Diario Sur

Griezmann celebra con Tiago su gol de ayer al PSV. :: J. M. / REUTERS
Griezmann celebra con Tiago su gol de ayer al PSV. :: J. M. / REUTERS

Récord y a octavos como líder

  • Más equilibrado, el Atlético cosechó su quinto triunfo consecutivo en la Champions

Aunque las heridas que se sufren ante los eternos rivales son tan profundas que tardan en cicatrizar, el Atlético logró una victoria reconfortante ante un PSV en plena crisis de juego y resultados. Ganó, no encajó goles, recuperó una versión notable de Tiago, marcaron sus dos delanteros franceses y selló la clasificación como líder de grupo con una jornada de antelación y podrá viajar a Múnich de turismo por Baviera.

Le bastaba un empate tras el batacazo del Bayern en Rostov, pero se impuso tras un primer tiempo anodino y un segundo notable. Con cinco victorias consecutivas, una más que en la campaña 2013-14, logra su récord en Champions.

Simeone volvió a los orígenes después de sufrir su peor racha al frente del Atlético de Madrid, no ya por el varapalo en el derbi del sábado, sino por haber encajado su equipo nueve goles en sus cinco últimos partidos, con tres derrotas incluidas ante Sevilla, Real Sociedad y Real Madrid.

Ante el PSV, otro equipo con tendencia más defensiva que creativa, el Cholo introdujo cuatro cambios -Vrsaljko y Giménez en defensa, Tiago en el medio y Gameiro en punta- y una modificación táctica importante. Retiró a Koke del eje del centro del campo y le tiró hacia un costado. Retomó así el técnico local principios antiguos, con dos veteranos de guerra en el doble pivote y Koke con más libertad.

Más que dar con la tecla en el encaje de peones dentro del 4-4-2 clásico, el problema principal es que su equipo no disfruta de su plenitud física a estas alturas de temporada, no es más intenso que muchos de sus rivales y entonces se acuerda de tipos de tanto carácter como Diego Costa y Raúl García, con quienes disfrutó de sus mejores días.

Noche fría

Salió el Atlético tristón al Calderón, con un ánimo muy diferente al de las grandes noches de Champions. Tampoco le acompañaba una afición tan fría como la noche. Gran entrada pero poco ánimo, ya que le hinchada colchonera sigue deprimida tras el 0-3 y el triplete de Cristiano. Y el hecho de que un punto le bastase para ser primero, le alejaba de cualquier urgencia.

Dominaron los colchoneros ya al inicio del choque, pero fueron perdiendo gas hasta el descanso. Si al principio lograban robar cerca de la portería de Zoet y Gameiro dispuso de alguna buena ocasión, parecieron asustarse cuando los holandeses trazaron un buen contragolpe, mal definido por el uruguayo Pereiro. Destacó en esa acción la carrera solidaria que se dio Griezmann de un área a otra.

Desde luego, más rápido y atento que Godín y Giménez, dos centrales charrúas que en otras campañas parecían impenetrables pero cuya pareja se rompió cuando el pequeño se lesionó y Savic se hizo titular indiscutible. Pero el montenegrino quedó señalado en el derbi y Giménez volvió tras nueve choques ausente.

Creció el Atlético en la segunda mitad, favorecido quizá por la falta de ambición de un PSV en horas bajas. Llegó el primer gol fruto de la conexión francesa. Griezmann asistió a Gameiro y el ariete la cruzó junto al palo más alejado del portero. Un precioso tanto que animó el cotarro. Creció Tiago como jefe, coreado por la grada después de robar, percutir y encontrar a Griezmann para el segundo.