Mundial de Clubes | Semifinales

Bale resuelve el despropósito

Bale recibe la felicitación de Cristiano. /Giuseppe Cacace (Afp)
Bale recibe la felicitación de Cristiano. / Giuseppe Cacace (Afp)

El galés, que marcó nada más saltar al césped, rescata otra vez al Real Madrid en un partido sorprendentemente sufrido y con un VAR polémico

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

El Real Madrid sacó el billete para la final del Mundialito del sábado ante el Gremio con muchísimo más sufrimiento del esperado en un duelo con contendientes de tan desparejo potencial. Lo logró remontando tras una primera parte que sólo respondió a los sueños más osados del técnico del Al Jazira o a las peores pesadillas de quienes aún se desvelan con los fantasmas del ‘Alcorconazo’. Y en un choque en el que se vio golpeado primero por el VAR en el tanto de Casemiro que no subió al marcador y aliviado después por el de Boussoufa al que el árbitro tampoco dio validez y que hubiese supuesto un drama mayúsculo.

Bale, de nuevo providencial, como ante el Fuenlabrada en Copa, solventó otro despropósito con una diana a falta de nueve minutos que venció la resistencia de la escuadra emiratí, que enjuició durante 80 minutos la complacencia merengue.

Ante un rival que se parapetaba con diez atrás, el Real Madrid las había tenido al comienzo de todos los colores, con hasta seis aproximaciones en el primer cuarto de hora a la meta de Ali Khaseif, un cancerbero que tan pronto sacaba una mano notable como ofrecía una parada carente de ortodoxia. Más parecía a veces un guardameta de balonmano que de fútbol el emiratí, ante el que llegaba con extrema comodidad el conjunto de Zidane, pero frente al que no atinaba ni de carambola.

Con cierto sobrepeso para los cánones del fútbol de primer nivel y algún que otro problema físico que le acabaría obligando a retirarse al poco de iniciarse la segunda parte, Ali Khaseif fue ganando confianza a medida que negaba una y otra vez a los futbolistas del Real Madrid, que dominaban a su antojo la posesión pero desdeñaban mantener las debidas salvaguardias defensivas.

1 Al Jazira

Ali Khaseif (Al Senaani, min. 51), Fayez, Ayed, Jumaa, Rashid, Al Attas, Alhosani (Rabia, min. 72), Khalifa (Eissa, min. 59), Boussoufa, Romarinho y Ali Mabkhout.

2 Real Madrid

Keylor Navas, Achraf, Varane, Nacho, Marcelo, Modric, Casemiro, Kovacic (Lucas Vázquez, min. 68), Isco (Marco Asensio, min. 68), Cristiano y Benzema (Bale, min. 80).

Árbitro:
Sandro Ricci (Brasil). Mostró amarilla a Ayed
Goles:
1-0, min. 40: Romarinho. 1-1, min. 52: Cristian Ronaldo. 1-2, min. 81: Bale.
Incidencias:
Partido de semifinales del Mundial de Clubes disputado en el Zayed Sports City Stadium ante 43.000 espectadores.

Junto al repliegue sin reparos, el Al Jazira fiaba sus escasas opciones a la reducción del ritmo de juego. Desbordado por la verticalidad del conjunto madrileño en el primer tramo, el cuadro emiratí sufría por su inferioridad técnica y también física, pero paulatinamente fue encontrando alivio en las interrupciones. Ninguna tan perjudicial para los intereses de la escuadra española como la protagonizada por el brasileño Sandro Ricci, que optó por no dar validez al tanto de Casemiro a centro de Isco al considerar, tras consultar con el VAR, que Benzema, en fuera de juego, interfirió en la jugada pese a no tocar la bola. Estaba adelantado el galo, cayendo en el terreno de la interpretación la decisión de si participó o no en la acción molestando a los zagueros locales, pero la notable demora en el veredicto resta argumentos a los defensores del videoarbitraje.

Desconexión

Se desconectó tras ese lance el Real Madrid, que ya había ofrecido signos alarmantes atrás y que encadenó una serie de fiascos entre Nacho, Casemiro, Varane y, sobre todo, Achraf que desembocaron en el tanto de Romarinho. Una diana, fruto de la excesiva relajación de la retaguardia madridista, que recompensó el conservador pero ineludible planteamiento de Ten Cate. Y aún pudo ser mayúsculo el premio de no anular el árbitro el tanto de Boussoufa a pase de Ali Mabkhout en una contra que volvió a sacar los colores a la anémica zaga blanca.

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Estuvo a un paso de la hecatombe el cuadro de Zidane. Tuvo que asomarse al abismo para despertar del letargo en el que se había sumido. Y con Ali Khaseif, que le había provocado unas cuantas pesadillas en medio del sopor, ya fuera del rectángulo por lesión, se subió a lomos de Modric y Cristiano para remontar desde el precipicio. Filtró el croata un balón entre la poblada pero inocente retaguardia emiratí para que Cristiano devolviese las tablas, convirtiéndose, de paso, en el máximo artillero de la historia de la competición con seis tantos, uno más que Messi, Luis Suárez y César Delgado.

Recordó entonces Zidane que los partidos más solventes de este curso los ha firmado con extremos. Retiró a Kovacic e Isco para fiarlo todo al desborde de Lucas Vázquez y Marco Asensio, titulares tanto en el 0-6 al Apoel como en el 5-0 al Sevilla. Ganó con su presencia empuje el Madrid ante un Al Jazira ya desfondado. El gallego intervino precisamente en el tanto que dio el previsto pero trabajadísimo acceso a la final ante el Gremio, al que puso el sello Bale un minuto después de saltar el verde. Como ante el Fuenlabrada, clave para evitar un fiasco histórico en Copa, el galés fue el héroe con un pase a la red que no llegó a tocar Cristiano pese a pretenderlo. Está muy poco, pero cuando lo hace, se hace notar.

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