Diario Sur

Morata derriba a un meritorio Athletic

Morata remata a gol para darle la victoria al Real Madrid frente al Athletic. :: zipi. efe
Morata remata a gol para darle la victoria al Real Madrid frente al Athletic. :: zipi. efe
  • Bale fue el mejor en un gris Real Madrid donde Cristiano Ronaldo evidenció otra vez su bloqueo con el gol

  • Un gol del delantero suplente impide el empate de un rival que superó sus limitaciones

No era un buen día para que el Athletic visitara el estadio Santiago Bernabéu. Tres días antes había naufragado en Bélgica en un partido europeo contra el bisoño Genk. Tampoco podía contar con futbolistas clave como su goleador Aritz Aduriz y toda una línea defensiva ausente formada por Óscar de Marcos, Eneko Bóveda, Yeray Álvarez y Mikel Balenziaga. Además, el Real Madrid sumaba once goles en los dos últimos partidos y las renovaciones de Luka Modric y Toni Kroos durante la semana había animado el ambiente entre los merengues tras la goleada ante el Legia. Sin embargo, bajo la lluvia madrileña el guion arcoíris para los madridistas se ennegreció por su propia suficiencia, por la capacidad de supervivencia de los rojiblancos y por la incapacidad de Zinédine Zidane para encontrar una solución que no fuera el demasiado demandado milagroso último minuto.

A pesar de los esfuerzos del equipo vizcaíno, pronto se le vieron las costuras al Athletic remendado. Enric Saborit, un zurdo que se estrenaba como titular esta temporada ante la obligación de sustituir a Balenziaga, fue la víctima ideal. Impulsado Isco hacia su banda, el rojiblanco se confió, el balón se le escapó del pie ayudado por la lluvia y la inexperiencia y el centrocampista madrileño sólo tuvo que colocar el balón en el espacio de Karim Benzema para que anotara el francés. No habían pasado ocho minutos en el Santiago Bernabéu y ya sonreían los blancos. El gol ofreció la relajación que deseaban los merengues. Gareth Bale marchó hacia la izquierda para asustar a los defensas con sus carreras y Cristiano se situó en la derecha, aunque más cerca de ser ese segundo delantero que acompañaba a Benzema. De los tres de la BBC, el galés fue el más acertado con su explosividad, pero los balones aparecieron poco por su zona.

Entregados a la inercia de las clásicas victorias en casa, los futbolistas del Real Madrid se distrajeron con pensamientos sobre batallas particulares y luchas de números. Ante la calma de sus rivales, el Athletic se atrevió a algo más que a defender y empezó a adelantar sus líneas en ataque. En una de ellas Lekue aprovechó la indolencia local. El lateral, un hombre con toque y vocación ofensiva, avanzó por su banda con cierta indecisión. El diestro recién recuperado vio el camino abierto, colocó el balón en el área rival y entre la hiperactividad de Eraso y la distancia otorgada por los defensas de Zidane la pelota terminó en los pies de Sabin Merino, quien aprovechó para marcar y ofrecer un escenario inesperado.

Reaccionó el Real Madrid como suele a los empates. Con envites individuales de sus estrellas, pero ni Bale consiguió cerrar una buena cabalgada con el centro adecuado ni Cristiano Ronaldo pudo servir un tanto a sus compañeros por la falta de desmarques. Sin el gol que habitualmente apaga las ilusiones de sus rivales, el Athletic pudo afrontar un nuevo objetivo. Sólo el amago de lesión de Laporte amenazó a los visitantes en una segunda mitad en que se decidieron a tutear a los blancos porque ya habían comprobado que el grupo de Zidane no estaba inspirado ni en defensa ni en ataque.

Al rescate

Atascado el equipo blanco, Zidane miró en su libreta de opciones y optó por la más obvia de sus respuestas tradicionales. A falta de menos de media hora para el final mandó a Isco al banquillo y ordenó a Lucas Vázquez que cambiara lo que ocurría en el terreno de juego. El gallego cuenta con ese cartel de despertador y el entrenador francés confía en que siempre suene. En realidad, no existió una modificación en el terreno de juego. Las mejores oportunidades blancas surgieron de Gareth Bale de nuevo y echaron de menos a un delantero con más instinto para encontrar los goles ya que Cristiano Ronaldo ha perdido ese lazo con la portería rival. Observado el problema, una nueva sustitución relevó a Benzema por Álvaro Morata. Entonces la zurda del galés encontró a un delantero rematador, que sólo por repetición consiguió el gol deseado. No era el habitual último minuto, pero apenas quedaban diez para el final.

Logrado el tanto deseado, el final del Real Madrid no fue tan plácido como deseaban. Williams recibió un regalo de Varane y sólo un excelente mano a mano de Keylor Navas evitó que el vasco empatara. Tampoco Ronaldo fue capaz de sentenciar en un cara a cara con Iraizoz. Pudo respirar Zidane al final del partido porque con la victoria el Real Madrid es líder. Pero si el Athletic no hubiera aparecido diezmado en el estadio Santiago Bernabéu podría haberse marchado con una satisfacción mayor que la de haber complicado la victoria blanca.