El Barça noquea al Madrid en Navidad

Leo Messi celebra con sus compañeros el gol que decidió el clásico que el Real Madrid y el Barcelona disputaron en el Santiago Bernabé. :: rodrigo jiménez / efe/
Leo Messi celebra con sus compañeros el gol que decidió el clásico que el Real Madrid y el Barcelona disputaron en el Santiago Bernabé. :: rodrigo jiménez / efe

Valverde castiga el planteamiento timorato de Zidane, sin Isco, y da un golpe decisivo a la Liga

IGNACIO TYLKO

madrid. Al Barça le venía de perlas un empate pero ganó en cuanto se lo propuso y dio un golpe seguramente definitivo a la Liga porque, hoy por hoy, es infinitamente mejor que un Real Madrid sin juego, sin físico, sin fe y sin una buena dirección desde el banquillo, por más que Zidane haya ganado ocho títulos de diez desde que accedió al cargo. Quedan 21 jornadas por delante, pero catorce puntos de ventaja, aunque los blancos aún tienen pendiente el miniderbi de Butarque aplazado, se antojan una diferencia insalvable. Casi tanta como los nueve de los culés sobre el Atlético.

0 REAL MADRID

3 FC BARCELONA

Real Madrid
Keylor Navas, Carvajal, Varane, Ramos, Marcelo, Modric, Casemiro (Asensio, min. 72) , Kovacic (Bale, min. 72) Kroos, Cristiano y Benzema (Nacho, min. 70).
FC Barcelona
Ter Stegen, Sergi Roberto (Aleix Vidal, min. 90), Piqué, Vermaelen, Jordi Alba, Paulinho (André Gomes, min. 83), Rakitic, Busquets, Iniesta (Semedo, min. 76), Messi y Luis Suárez.
Goles
0-1: min. 54: Luis Suárez. 0-2: min. 63: Messi, de penalti. 0-3: min. 90+1, Vidal.
Árbitro
José María Sánchez Martínez (Comité Murciano). Expulsó a Carvajal (min. 63). Mostró amarilla a Vermaelen, Ramos, Marcelo y Busquets.
Incidencias
17ª jornada de Liga. Santiago Bernabéu. Lleno. En los prolegómenos, Sergio Ramos ofreció a la afición el Mundialito conseguido en Abu Dabi.

Fiel a su estilo, no como el timorato Zidane, que dejó a Isco todo el partido en el banquillo, y valiente al advertir que sus rivales flojeaban tras el descanso, Valverde se doctoró en un escenario donde ya ganó con el Athletic al Madrid del cuadrado mágico de Luxemburgo. Ordenó a sus hombres dar un paso adelante en el momento justo, definitivo para descoser a un Real Madrid desequlibrado en todos los aspectos.

Luis Suárez acertó en un contragolpe de manual y remató la faena Messi después de un penalti por mano de Carvajal, expulsado. A partir de ahí, el Barça no hizo sangre y al Madrid no le valieron el orgullo y amor propio, valores eternos del club más laureado del mundo. Un equipo que sin acabar la primera vuelta ya ha perdido diez puntos en su feudo, no puede aspirar a ganar la Liga. Pésimo final de un año histórico con ese repóker de títulos.

LAS FRASESSergio Ramos Capitán del Real Madrid «En Barcelona seguro que piensan que tengo que ir a la cárcel con Puigdemont... pero no toco a Suárez» Iniesta Capitán del Barcelona «Hemos hecho un gran partido, un paso más en esta competición y nos vamos muy felices»

El clásico más navideño y en sesión infantil, pensado más en el Lejano Oriente que en la hinchada patria, castigó el planteamiento cicatero de Zidane. Recordó que en la Supercopa Kovacic anuló a Messi, apostó por el croata y ninguneó a Isco, que suele ser relegado en los partidos grandes y, si no, uno de los cambios. El malagueño ha sido titular en doce de los 17 choques ligueros y sustituido en ocho. Sintomático. Y eso que Bale se ha pasado gran parte del curso lesionado. La teoría, y con frecuencia también la práctica, concluyen que preocuparse más del enemigo que de tu poderío es comenzar a perder. Y más si te juegas la posibilidad de reengancharte a la Liga. Pero Zidane no esconde esa influencia italiana aprendida en la Juventus. Y no le ha ido mal hasta ahora, por cierto.

Valverde, con menos donde elegir, no modificó apenas sobre lo previsto. Mantuvo a Sergi Roberto en el lateral y antepuso el buen momento de Vermaelen al oficio de Mascherano, más fuera que dentro del club. Insistió además en Paulinho. Músculo, llegada desde la segunda línea y experiencia del brasileño, aunque no en los clásicos. Lo más novedoso fue que en el comienzo jugó como interior derecho, con Rakitic cerca de Busquets.

Cambió Valverde a la media hora y adelantó a este jugador que llegó en silencio desde la liga china pero que se ha convertido en un hombre clave en este Barça más táctico y disciplinado que los últimos. Ganó en ataque así, pero Marcelo encontró así más facilidades para percutir por banda en los compases finales del primer tiempo. Así llegó, la mejor ocasión local. Gran centro del lateral y enorme cabezazo de Benzema que desvió el poste. Se anticipó el galo a Vermaelen, lento en esa acción. Fue lo único destacado de Karim, que volvió a escuchar pitos desde la grada.

Más dominante en ese arranque que el Barça, aunque sin perder nunca de vista el repliegue, el Madrid ya dispuso antes de dos ocasiones, además de un gol anulado a CR7 por fuera de juego. Ambas las protagonizó Cristiano, lejos de su mejor versión pese a su Balón de Oro y The Best recientes, pero siempre una amenaza. En la primera le pegó una patada al aire tras un pase rasito, excelente, de Kroos y después sólo un pie milagroso de Ter Stegen evitó que su zurdazo fuera gol. Siempre hace una parada determinante.

Gran Paulinho

El Barça estaba encantado con el empate sin goles y un partido muy cerrado. Vivía feliz y esperaba a su momento. Eso sí, muy molestos sus defensas y portero con el sol de cara. Messi intervino solo dos veces antes del descanso, pero casi fueron ya dos goles. Dos pases prodigiosos a Paulinho y dos grandes intervenciones de Keylor, una al desviar un toque sutil con la derecha y otra al parar junto al palo el testarazo del brasileño. Con 0-3, el costarricense fue el mejor del Madrid.

El Barça salió mucho mejor que su archirrival en la segunda mitad. E hizo trizas pronto el plan de Zidane. Avisó Suárez antes del primer gol, anotado tras un contragolpe de libro que inició Busquets tras un movimiento extraordinario ante Kroos, que sólo le siguió con la mirada. A partir de ahí, internada de Rakitic, apertura de Sergi Roberto, asistencia del canterano y gol del uruguayo, objeto minutos después de un golpe con el brazo en la cara de Ramos que bien pudo haberle costado la roja al sevillano.

El Madrid estaba ya fuera del partido, y de la Liga. Más aún tras la mano de Carvajal para salvar un gol de Piqué que le costó la expulsión al defensa y el segundo, obra de Messi de penalti. Pitada monumental a Zidane al retirar ya con 0-2 a Benzema y meter a Nacho. Ya entre los olés de la hinchada culé, introdujo a Asensio y Bale. Ni un minuto para Isco. Y menos mal para el campeón que el Barça contemporizó porque la goleada pudo ser de escándalo. Premio para Aleix Vidal, que marcó nada más entrar y acentuó la crisis de los campeones del mundo. Enorme acelerón de un Barça 'triunfant'.

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