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La cabeza de Neville pende de un hilo

Sergi Roberto (i) y Rakitic (d) durante el partido.
Sergi Roberto (i) y Rakitic (d) durante el partido. / AFP
  • Valencia y Barça empatan (1-1) en el trámite de la vuelta de las semifinales

No hay mayor desprecio que la indiferencia. En un ambiente enrarecido, de divorcio total con el equipo, la afición valencianista había hecho una llamada al boicot, para que nadie asistiera al partido de vuelta de las semifinales de Copa, como protesta por el mal momento deportivo e institucional de la entidad, y Mestalla dictó sentencia.

El vacío no fue absoluto, porque acudieron unas 15.000 personas, pero el duelo ante el Barça pareció más un partido a puerta cerrada que unas semifinales de Copa, que en otras circunstancias habrían sido un choque eléctrico y de alto voltaje. El 7-0 de la ida dinamitó la eliminatoria y casi lo más reseñable era ver cómo recibía Mestalla a los suyos. Los pocos que entraron al campo mostraron sobre todo desinterés, apatía, como si fuera una pachanga de agosto.

Los que se dejaron oír fueron los de la Curva norte, los hinchas más animosos del Valencia, que se quedaron fuera del estadio, como gesto de indignación con el equipo, aunque sí esperaron al equipo a las puertas del campo a su llegada en el autobús. Y ahí, lo que más se escuchó es uno de los gritos de guerra de buena parte de los campos españoles cuando van mal dadas: “Jugadores, mercenarios”, “esta camiseta, no la merecéis”. Quizá deberían gritarlo también cuando las directivas hacen sonados y populistas fichajes, que solo buscan contentar la avidez de los aficionados por tener cromos nuevos todos los veranos.

Casi lo de menos fue el resultado, el empate, y que el Valencia no fuera capaz ni siquiera de salvar, con una victoria, una mínima parte del honor perdido en la humillación de la ida. Y que Neville y Luis Enrique sacaran dos equipos de circunstancias, pensando en los partidos de liga del fin de semana. El técnico inglés puso sobre el tapete solo dos teóricos titulares (Gayà y Negredo), mientras que el asturiano únicamente alineó a Rakitic de su once de gala. La eliminatoria quedó más que resuelta en el partido de ida, y la vuelta se convirtió en un mero trámite y así se lo tomaron ambos. El míster blaugrana, al menos, utilizó el choque para hacer pruebas que en otra tesitura no se habría atrevido.

Apostó por un 3-4-3, en el que el delantero centro (falso 9) fue Rakitic. También jugó con carrileros y una defensa de tres, cada vez en más desuso. A Neville, por su parte, se le veía con ganas de cuanto menos salvar la honrrilla y poder firmar una victoria, que sin ser balsámica, al menos mitigara la tensión reinante. Y de paso protegiera momentáneamente su cabeza, a la espera de cómo transcurren los acontecimientos en la liga. Y es que, en el torneo de la regularidad su balance es una calamidad en los dos meses que lleva: empate ante Eibar, Getafe, Real Madrid, Rayo y Deportivo y derrota ante Villarreal, Real Sociedad, Sporting y Betis. Los resultados lo dicen todo. Solo una victoria, en Copa, la vuelta de cuartos ante Las Palmas.

De momento, sale indultado. El sábado sí que se la juega de verdad, contra el Espanyol, con el descenso como gran amenaza. El tanto de Negredo parecía que ayudaba a serenar los ánimos. El madrileño agarró un balón despejado desde la defensa ‘che’, encaró a Ter Stegen, y tras un rebote marcó a puerta vacía. Fue en el minuto 37 de la primera parte y fue casi la única ocasión de la primera mitad. Quien más estaba poniendo, se ponía por delante. Tras el descanso, al Valencia se le vio algo mejor, al menos con más interés, pero ni así fue capaz de derrotar al Barça.

Luis Enrique, que no había querido dar mucho protagonismo a los canteranos, porque prefirió dar minutos a los jugadores de la primera plantilla que son menos habituales, dio la alternativa casi al final a Kaptoum y Cámara, dos de las perlas del filial, y se lo agradecieron en 10 minutos. Suyo fue el gol. Cámara hizo la jugada de extremo y Kaptoum definió rematando a la primera. Munir tuvo el 1-2 casi en el 90, a pase de Cámara, pero ya no había tiempo para más. El Barça jugará una nueva final de Copa y optará a su 28º título copero. Además, batió su récord de imbatibilidad.