Cielo o infierno en París

Sergio Ramos controla el balón ante Mbappé en una acción del choque de ida disputado en el Bernabéu. :: Rodrigo Jiménez. efe/
Sergio Ramos controla el balón ante Mbappé en una acción del choque de ida disputado en el Bernabéu. :: Rodrigo Jiménez. efe

El Madrid apela al orgullo de campeón para hacer bueno el 3-1 de la ida ante un PSG que prepara una encerrona

ÓSCAR BELLOT

madrid. Sin Neymar pero con un Ángel Di María hipermotivado y un bloque conjurado para demostrar que es capaz de brillar sin su estrella más rutilante, el París Saint-Germain recibe al Real Madrid en un Parque de los Príncipes convertido en una auténtica caldera en la que sus propietarios cataríes esperan consumir al campeón de tres de las cuatro últimas ediciones de la Liga de Campeones. Les va en ello el éxito de un faraónico proyecto erigido en torno a los dos futbolistas más caros del orbe pero que se tambalea desde que su aristocrático contrincante le endosase un 3-1 en la ida.

Sofocar el ardor guerrero del nuevo rico será la misión del experimentado cuadro merengue, que celebrará su 116 cumpleaños en la ciudad de la luz jugándose el presente y el futuro en el torneo en el que ha pergeñado sus páginas más gloriosas.

El día D y la hora H han llegado. Sólo uno quedará en pie en la enésima madre de todas las batallas. El que sobreviva podrá seguir soñando con estar el próximo 26 de mayo en la final de Kiev. Al caído le aguardarán meses de penitencia para expiar, a buen seguro que con un reguero de millones, sus pecados.

El estado físico de sus lustrosas plantillas ha marcado el interregno entre el duelo de hace tres semanas en el coliseo de La Castellana y la sentencia de la por muchos considerada como final anticipada en el feudo parisino. Comparecen PSG y Real Madrid con un extenso parte de guerra.

Abatido Neymar por una lesión en el quinto metatarsiano del pie derecho, el cuadro francés ha orquestado en los últimos días una abrasiva campaña con el doble propósito de reafirmar la moral de sus astros e inocular el miedo en los de Zidane. Operación en la que se inscribe el reclutamiento de sus temidos ultras así como las presiones sobre la UEFA a cuenta del estamento arbitral y que llevó a otra dimensión Unai Emery al otorgar al encuentro carácter de asunto de Estado.

El técnico guipuzcoano, al que sólo le vale el pase para sortear el finiquito de sus jefes, ha recuperado a la carrera a baluartes como Marquinhos, Verrati o Thiago Motta. La baja de Neymar ha devuelto además a primera línea a Di María. 'El Fideo' quiere ajustar cuentas con la escuadra que abandonó en 2014 después de ser elegido como el mejor de la final de Lisboa que significó la ansiada 'décima'. Los trece goles que suma en este 2018 le convierten en una de las principales amenazas del PSG.

Mal recuerdo merengue

Aunque pesa el 3-1 de la ida, los parisinos se agarran al recuerdo de la campaña 1992-1993, cuando fueron capaces de voltearle al Madrid un resultado idéntico en los cuartos de la Copa de la UEFA con un 4-1 en el Parque de los Príncipes. Les anima además su impecable desempeño como locales esta temporada, con 19 victorias en otros tantos partidos. Marcha tan arrolladora que el 4-2 ante el Guingamp en dieciseisavos de la Copa de Francia es el único marcador cosechado en su estadio que les apearía. «Tenemos la oportunidad de eliminar a un campeón de esta competición y la historia dice que eso te acerca a la conquista del título», subrayó Dani Alves, que persigue su cuarta Champions con el PSG tras negársela el Real Madrid el año pasado en Cardiff cuando defendía la camiseta de la Juventus. «El rival vive de diez minutos, que fueron suficientes para ellos», agregó el lateral, viejo zorro en estos pulsos.

Como Emery, Zidane ha visto condicionada la preparación del choque por la enfermería. Marcelo, capital hace tres semanas, demostró ante el Getafe que está completamente recuperado de su microrrotura en el bíceps femoral, por lo que volverá a ser uno de los puntales de la ofensiva merengue con su capacidad de desborde. Más dudas suscita la presencia en el once de Toni Kroos y Luka Modric. Apenas llegan con un entrenamiento, toda vez que el de ayer en París fue mero trámite, por lo que es difícil que el galo arriesgue con ambos.

Incuestionable el concurso de Casemiro, que no sabe lo que es perder una eliminatoria de la máxima competición continental con el Real Madrid, lo mismo que Zidane, restan tres plazas en el centro del campo, con buenas cartas para Kovacic, reservado de inicio ante el Getafe, y para Lucas Vázquez, preservado frente al cuadro azulón tras completar cuatro partidos consecutivos. Bale podría hallar acomodo en la izquierda. Arriba, Cristiano Ronaldo formará pareja con Benzema.

El luso, que suma 14 dianas desde que empezó el año, desvela a Emery y tranquiliza a Zidane. Ha marcado en todos los encuentros de la presente edición de la Champions. En sus botas puede estar, otra vez, la eliminatoria.

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