Messi quiere la cuarta consecutiva

Paulinho controla el balón, ayer en el Camp Nou. :: A. García / EFE/
Paulinho controla el balón, ayer en el Camp Nou. :: A. García / EFE

El Barça remonta la eliminatoria con goles de Suárez y el astro argentinoCoutinho debutó por fin con los culés, dejó buenas sensaciones, se movió mucho y buscó constantes asociaciones con pases en corto

JESÚS BALLESTEROS BARCELONA.

Estará en el bombo de semifinales el Barça, que sigue aspirando a sumar su cuarta Copa consecutiva. Logró voltear la eliminatoria ante el Espanyol, que no pudo contrarrestar ni la intensidad del primer tiempo ni el fútbol control del segundo del equipo azulgrana. Cierto es que estuvo durante todo el choque a un único gol de estar entre los cuatro mejores, pero no lo es menos que las ocasiones y los goles fueron exclusivamente para los locales. Y en todas, en las que entraron y en las que no, estuvo Messi presente.

2 BARCELONA

0 ESPANYOL

Barcelona
Cillessen, Sergi Roberto, Piqué, Umtiti, Jordi Alba, Busquets, Rakitic (André Gomes, min. 92), Iniesta (Coutinho, min. 68), Aleix Vidal (Paulinho, min. 62), Messi y Luis Suárez.
Espanyol
Pau, Marc Navarro, Naldo, Hermoso, Aarón, Víctor Sánchez (Melendo, min. 86), David López, Javi Fuego, Sergi Darder (Leo Baptistao, min. 46), Granero (Sergio García), min. 64 y Gerard.
Goles
1-0; min. 8, Luis Suárez. 2-0: min. 25, Messi.
Árbitro
Mateu Lahoz (Comité Valenciano): Expulsó a De la Fuente, preparador de porteros del Barça (min. 91). Amonestó a Luis Suárez, Hermoso, Messi, Jordi Alba, Granero, Sergio García, Naldo y Paulinho.

Cuando tienes a tu estrella enchufada hasta el punto de que es capaz de robar balones en tareas defensivas, todo es más sencillo. Messi dejó una nueva muestra del altísimo estado de forma y compromiso en el que se haya, en la jugada del gol que abrió la lata e igualó la eliminatoria.

El argentino robó un balón casi en el centro del campo, dejó rápido el cuero a un Aleix Vidal que, entrando por banda, se marcó un centro impecable para que Luis Suárez rematara de cabeza para alegría del graderío. Una triangulación en el sentido más amplio del término.

La eliminatoria había durado apenas ocho minutos. Y no es una exageración. Messi estaba dispuesto a refrendar la remontada por la vía rápida. Seguía mostrando una intensidad contagiosa que convirtió al Espanyol en un convidado de piedra en el Camp Nou. El conjunto perico apenas tuvo una en las botas de Gerard para recordar al personal que también estaba sobre el verde.

Si Messi fue el germen del primer gol, en el segundo fue principio y final. Se fabricó una jugada en la que terminó teniendo suerte cuando su disparo goleó en Naldo para despistar a Pau, pero lo cierto es que se adelantó a propios y extraños cuando el balón no tenía dueño. Fue el que más lo quiso y el final, el 2-0. El que se convertiría en el 4.000 en partidos oficiales del conjunto barcelonista.

Como si se hubiese contagiado del espíritu de su amigo Mascherano, fue un líder indiscutible a la hora de guiar a los suyos a las semifinales de Copa. El control fue absoluto. Iniesta, reservado durante un tiempo (ha estado sin jugar en los tres últimos partidos), muestra igualmente un estado notable de forma que le da, no sólo para ordenar y construir en la medular, sino también para poner ese grado de bravura en tareas defensivas. Y cuando tus dos jugadores más talentosos se parten la cara para voltear el electrónico, el resto de la tropa agacha la cabeza y hace del Barça un rival intratable.

Pese a lo expuesto, el Espanyol tuvo la clasificación a un solo gol durante gran parte del duelo. Lo veía Quique Sánchez Flores, que se la jugó con dos delanteros para el segundo tiempo. La exigencia fue algo mayor, aunque Cillesen tuvo casi el mismo trabajo que en el primero, poquísimo.

Mientras, el Barça había decidido bajar el ritmo y contemporizar. Buscaban los pupilos de Valverde gestionar el marcador a favor a la espera de que Messi o alguno de los de arriba cazara alguna. Así las cosas, el técnico perico veía que la eliminatoria se consumía a medida que se iban los minutos e hizo 'all in' dando entrada también a Sergio García.

Con tres atacantes, el Espanyol soñaba con pescar la que le diera nuevamente la eliminatoria. Pero Valverde estuvo rápido, sacó primero a Paulinho y, minutos después, a Coutinho, quien afrontaba sus primeros minutos como azulgrana. Y como si toda su vida hubiese defendido estos colores, el brasileño apenas necesitó unos minutos para ser parte del engranaje culé.

Que el Barça no matara el duelo permitió al Espanyol creer en el pase hasta el último suspiro. Y pese al control que mantuvo el cuadro local durante todo el choque, el runrún de una posible eliminación del vigente campeón corría por la grada y más cuando Melendo, el héroe del partido de ida, saltó al césped en los últimos minutos. Pero el runrún quedó en eso, en sensación.

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