El TAD destituye a Villar como presidente de la Federación

Larrea encabezará la gestora hasta la convocatoria de elecciones mientras el hasta ahora dirigente anuncia que recurrirá

AMADOR GÓMEZ MADRID.

El Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) destituyó ayer a Ángel María Villar como presidente de la Federación Española de Fútbol (FEF), cargo del que ya estaba suspendido durante un año, al considerar que vulneró la neutralidad durante el último proceso electoral, en el que ejerció como presidente de la comisión gestora mientras optaba a la reelección. La decisión del TAD implica que Juan Luis Larrea, actual mandatario y su consejo se convierten en gestora, con la obligación de convocar elecciones después de las parciales del 29 de enero a los puestos vacantes que comunicaron el miércoles tras la directiva en la que se decidió demorar la moción presentada por Luis Rubiales.

La destitución definitiva de Villar se produce tres meses después de que el TAD le abriese un expediente en el que lo acusaba de vulnerar el reglamento electoral que rige las elecciones en las federaciones deportivas. «Una vez convocadas las elecciones a la RFEF por su entonces presidente, el día 13 de febrero de 2017, este pasó a ocupar la presidencia de la Comisión Gestora. Siendo presidente de dicha comisión y sin cesar de la misma llevó a cabo numerosas actividades dirigidas a publicitar y promover su condición de candidato a la presidencia de la RFEF y a captar el apoyo para su candidatura», apuntó la instructora del expediente.

Se refería a las acciones con las que promovió Villar la difusión de su programa electoral en medios de comunicación y redes sociales -en Facebook y Twitter se podía consultar la 'Cuenta oficial de la precandidatura de Ángel María Villar a la presidencia de la RFEF', después de que pidiese permiso a la Junta Electoral y no se lo negasen-, así como mediante una carta enviada a los presidentes de las Federaciones Territoriales. La misiva dirigida a los presidentes autonómicos la firmó Villar el 6 de abril «en calidad de precandidato para las elecciones a la presidencia de la Real Federación Española de Fútbol» con la finalidad de compartir su «programa y los objetivos» que se proponía «alcanzar el próximo mandato».

Infracción muy grave

Según la instructora del expediente, cuya propuesta han refrendado con su decisión los miembros del TAD, la actuación de Villar constituyó una infracción «muy gave» de las disposiciones previstas en el artículo 76.2.a de la Ley del Deporte que reza así: «Quienes presenten su candidatura para formar parte de los órganos de gobierno y representación de la RFEF no podrán ser miembros de la Comisión Gestora, debiendo cesar en dicha condición al presentar la candidatura en cuestión».

El abogado bilbaíno ya ha avanzado que recurrirá su destitución, que ha considerado como «la sanción más grave impuesta a un presidente de Federación desde la constitución del mismo» y «conllevaría la convocatoria de nuevas elecciones a la presidencia» de la FEF.

La decisión del TAD llega cuatro días después de que Villar lanzase un furibundo ataque contra el Gobierno en su primera comparecencia pública tras su salida de la cárcel, en la que ingresó por su implicación en la 'operacion Soule'. En ella denunció un «golpe de Estado» ejecutado por el presidente del Consejo Superior de Deportes; José Ramón Lete, su antecesor, Miguel Cardenal; el presidente de LaLiga, Javier Tebas, y el ex secretario general del organismo, Jorge Pérez. «Quieren ver mi cabeza colgada como la de los toros o de los ciervos. Me están linchando. Me siento un leproso porque me han echado al barro, a mí y a mi familia», manifestó. «El Gobierno es el único responsable de que España se pueda quedar sin Mundial», agregó tres días después de conocerse la amenaza de la FIFA de excluir a la selección del campeonato en Rusia por supuestas injerencias políticas en la Federación.

El pasado 23 de noviembre, Luis Rubiales, expresidente de la Asociación de Futbolistas y aspirante a dirigir la FEF, activó una moción de censura contra Larrea. Para mediados de enero estaba prevista la resolución del Consejo de Estado, el órgano consultivo que iba a decidir si se deben repetir o no las elecciones a un organismo sacudido en julio por un terremoto y al que se le reclama una regeneración urgente.

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