del encuentro por motivos de seguridad. LaLiga se apresuró a salir al paso, garantizando el normal cumplimiento de la jornada pese al viciado ambiente. El Girona, por boca de su presidente, Delfí Geli, se mostró convencido de que «no va a suceder nada» y el entrenador del cuadro rojiblanco se alineó con el mandatario al remarcar que «la afición de Girona es muy respetuosa, supercívica, y está deseosa de ver fútbol de Primera».

El Real Madrid viajó sin su autobús oficial, no sólo por lo sensible del desplazamiento sino porque el miércoles aguarda el Tottenham en la Champions y el vehículo tiene que estar el martes en Londres. Acompañará al equipo Florentino Pérez, una muestra más de la normalidad que se pretende dar al encuentro.

Cuatro derrotas seguidas

Mucho compromiso precisará el Girona, que encadena cuatro derrotas seguidas como local contando Liga y Copa, para derrotar al Real Madrid, que persigue en Montilivi su quinta victoria consecutiva en Liga para continuar metiendo presión a Barça y Valencia y prolongar, de paso, a catorce el récord de victorias seguidas a domicilio en Liga. El Burgos, hace 27 años, fue el último debutante en Primera que noqueó al Real Madrid en su primer cruce. Desde entonces, el conjunto de Chamartín acumula nueve encuentros invicto ante este tipo de escuadras.

Tras descansar en Copa ante el Fuenlabrada, Cristiano Ronaldo se presenta como la principal amenaza para el Girona en su presumible vuelta al once. Anda ávido el '7' de elevar su pobre cuenta goleadora de la presente Liga -sólo un tanto-, y para lograrlo contará de nuevo con su socio predilecto, un Benzema que también tuvo fiesta entre semana y que respira en cada salida sin el inclemente dedo del Bernabéu señalándole cada vez que marra una ocasión. Casilla, toda vez que Keylor Navas sigue recuperándose de su lesión, tiene garantizado el puesto.

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