El Barcelona ficha a Paulino por 40 millones

La llegada del centrocampista brasileño apenas mitiga el malestar en torno a la planificación deportiva del club

P. RÍOS BARCELONA

Desde el viernes se sabe por las informaciones contrastadas que llegaban desde Brasil y China que Paulinho, centrocampista de la selección canarinha y del Guangzhou, era nuevo jugador del Barça. Sin embargo, el club no solo no quería anunciarlo con la Supercopa de España en juego, sino que avisó al futbolista que no se presentara hasta el jueves y se quedara unos días haciendo escala en Londres. Por una parte, el motivo era no desviar la atención hacia el mercado cuando se estaba disputando un título. Era una excusa a medias. La directiva estaba intentando cerrar antes un fichaje más atractivo, Phillipe Coutinho u Ousmane Dembélé, o los dos, para que Paulinho fuese un complemento.

Pero las operaciones para contratar a los delanteros de Liverpool y Dortmund, aunque bien encaminadas, son lentas y al Barça no le ha quedado más remedio que anunciar la llegada de Paulinho. En el exigente entorno culé, y más tras un 1-3 ante el Real Madrid en un Camp Nou repleto de turistas con camisetas del eterno rival, la lluvia de críticas arrecia contra el presidente, Josep Maria Bartomeu, y la dirección deportiva. Paulinho, sin estilo azulgrana, más aguerrido que técnico, caro («40 millones» confirmados por el propio club) y de procedencia de una liga poco competitiva como la china, no entra con buen pie y no sirve de cortina de humo.

120 millones de cláusula

«No es que haya que reforzarse por un resultado negativo, hay que renovarse sí o sí porque es lo que toca», comentó Busquets en caliente. Lo dijo sabiendo que llega Paulinho, una evolución extraña de una dirección deportiva que inició el verano poniendo cerco a Verratti. No se parecen en nada. Firmará hasta 2021 y tendrá 120 millones de cláusula. Los 40 millones pagados por él se suman a los 30 invertidos en un lateral derecho como Semedo (Benfica) que fue suplente de Aleix Vidal pese a que el catalán fue un coladero en defensa ante Marcelo e Isco. Y con los doce por Deulofeu ya van 82. Con el extremo se quería hacer negocio, con una cláusula de 20 millones para ganar dinero antes del 31 de agosto. Pero sin Neymar resulta que ahora es el compañero en el tridente de Messi y Luis Suárez, sin acabar de soltarse en un vestuario que nunca le ha apreciado del todo pese a que ha madurado hacia un futbolista más solidario e implicado. Su futuro sigue sin estar nada claro.

La afirmación de Busquets fue una conclusión a la que llegaron todos los barcelonistas cuando acabó el primer clásico oficial de la temporada. No es que el equipo azulgrana hiciera un pésimo partido. En juego y en ocasiones creadas, el equipo azulgrana no fue inferior al Madrid. Pero otra cosa son las sensaciones. Y esas no engañan. El conjunto de Zidane es mejor en demasiados aspectos como para pensar que la plantilla actual del Barça le pueda arrebatar algún título.

La marcha de Neymar ha dejado a algunos compañeros deprimidos y a Piqué -tras pasar factura a la directiva como salida a su 'Se queda'-, tocado. Su gol en propia puerta de fue utilizado ya por el club para replicarle por sus indirectas. «El error de Gerard ha sido determinante», comentó Pep Segura, nuevo mánager general deportivo. Realmente no pinta bien.

Fotos

Vídeos