Cristiano se desahoga ante su afición

Cristiano Ronaldo sonríe delante de sus compañeros.
Cristiano Ronaldo sonríe delante de sus compañeros. / Mariscal (Efe)

Indignado ante su sanción de cinco partidos, el portugués marca y asiste en la victoria por 2-1 ante la Fiorentina en el trofeo Santiago Bernabéu

MIGUEL OLMEDA

Va tan sobrado este Real Madrid que puede permitirse disputar amistosos una vez ya ha comenzado el frenesí competitivo: Supercopa de Europa ante Mourinho por aquí, doble Clásico en la de España por allá… Y entre el debut liguero en Riazor y la visita del remozado Valencia de Marcelino, el Trofeo Santiago Bernabéu. Amistoso, sí, pero no una pachanga cualquiera. El respetable de Chamartín siempre exige buena imagen y los muchachos que visten de corto no faltaron a la cita en la presentación ante su público. Con victoria, por supuesto.

2 Real Madrid

Casilla; Achraf, Nacho, Ramos, Theo; Lucas Vázquez, Llorente, Ceballos, Asensio; Cristiano y Mayoral. También jugaron: Luca Zidane, Isco, Bale, Casemiro, Hernando, Kroos, Óscar y Tejero.

1 Fiorentina

Sportiello; Gaspar, Astori, Pezzella, Biraghi; Badelj, Veretout; Chiesa, Eysseric, Dias y Simeone. También jugaron: Babacar, Benassi, Cerofolini, Cristóforo, Dragowski, Fernández, Hagi, Hristov, Hugo, Milenkovic, Olivera, Carlos Sánchez, Zekhnini y Tomovic.

Goles
0-1: Veretout, min. 3. 1-1: Mayoral, min. 6. 2-1: Cristiano Ronaldo, min. 33.
ÁRbitro
Ignacio Iglesias Villanueva (c. gallego). Mostró la tarjeta amarilla a Olivera, Benassi y Cristóforo de la Fiorentina.
Incidencias
XXXVIII edición del Trofeo Santiago Bernabéu disputado en el estadio homónimo ante 85.000 espectadores, lleno.

Porque a la cuadrilla de Zidane la da lo mismo la Juventus que el Barcelona o la Cultural Leonesa, juega al fútbol mejor que ningún otro equipo en el mundo. Visitaba Concha Espina la Fiorentina, un grande italiano venido a menos en los últimos años, desvalijado completamente este verano. Hace 60 años, en idéntico escenario, había perdido la final de la Champions ante el Real Madrid. Era la segunda de los blancos, que ahora tienen doce, por ninguna del conjunto ‘viola’.

Zinédine Zidane aprovechó el amistoso para dar minutos a futbolistas menos habituales, pero en realidad da igual quien juegue y ese es el gran mérito del galo. Aun así, golpeó primero la ‘Fiore’. Apenas habían transcurrido tres minutos desde el pitido inicial cuando Jordan Veretout se encontró el balón en la frontal y sin pensarlo lo puso lejos del alcance de Kiko Casilla. Y apenas habían transcurrido tres minutos desde el primer gol cuando Borja Mayoral firmó el empate, al alimón con Cristiano Ronaldo.

La jugada del 1-1 nació de las botas de Marco Asensio, un futbolista con todas las letras y sin límite de caracteres. Le ocurre al balear lo mismo que a los genios: cada vez que agarra la pelota todo el mundo sabe que va a pasar algo y mejor no perdérselo. Los defensas le temen y prefieren recular, como hicieron los de la Fiorentina hasta que se encajonaron en su propio área. Asensio podía chutar, pero ante la duda de la zaga ‘viola’ decidió pasar. A la izquierda esperaba Cristiano, que en su versión más generosa le regaló el tanto al canterano madridista.

Astori encendió la alarma con una chilena que se estrelló en el larguero mediada la primera parte, y ahí se acabaron los sustos. Aun con los rasgos de amistoso latentes en el ambiente, el conjunto blanco impuso su presión alta, que ahogó a la ‘Fiore’. Se avecinaba el 2-1.

Éste llegó finalmente antes del descanso con la firma de Cristiano. Montó el contragolpe Asensio, Theo Hernández prolongó el ataque por el carril del ‘3’ y el portugués recogió el esférico en el lateral del área. Encaró, amagó, armó el taco y a la escuadra. Cuesta imaginar un depredador similar en la historia del fútbol, igual que cuesta imaginarle una retirada huérfana de goles. Pasan los años y cuanto más cerca de la portería juega, más letal es. En vez de indignado, parece espoleado por la sanción de cinco partidos que arrastra desde la ida de la Supercopa.

El paso por el túnel de vestuarios trajo consigo el habitual carrusel de cambios, tres por parte del Madrid y once por la de la Fiorentina. Luego habría todavía más, pero el encuentro ya había perdido cualquier tipo de tensión competitiva. Siguió pesando más el librillo de Zidane que el de Stefano Pioli en la segunda parte, pero la falta de acierto en el último pase privó al público de una goleada mayor.

De hecho, las mejores ocasiones del conjunto blanco llegaron en el tramo final. El meta Dragowski evitó el 3-1 poniendo la mano fuerte abajo en un chut de Isco y Cristiano estrelló el rechazo en el poste. Álvaro Tejero también lo intentó con un disparo desde 30 metros a la salida de un córner y Gareth Bale remató alto un centro raso desde la izquierda de Theo. Poca puntería que no hizo justicia al apabullante dominio del Real Madrid, aunque tampoco necesitó más el conjunto blanco para llevarse su vigésimo séptimo trofeo Santiago Bernabéu, el duodécimo consecutivo. Buen ‘entrenamiento’ ante 85.000 espectadores.

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