Menos Barça, más Messi

Valverde, cada vez más alejado del estilo tradicional y contando con menos jugadores, ahora sin Iniesta, se acerca al título de la Liga de la mano del argentino

P. RÍOS

barcelona. Con un 4-4-2, como recuerda Simeone una y otra vez con la intención de remarcar que su conservador Atlético no se diferencia tanto del supuestamente ofensivo Barça; con Jordi Alba despejando un par de balones en los últimos minutos a la vieja usanza (patadón y tente tieso); con el Camp Nou pidiendo la hora sin escrúpulos para celebrar un ajustado 1-0 y elevar a ocho puntos la diferencia en la clasificación... El Barça camina hacia el título de Liga, sí, y mantiene su condición de invicto, también, pero sigue sin crear todavía la sensación de que es un equipo imbatible y avasallador. Lo sabe el técnico, Ernesto Valverde, quien reconoció que es «un paso importante, pero tras el 6-1 al Girona muchos sacaron ya el confeti, tras el 1-1 en Las Palmas la gente se echó las manos a la cabeza y ahora volverá el confeti y habrá que frenarlo».

No le falta razón al entrenador, que tendrá que hacer malabarismos con la plantilla para seguir liderando la Liga con solvencia, eliminar al Chelsea en octavos de final de la Liga de Campeones y ganar la madrugadora final de Copa del Rey contra el Sevilla. Contra el Atlético se lesionó Iniesta, un mes de baja por culpa de un bíceps femoral de la pierna derecha que lo atormenta esta temporada, y se une en la enfermería a Semedo, otro mes de baja. El portugués no es titular habitual en el lateral derecho, pero su ausencia impide a Valverde alinear a Sergi Roberto de interior o de falso extremo.

Además, Piqué fuerza cada día su maltrecha rodilla derecha porque el colombiano Yerry Mina está verde como central diestro. Coutinho no puede disputar la Liga de Campeones porque ya jugó la fase de grupos con el Liverpool. Dembélé todavía no tiene confianza tras sus lesiones. Denis Suárez lleva encima una misteriosa cruz del técnico y encadena doce partidos sin minutos. Y André Gomes soporta como puede la cruz de la afición, que no le perdona ni un fallo. Un trato de la hinchada al luso que provocó incluso un gesto y unas duras palabras de Valverde hacia la grada en un momento del choque del domingo frente al Atlético.

Tras la marcha en el mercado de invierno de Deulofeu, Mascherano y Arda Turan, de repente el Barça puede encontrarse con pocos jugadores en los que realmente crea Valverde, pues hasta Aleix Vidal transita de la titularidad a la grada de forma desconcertante mientras que Digne no convence a nadie como alternativa a Jordi Alba. Y Paulinho acusa ya dos temporadas sin vacaciones al enlazar la Liga de China con la española.

Tres goles de falta

Para tranquilidad de todos, eso sí, aparece siempre la figura de Leo Messi, capaz de marcar tres goles de falta en tres jornadas consecutivas con tres facturas distintas: por debajo de la barrera contra el Girona, a la escuadra del portero en Las Palmas y por encima de la barrera ante el Atletico. Pasan entrenadores, entran y salen jugadores, se matizan los estilos y los sistemas, pero el Barça, siempre para bien, vive en una 'Messidependencia' permanente. Es lógico. Es el mejor del mundo en todo, incluso en su capacidad de seguir aprendiendo superados los 30 años de edad. Un ejemplo para los que comienzan y creen saberlo todo.

Aunque precisamente su excelente trabajo defensivo le genere críticas desde el sector más 'guardiolista' del barcelonismo, esa faceta es, junto a la capacidad de Messi para marcar diferencias, la mayor virtud de este Barça de Valverde. Como dijo Simeone, se ha reinventado y es capaz de jugar con un 4-4-2 y hasta con un 4-2-3-1. Con presión alta y una zaga adelantada casi hasta el centro del campo (como ocurrió en el primer tiempo) o con el equipo muy junto en su propio campo (como sucedió en la segunda mitad), el Barça redujo a la nada el juego ofensivo del Atlético.

Apenas cabe recordar por parte rojiblanca tres ataques anulados por fueras de juego muy justitos: el anulado a Gameiro por un 'offside' de Diego Costa, y dos jugadas en el primer tiempo en las que Costa y Griezmann pudieron plantarse ante Ter Stegen de no ser por la inteligente salida de la línea de cuatro defensas culés. Sensacional Piqué al dirigir desde el campo ese trabajo táctico.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos