Octavos de final | Ida

El Celta sigue siendo un incordio culé

Pione Sisto./Salvador Sas (Efe)
Pione Sisto. / Salvador Sas (Efe)

Un Barça muy tuneado no pasa del empate en Vigo el día que regresó Dembelé y Arnaiz confirmó su olfato.

JESÚS BALLESTEROS Barcelona

 Al Barcelona se le sigue atragantando el Celta. Ha arrancado 2018 con un empate copero que deja todo para la vuelta en el Camp Nou. Otro empate como en Liga, tras un partido en el que el equipo de Juan Carlos Unzúe puso toda su arsenal sobre el verde y el Barcelona tiró de rotaciones excesivas y mostró un once inicial irreconocible e incapaz de generar el fútbol del que suele hacer gala. Esperando a si en la vuelta Valverde ya da entrada a los Messi, Luis Suárez, Iniesta (ausentes en Vigo), quedará el choque eclipsado por el nuevo gol de José Arnaiz y por la reaparición de Ousmane Dembelé 110 días después de su lesión. Lo mejor para la memoria colectiva azulgrana.

Porque en lo futbolístico, está claro que ya sea por el estilo de juego, por la calidad del plantel o por el conocimiento de Unzúe de las entrañas del equipo azulgrana, pero el Celta sigue dado muestras de que es incómodo al máximo para este Barcelona. Ya lo dejó claro en el partido de Liga en el Camp Nou con el empate a dos y lo volvió a hacer en la ida de la Copa. De hecho, se vio obligado el Barça a jugar a la contra hasta el descanso con un control absoluto del Celta. Pero aprovechó una salida rápida para celebrar el gol de Arnaiz. André Gomes sacó petróleo en el área local para dejarle el balón al delantero talaverano que tiene un imán para esto de ver puerta. Tres son los goles que ha marcado en otros tantos partidos en Copa.

Pero el tanto no cambió el guión del partido y, aunque necesitó su tiempo, el Celta volvió a adueñarse del control del choque. Las numerosísimas rotaciones de Ernesto Valverde se dejaban notar y el equipo azulgrana era incapaz de hacer circular el cuero. Sí lo hacía el Celta que necesitó alguna que otra ocasión clara para batir a Cillesen. Las tablas llegarían a la media hora de partido tras un error clamoroso de Aspas en el área culé tras el cual Sisto fusilaría al portero holandés a pocos metros. La pasividad de la zaga del Barça fue tan evidente como los problemas que arrastraba el equipo para crear ocasiones de gol.

1 Celta

Sergio, Hugo Mallo, Fontás, Sergi Gómez, Jonny (Roncaglia, min. 82), Wass (Brais Méndez, min. 67), Lobotka, Jozabed, Iago Aspas, Maxi Gómez y Sisto (Emre Mor, min. 67).

1 Barcelona

Cillesen, Semedo, Piqué, Vermaelen, Digne, Busquets, Paulinho (Rakitic, min. 71), Denis Suárez, André Gomes, Aleix Vidal (Sergi Roberto, min. 76) y José Arnaiz (Dembelé, min. 71).

Goles
0-1. min. 15. Arnáiz. 1-1. min. 31. Sisto.
Árbitro
Martínez Munuera (Valenciano). Amonestó a Fontás, André Gomes.
Incidencias
Estadio de Balaidos. 27.000 espectadores.

Sólo tres cambios celestes

Teniendo en cuenta que el Barça afrontaba el choque sin sus estrellas y del once titular apenas había un par de representantes, parecía evidente que el duelo no iba a ser fácil. Menos, cuando Unzué apenas hizo tres variantes con respecto al equipo que derrotó al Deportivo en el último partido del año pasado. Los pesos pesados del Celta estaban sobre el verde y querían llegar a la vuelta en el Camp Nou con vida suficiente como para poner en un aprieto al vigente campeón.

Lo logró aunque el libreto cambió tras el descanso. Le sentó mal el parón a los de Unzúe, que buscaba algo de refresco de cara a los próximos días en los que tendrá que verse las caras con el Madrid en Liga y nuevamente el Barça en la vuelta en el Camp Nou. Llegaron cambios en ambos bandos cuando el Barcelona ya sí que se había hecho con el control del partido. Regresó Dembelé tras más de 100 días de lesión y con él Rakitic para incidir en esa nueva posición dominante que había logrado el Barça.

Contó con poco más de un cuarto de hora el francés en su regreso a los terrenos de juego aunque todos los ojos le perseguían desde el mismo momento en el que saltó a calentar. El Barça controlaba el juego, aunque el Celta se seguía agarrando a la eterna voluntad de Iago Aspas y a la peligrosidad de Emre Mor que le hizo dos claras al rival en apenas unos minutos. El choque generó una continua cascada de ocasiones de cierto peligro en cada una de las áreas, aunque el duelo acabaría con las tablas con las que se llegarían al descanso.

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