Diario Sur

Cristiano decide otro mal partido

Cristiano Ronaldo celebra uno de los dos goles que le marcó ayer al Sporting. :: KIKO HUESCA. EFe
Cristiano Ronaldo celebra uno de los dos goles que le marcó ayer al Sporting. :: KIKO HUESCA. EFe
  • El Madrid no dejó de sufrir en toda la segunda parte, en la que fue superado por un Sporting al que le faltó pegada

Bajo el diluvio que cayó sobre la capital a primeras horas de la tarde, Cristiano Ronaldo se reencontró con el gol en el Santiago Bernabéu después de padecer su peor racha en el coliseo blanco y resolvió otro mal partido del Real Madrid, que se dejó dominar y hasta avasallar por el Sporting y, después de adelantarse 2-0, puso en peligro su victoria como consecuencia de su tan habitual relajación cuando toma una ventaja que cree decisiva. Tan gris como la tarde se comportó el Madrid ante el animoso Sporting, que superó con muy buen juego y empuje al líder de la Liga durante toda la segunda parte y si hubiese tenido mayor 'punch' arriba y el asustado Cop no hubiese fallado un penalti en el minuto 78, hubiese infligido un sonado y merecido castigo a los blancos.

Ganó el Madrid, pero no dejó de sufrir durante todo el segundo tiempo y, visto el equilibrio anterior y rendimiento tan desigual tras el descanso, el empate hubiese sido lo más justo. Se salvó el Madrid y los blancos acabaron pidieron la hora, después de arriesgarse tantísimo el equipo de Zidane por su apatía, ausencia de fútbol y actitud defensiva, agarrado a la eficacia inicial de su ataque y con la cabeza demasiado pendiente del clásico del Camp Nou del próximo sábado.

Al menos, aparte de que el Real Madrid suma y sigue en cabeza de la tabla y acumula ya 31 partidos sin conocer la derrota, Sergio Ramos se libró de una amarilla que le hubiese impedido enfrentarse a los azulgrana, en terreno tan encharcado los blancos evitaron otra lesión que aumentase efectivos en su enfermería y pudo asegurar los tres puntos ante un Sporting que nunca quiso rendirse aunque el duelo se le pusiese muy pronto cuesta arriba. Sólo gracias a la pena máxima que mandó al limbo Cop en la recta final y a un tempranero gol de penalti, unido a un gran cabezazo de Cristiano como delantero centro puro, pudo el Madrid llevarse un triunfo insulso, jugando con fuego durante un segundo tiempo para olvidar que provocó indignación en el Bernabéu.

Ante el antepenúltimo clasificado, el Real Madrid demostró que no sólo le falta fútbol, aunque ahora se haya reincorporado al equipo Modric, sino que también está tieso físicamente, con una inminente visita al estadio del campeón que se presume trascendental para el devenir de esta Liga en la que los blancos siguen sin estar seguros, pese a que se aprovechen de rivales inferiores en calidad, como fue el Sporting, aunque el conjunto asturiano fue muchísimo mejor en intensidad, valentía y juego, sobre todo tras el descanso. Entonces los blancos jugaron a garantizar el 2-1 echados atrás, fiados a su defensa y a su contraataque, pero ni siquiera Cristiano, el único delantero que realmente quiso trabajar también en defensa, asustó cuando el Madrid se lanzó a correr. Y un error de Nacho al agarrar en el área a Víctor estuvo a punto de dejar a Zidane y los suyos sin dos puntos.

Error de Cop

Malacostumbrado el Real Madrid a sestear después de ponerse por delante, ante el Sporting con un 2-0 exagerado para su rendimiento durante unos primeros veinte minutos en el que se benefició de un penalti torpe cometido sobre Lucas Vázquez y no exhibió nada más que pegada, el equipo de Zidane se mostró como un equipo muy espeso de medio campo hacia adelante y de nuevo muy vulnerable atrás. Con su mejor pareja de centrales, formada por Pepe y Sergio Ramos, aunque con la novedad de Nacho como lateral izquierdo, hasta que el sevillano abandonó a falta de otros veinte minutos, para dejar su puesto a Marcelo, el Madrid también volvió a encajar. En esta ocasión, frente a un Sporting que después de irse a los vestuarios muy vivo, mandó, tuvo la pelota y pasó por encima de los blancos, entregados a la destrucción para asegurar, con agonía, evitar lo que hubiese sido un varapalo. Lo acarició el equipo de Abelardo, cuyos jugadores recurrieron no sólo al orgullo, sino también a la elaboración y la ambición para intentar golpear a un Madrid que se sostuvo hasta el final en su área, y con muchísima más pena que gloria.

Además de a Cristiano Ronaldo, el Real Madrid tiene sobre todo que agradecer la victoria a Cop, que cuando se disponía a lanzar el penalti que valía la igualada y amenazaba con hacer temblar los cimientos del Bernabéu, se tocó el cuello para tomarse las pulsaciones que debían estar al límite e intentar relajarse. Para nada. Al delantero croata se le hizo después la portería pequeñísima para desperdiciar la pena máxima. Tan pequeña como el fútbol y la actitud del Madrid, que volvió a mostrar su cara mala. Esta vez con un 4-4-2, su sistema más sólido.