Diario Sur

El Calderón dice adiós a Cristiano

  • El luso hace más líder al Real Madrid y es ya el máximo goleador madridista en los derbis y en el coliseo rojiblanco

madrid. El Vicente Calderón se despidió de los derbis ligueros asistiendo a otro festival anotador de Cristiano Ronaldo, máximo anotador blanco en los duelos capitalinos y madridista en el recinto rojiblanco. Fue una noche complicada para el Atlético, que queda ya a nueve puntos de su vecino, aún más líder de la Liga tras aprovechar el fallo del Barça en el Camp Nou. Zidane, que no conocía la derrota desde su último duelo contra Simeone, sale reforzado de su test más exigente y ya acumula 29 partidos sin caer. Curiosamente, el golpe de autoridad madridista llegó en el momento más inesperado, horas después de que Simeone apuntase que ahora los derbis estaban igualados. La afirmación es una realidad viendo los datos desde que llegó al cargo (7 victorias y 6 empates en 21 encuentros) y respecto a los precedentes (16 derrotas y 4 empates) pero en el adiós al Calderón revivió el Atlético sus peores pesadillas, ante un vecino que llegaba con bajas y dudas. Pocas veces se ha visto en el lustro de Simeone conceder al Atlético tantas facilidades para controlar y girarse.

El mérito fue de un Real Madrid que completó sus mejores 45 minutos de la temporada, con sus futbolistas muy metidos, seguros y mandando. El resultado, por corto, fue su peor noticia y le obligó a vivir en la taquicardia en la segunda mitad hasta que Cristiano se aprovechó de un error de Savic para aumentar sus registros goleadores. Sus registros le aseguran un hueco en la historia también del estadio rojiblanco al convertirse en el futbolista más incómodo que nunca pisó el Manzanares: 10 goles en seis años. Esa misma cifra de goles acumula esta campaña, ocho en Liga y dos en Champions. Un devorador de récords.

Arrancó orgulloso el Atlético, con dos intentos desviados de Carrasco y Saúl, pero se convirtió en un flan tras la primera gran parada de Oblak. Notó el miedo ajeno y empezó a crecerse el conjunto blanco. Cristiano, discutido cuando no marca una noche, es un puntal incluso en los golpes francos. Lanzó, la barrera se derrumbó con el salto como sucede en infantiles, y tras pegar en Savic, y después rozar en un Varane incrustado entre rojiblancos, terminó en la red de Oblak, que no pudo reaccionar en la carambola. Por quinto derbi consecutivo Simeone no supo evitar que marcase el Madrid, lo que complicaba despedir al Calderón con una sonrisa. La tenía en su cara Cristiano, que seguía hambriento en un Real Madrid que funcionaba como un colectivo y era superior en intensidad y concentración. Su centro del campo, ayudado por Bale, tenía el balón y las ideas claras. Además, forzaba con trabajo las pérdidas locales de un Atlético incapaz de sumar pases. Quizá fueron los mejores minutos de la era Zidane, que hasta ahora había obtenido más resultados que buen juego.

Reacción local... y penalti

Al Atlético llegar al descanso sin llevarse otro golpe le parecía un pequeño triunfo para volver de la caseta con la mente despejada, con más confianza y menos nervios. Salieron los rojiblancos a morder, con otra mentalidad y dispuestos a finalizar las jugadas por medio de Carrasco y Griezmann. En cinco minutos de salida en tromba ya había generado más peligro que en el primer acto.

El Madrid ya no estaba tan cómodo porque no tenía el balón para poder defender y el colegiado tampoco con un Calderón encendido. Cholo quiso aprovechar el efecto, se la jugó con cuatro delanteros (Correa, Gameiro, Carrasco y Griezmann) y sacrificó a Gabi, quizá por su amarilla. Fue valiente pero su bloque dejó de serlo con ese 4-2-4 y aparecieron las grietas por todos los lados.

'Zizou' se frotaba las manos soñando con una contra definitiva, aunque la sentencia llegó de penalti. Savic fue a despejar y acabó trabando al '7' blanco, que después volvió a engañar desde los once metros a Oblak, que ya había frenado un derechazo de Isco. Asunto sentenciado, aunque Bale aún tuvo tiempo de correr y asistir a Cristiano, que volvió a lograr un 'hat-trick' como en 2012, antes del renacer atlético.

Cerró el duelo el luso de manera poco habitual; en el banquillo, donde se sentó tras aplaudir a un estadio que le dedicó una pitada terrible antes de bajar el telón en derbis ligueros. Los precedentes más cercanos en los sorteos de Copa y Champions hacen pensar que no será el último derbi en el Calderón, siempre contando con que la mudanza liguera a La Peineta mantiene los plazos. Seguro que allí también querrá marcar Cristiano, en camino de cerrar el 2016 logrando todos los galardones que le motivan a seguir jugando como si fuese un juvenil sin palmarés.