Diario Sur

Bale, tras uno de sus goles ayer. :: reuters
Bale, tras uno de sus goles ayer. :: reuters

Bale tira del carro

  • Dos goles del galés abrieron el camino de un Real Madrid plano frente a un Leganés valiente

Con mucho más gol que juego resolvió el Real Madrid un partido trampa ante el osado Leganés, lo que le consolida en el liderato en una jornada clave. A la espera de encontrar su mejor nivel colectivo y de recuperar una versión superior de hombres clave como Cristiano Ronaldo, de nuevo flojo y sin desborde, el Madrid no falla y ya acumula 28 encuentros invicto.

Además de la victoria y de verse reforzado al frente de la tabla antes de visitar el Calderón, se produjeron grandes noticias para Zidane: después de once encuentros, al fin su equipo no encajó goles, Nacho y Varane se mostraron más firmes, Bale se expresó con constancia y contundencia y regresó Modric, que jugó la última media hora un mes después.

Y es que el Madrid necesita al croata como el comer. Con él se estructura mejor, se parte menos, llega más, gobierna el centro del campo y Kroos no se ve tan solo en la salida. No fue el mejor día de Morata, pero se redimió con un gran gol que cerró el partido. Justo cuando ya se discutía que como titular no brilla igual que cuando entra desde el banquillo, con los rivales ya fatigados.

Se cumplieron los pronósticos, pero hay que concederle gran mérito al Leganés. «Muchachos: a disfrutad y con tres cojones, no dos. Somos mejores como equipo y podemos conseguir los tres puntos». Mantovani arengaba así a sus compañeros en el vestuario, minutos antes de un duelo histórico para ellos.

Se plantó el 'Lega' en Chamartín con la zaga casi en el medio del campo, el equipo muy junto y enormes deseos de nublarle la vista al poderoso. Suspiró Zidane y, con el francés toda la afición madridista, cuando Isco y Bale al fin supieron leer lo que demandaba la defensa adelantada. No habían generado los locales ni una ocasión de gol en 38 minutos, pero aprovecharon la primera. Hasta ese momento, el Madrid había sufrido una enormidad por el achique de espacios de su adversario, que, bien es cierto, tampoco se aproximó a los dominios de Navas. El 'expreso de Cardiff' entendió que había que partir desde más atrás e Isco que el pase hay que darlo mucho antes.

Ya en el descuento, de nuevo Bale anduvo rápido y listo para aprovecharse de un rebote, esta vez tras una falta lateral. Dos oportunidades, dos goles. La diferencia de pegada definía un duelo equilibrado. Si no existiera el precedente próximo de Varsovia, el madridismo ya hubiera estado muy tranquilo el resto de la mañana. Pero había runrún durante el descanso.

Sin embargo, salieron bien los blancos en la segunda mitad, ya con más espacios. Dio un recital Kroos en los cambios de orientación, Bale se gustó y, sobre todo, la afición disfrutó con la vuelta de Modric. James, en cambio, no fue recibido como el fino croata. Una reseña para Mateu Lahoz, ese árbitro que parece manejar su propio reglamento. Es bueno seguir el modelo y dejar jugar, pero resulta peligroso tragarse faltas alevosas. Muestra cartulinas por protestas tontas y deja impune una entrada brutal como la que Marcelo a Omar, que se fue lesionado y dejó a su equipo con diez.