Diario Sur

Esperanzadora primavera para un Barça sonriente

Messi y Luis Suárez celebran un gol ante el Valencia. :: reuters
Messi y Luis Suárez celebran un gol ante el Valencia. :: reuters
  • Luis Enrique y sus jugadores están seguros de que en el tramo final de la temporada se verá la versión más regular

A muchos les gustaría ver al Barça presa de los nervios por saber que no depende de sí mismo para ganar la Liga, obligado a ganar en el Santiago Bernabéu en el Clásico y a esperar, como mínimo, otro pinchazo del Real Madrid sin dejarse ningún punto por el camino. La misma inquietud debería valer para el cruce ante la Juventus en los cuartos de final de la Liga de Campeones, sabiendo que el equipo italiano llegará fresco a la ida (11 de abril) y a la vuelta (19) porque prácticamente tiene el 'Scudetto' ganado, atraviesa un momento pletórico y quiere vengarse de la final perdida en Berlín en 2015. Pero curiosamente sucede lo contrario. El Barça dio ante el Valencia (4-2) sensación de tranquilidad rozando la relajación, con golpes de alegría desatada antes del parón FIFA a cuyo término se decidirá todo. El técnico y sus jugadores llegan al último parón FIFA convencidos de que en el tramo final de la temporada se verá la versión más regular y competitiva en busca de los títulos.

Las carcajadas incontrolables de Luis Enrique en la rueda de prensa posterior al Barça-Valencia al descubrir en su primera respuesta que un periodista estaba durmiendo resumen ese estado anímico del equipo azulgrana, con un Neymar fallón, pero dando espectáculo, Messi regalando su camiseta a Abdennour y Luis Suárez sacando petróleo.

El argentino logró dos goles, algo que ha sucedido ya en 100 partidos con el Barça, y suma 41 goles en 40 encuentros oficiales como azulgrana esta temporada, superando la barrera de los 40 por octava temporada consecutiva. Hasta los penaltis han dejado de ser su punto débil al transformar los siete que ha lanzado esta temporada. Lidera el Pichichi y la Bota de Oro con 25 goles, aunque no sumará en la próxima jornada en Granada (2 de abril) porque el domingo forzó la quinta amarilla para llegar limpio a lo que se avecina.

Pero no sólo del tridente vive el Barça y ante el Valencia se vio al mejor Iniesta desde la última lesión que le costó quedar en evidencia el día del 4-0 en París al jugar sin ritmo ni respuesta física. El centrocampista de Fuentealbilla también sirve de ejemplo para ilustrar lo que se intenta vender desde fuera y lo que sucede dentro. En una de sus numerosas comparecencias públicas dejó en el aire la renovación de su contrato, que acaba en junio de 2018. «Nunca estaré en el Barça por estar», afirmó. Tendrá entonces 34 años y ofertas tentadoras de China, Catar y Estados Unidos que el Barça no podrá igualar con dinero, pero sí con un plan en el club.

Jornada completa

Y para que la jornada fuese completa, hasta marcó André Gomes, señalado por la afición por su participación en varios de los tropiezos del Barça. Se escucharon silbidos cuando saltó al campo, pero Luis Enrique se quedó con el valor de los aplausos y Piqué le defendió pidiendo que se queden en casa los que van al Camp Nou a abuchear a los jugadores.

Por supuesto, no todo fue perfecto y el Barça hizo demasiadas concesiones en defensa que pudieron costarle muy caras al no aprovechar las numerosas oportunidades creadas. El 3-4-3 funciona en ataque, también en la construcción, pero Luis Enrique todavía debe ajustarlo mucho más.

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