Diario Sur

Messi supera el virus, pero el Barça sigue malo

Leo Messi, durante el último entrenamiento con el Barça en Sant Joan Despí . :: andreu dalmau. EFE
Leo Messi, durante el último entrenamiento con el Barça en Sant Joan Despí . :: andreu dalmau. EFE
  • El argentino ya se entrena y estará mañana en Glasgow, donde el equipo necesita ganar y recuperar la autoestima

Leo Messi ya se entrenó ayer con sus compañeros tras superar el virus que le impidió jugar el sábado ante el Málaga, una ausencia que el Barça volvió a acusar de tal forma que no pasó del 0-0. El equipo de Luis Enrique ya está a cuatro puntos del Real Madrid en la Liga y el panorama asusta a los más pesimistas, con dos partidos a la vista que en el peor de los casos le podría dejar a diez puntos del líder, prácticamente con el título imposible ya en diciembre: la visita a la Real Sociedad, que le tiene tomada la medida en Anoeta desde hace años, y el clásico en el Camp Nou, donde el equipo blanco ganó en Liga a finales de la pasada temporada.

Para intentar recuperar el ánimo y la consistencia, el Barça se enfrenta antes al Celtic en Glasgow, mañana, en la quinta jornada de la fase de grupos de la Liga de Campeones con el objetivo de atar la clasificación para los octavos de final, a ser posible con el primer puesto matemático, aunque incluso ganando ello dependerá del Borussia Mönchengladbach-Manchester City. En Escocia, además de Messi volverá Luis Suárez, que fue baja el sábado por sanción.

Una vez más ha quedado clara la dependencia del conjunto azulgrana de su tridente por encima de otras rotaciones, tácticas o estados de ánimo. Y eso deja en mal lugar a Luis Enrique, alabado con razón en las dos últimas temporadas por evolucionar un estilo de toque previsible hacia un concepto más directo sin menospreciar la posesión, pero atascado ahora ante defensas de cinco que cierran todos los huecos. Así han puntuado el Alavés (1-2) y el Málaga (0-0) en el Camp Nou, donde el Granada, también con ese sistema, rozó la gesta (1-0). La reincidencia en el error evidencia que el problema existe.

Sin alternativas

Las tarjetas, las enfermedades y las lesiones pueden afectar a Messi, Luis Suárez y Neymar en cualquier momento, pero no hay alternativas en el banquillo, ni ideas para ganar los partidos sin ellos. Recurrir a Piqué de delantero centro, aunque ante el Málaga marcó un gol legal que no debió ser anulado y fue objeto de un claro penalti, no debe ser la solución. Centrar más de cincuenta balones al área es algo propio de otros tiempos sin ideas, especialmente si el destinatario es Paco Alcácer, absolutamente deprimido futbolísticamente y sin ningún tipo de química con el juego del equipo. Tiene actitud y le falta fortuna en el remate, pero eso no compensa que no intervenga para nada en el juego, con fases de más veinte minutos sin tocar el balón: y si no baja a recibir en ocasiones, no se abren huecos puntuales por dentro a los interiores y se pierde la capacidad de sorprender.

Curiosamente, ayer se cumplió un año del 0-4 en el Bernabéu que lanzó al Barça hacia el último título de Liga y le dio fuerza para conquistar el Mundial de clubes. Entonces la superioridad azulgrana era absoluta y todo el mundo le veía campeón de todas las competiciones. Sin embargo, un bajón final le dejó sin Liga de Campeones y comprometió la Liga y la Copa, ganadas por los pelos, en el último partido y en la prórroga, respectivamente. Ahora el proceso es el inverso: el equipo azulgrana no tiene regularidad y muestra carencias, pero quién sabe si será capaz de protagonizar unos grandes meses finales que permitan aspirar a todo. Eso sí, si la distancia con el Madrid es de diez puntos, quizás ya sea tarde para ganar la Liga.